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Europa

Refugiados: ahora llegan las madres

En la ruta de los Balcanes las fronteras se cierran sin previo aviso. Irónicamente, a un país en crisis como Macedonia le han pedido que proteja las fronteras exteriores de la UE. Desde Gevgelija informa Barbara Wesel.

Macedonia acaba de volver a cerrar su frontera con Grecia. Los países de la conocida como ruta de los Balcanes están permanentemente en contacto. Es el principio de los vasos comunicantes: de Macedonia a Eslovenia, pasando por Serbia y Croacia.

Los países afectados tratan de mantener el flujo de refugiados controlado. Es probable que la razón de este cierre sea que, en los últimos días, no se hayan registrado nuevos refugiados en Austria.

“Si actuáramos todos al mismo tiempo, tendríamos menos problemas”, dice Anastasia Ilieska. La secretaria de Estado del Ministerio del Interior de Macedonia es la encargada de responder a las preguntas sobre refugiados. Al igual que el resto de colegas por cuyos países pasa la ruta de los Balcanes, Ilieska se reúne una vez a la semana mediante videoconferencia con Bruselas.

“Intercambiamos impresiones sobre cómo está la ruta, acerca del número de pasos de frontera registrados, qué seguras son las fronteras o, por ejemplo, sobre si necesitamos o no más guardias fronterizos”, explica la secretaria de Estado a DW.

En la actualidad, en la frontera entre Macedonia y Grecia colaboran, sobre todo, funcionarios húngaros, aunque también hay eslovacos y serbios. Sin esta ayuda, la policía macedonia estaría desbordada. Asimismo, la ampliación de la valla fronteriza también se está haciendo con la ayuda de Hungría, un país con experiencia en la materia.

Destino: norte de Europa

Desde que en el mes de noviembre Macedonia decidió dejar pasar solo a los refugiados procedentes de Siria, Afganistán e Irak, el flujo de refugiados se ha reducido considerablemente.

Alesandrija Iliesku, Staatssekretärin Innenministerium Mazedonien

La secretario de Estado macedonia, Anastasia Ilieska.

“El año pasado registramos hasta 10.000 entradas al día, ahora solo hay alrededor de 2.000”, y eso es algo que, seguramente, tenga que ver con el frío, explica Ilieska.

En Skopje, la capital de Macedonia, piensan que mientras Alemania y Austria no cierren sus fronteras, los refugiados seguirán dirigiéndose hacia el norte de Europa. “Los refugiados sólo tienen que firmar un papel en el que confirman su intención de llegar a Alemania, Austria o Suecia. Si lo muestran en las fronteras, les dejan seguir adelante”.

La secretaria de Estado macedonia, sin embargo, reconoce que tienen problemas a la hora de verificar la verdadera identidad de las personas. “El año pasado denegamos la entrada a 12.000 personas en la frontera griega. Desde hace algún tiempo hay muchos marroquíes tratando de entrar en el país. Muchos de ellos vuelven a Atenas para conseguir documentación falsa e, incluso, certificados de estudios falsificados. Después intentan cruzar de nuevo”. Además, añade, últimamente es habitual que muchos compren la documentación de ciudadanos sirios fallecidos.

En la frontera, la policía macedonia identifica solo una pequeña parte de las falsificaciones. En el paso de Gevgelija, los guardias fronterizos comprueban solo los documentos expedidos a los refugiados por las autoridades griegas. Si están en regla, los dejan continuar. En la frontera serbia se han construido escáners para evitar la entrada de armas. Aunque, al igual que en Macedonia, lo primordial es que los refugiados pasen rápidamente a través de los controles.

Cambio de tendencia

Obeservamos que, “actualmente, son sobre todo familias con niños las que está viajando. Los hombres representan un 40 por ciento del total, los niños otro 40 y las mujeres un 20”, explica Anastasia Ilieska. Aunque desconoce la razón, sin duda representa un cambio de tendencia con respecto al año anterior. La secretaria de Estado sugiere lo siguiente: como son muchos los padres de familia que ya han realizado el viaje, ahora es el turno de las mujeres y los niños.




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