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Europa

Refugiados: las mentiras rusas

La TV rusa informa sobre una supuesta violación de una menor germano-rusa por parte de inmigrantes en Berlín, hecho desmentido por la policía. La historia recuerda a la propaganda realizada en el conflicto ucraniano.

La historia que el canal público ruso “El primer canal” presentó a sus espectadores el sábado por la noche pone los pelos de punta. Una chica de ascendencia rusa de 13 años de edad fue secuestrada en un coche, llevada a un piso y allí fue violada reiteradas veces por inmigrantes en Berlín. Una señora, que en el reportaje decía ser la tía de la víctima, contó detalles espeluznantes. Ni los padres de la chica, ni ella misma dijeron nada. Pero sí muchos rusos que viven en la capital alemana que expresaron abiertamente su enfado. “Si es así, responderemos con violencia a la violencia”, amenaza uno de ellos. Otro, un supuesto tío, cree que la policía protege a los delincuentes.

La policía berlinesa desmintió el fin de semana pasado los hechos mostrados en los medios rusos. Ni hubo secuestro ni violación, dijo la portavoz de la policía. El lunes (18.01.2016), la policía volvió a desmentirlo. En la rueda de prensa se comunicó que una joven del barrio berlinés de Marzahn-Hellersdorf constaba como desaparecida a principios de la semana pasada, pero volvió a aparecer.

¿Se inventó la historia de la violación?

¿Se inventó la historia de la violación?

¿Historias sin verificar?

La televisión rusa nombró al casi desconocido portal de internet “Genosse.su” como fuente de la noticia, web que se describe a sí misma como “Página de alemanes soviéticos”. Un portal dirigido sobre todo a los ruso-germanos y representa a la asociación “Convención Internacional de los Ruso-Germanos”, que para este 23 de enero querían brindar su apoyo en una manifestación de “algunos ruso-germanos” y “contra la violencia” ante la cancillería.

Este tipo de noticias son bien acogidas por algunos rusos: el tema se debate acaloradamente en las redes sociales rusas. Desde hace meses, los medios rusos informan sobre la crisis de los refugiados en Alemania y lo hacen mostrando un panorama apocalíptico y lúgubre. Cuando se dieron a conocer los abusos sexuales en Año Nuevo en Colonia, se presentó como ratificación de los temores. Muchos expertos en Rusia ven a Alemania y Europa en su ocaso.

Alrededor de cuatro a seis millones de rusos o personas de antiguas repúblicas soviéticas, que residen en Alemania, ven la televisión rusa. No hay investigaciones científicas sobre su actitud hacia los refugiados, pero es un hecho que tras lo sucedido en Colonia, muchos rusos sostienen una posición negativa con respecto a los inmigrantes.

En junio de 2015, la Fundación Heinrich Böll Stiftung en unas jornadas llamadas Desinformación rusa en el siglo XXI.

En junio de 2015, la Fundación Heinrich Böll Stiftung en unas jornadas llamadas "Desinformación rusa en el siglo XXI".

Noticias como películas

El reportaje en el “El primer canal” sobre la supuesta violación recuerda a informaciones facilitadas por varios medios de comunicación en el conflicto con Ucrania, que en parte o en su totalidad eran falsas. El ejemplo más impactante fue la historia del “niño crucificado”. En un reportaje de “El primer canal” en julio de 2014, soldados ucranianos habrían clavado a un niño de tres años “como Jesús” en una tabla en la ciudad del este ucraniano llamada Sloviansk. Posteriormente, el canal reconoció no haber verificado la historia de una “testigo”. Ni tan siquiera se disculparon por ello.

Peter Pomerantsev, publicista residente en Londres, cree que “El primer canal” no informa orientándose hacia Occidente y “no le interesa especialmente los hechos”, dijo a DW. “Lo que hacen los rusos se acerca más al género cinematográfico, una especie de cine”, donde el tema principal es “el fin de Europa". Es un tema muy importante, ya que "el poder del presidente Vladímir Putin se apoya en la idea de la carencia de alternativas: en Rusia estamos mal, pero se está mal en todos lados”.

Pomerantsev cree que este tipo de noticias, como la de la chica en Berlín, va dirigida sobre todo al público ruso. El objetivo es hacerle creer que Europa no es atractiva. Vladímir Kaminer, escritor ruso que vive en Berlín, piensa también de forma parecida. “Esta noticia de la televisión rusa fue realizada para el consumo interno del país, para mostrarles a los ciudadanos los terrores de la vida europea”. “Las peores noticias alemanas provienen de Rusia”, dice el escritor con ironía.