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¿Quiere Estados Unidos intervenir en Venezuela?

Eva Usi
10 de abril de 2017

No hay una estrategia clara en la política exterior del gobierno de Trump y es improbable que a la represalia en Siria le siga ahora Venezuela, advierte el politólogo alemán Günther Maihold.

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Venezuela Protesten gegen Präsident Nicolas Maduro in Caracas
Imagen: Reuters/C. Garcia Rawlins

A la crisis económica y de abastecimiento que sufre Venezuela, se suman los enfrentamientos entre las fuerzas del orden y la oposición. Este lunes (10.04.2017), la policía disolvió por quinta ocasión en los últimos diez días una manifestación contra el Tribunal Supremo de Justicia. Los manifestantes fueron reprimidos con gases lacrimógenos. Mientras tanto, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que busca el apoyo de los países del ALBA para enfrentar la crisis, denunció un plan intervencionista de Estados Unidos en contra de su país.

 

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El subdirector del Think Tank alemán Fundación Ciencia y Política (SWP), Günther Maihold, desestimó que el Comando Sur de Estados Unidos contemple siquiera esa opción. Hace unos días el almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur estadounidense, manifestó su preocupación sobre la situación en Venezuela y dijo que podría exigir una respuesta regional en concertación con la OEA. El Comando Sur es responsable de toda la cooperación de seguridad del Departamento de Defensa estadounidense en las 45 naciones y territorios de Latinoamérica y el Caribe.

DW: La sorpresiva respuesta de EE.UU al ataque con gas sarín del que se responsabiliza al régimen sirio, ¿es una señal a otras regiones? 

Günther Maihold: Hasta el momento carecemos de un planteamiento conceptual de la política exterior del gobierno de Trump. Estamos interpretando cada acción con un cambio de rumbo, pero no hay claridad en lo que aspira alcanzar este gobierno. La acción en Siria refleja la necesidad de Trump de presentarse ante los norteamericanos como un líder militar, y de paso distraer la atención de los pocos avances que ha tenido en su política interna y externa. No creo que haya superado la tendencia aislacionista de este gobierno. Muchos de los que lo rodean tratan de llamar la atención del presidente planteando peligros inminentes y aumentar su interés por asuntos internacionales.

Represión de las protestas contra Nicolás Maduro en Caracas.
Represión de las protestas contra Nicolás Maduro en Caracas.Imagen: Reuters/C. Veron

El presidente Nicolás Maduro, de Venezuela, y Evo Morales, de Bolivia, denunciaron las amenazas de intervención militar en Venezuela por parte del Comando Sur de Estados Unidos.

Siempre es el mismo argumento cuando el Comando Sur aparece. El mensaje es que esta región por ser inestable podría convertirse en un área de presencia del Estado Islámico, un argumento bastante trillado que se escuchó cuando vaticinaron que el grupo yihadista surgiría en la zona limítrofe entre Paraguay, Uruguay y Argentina, y luego en la frontera entre México y Estados Unidos. La estrategia del Comando Sur es plantear peligros que puedan potencialmente existir, de los que tenemos pocas pruebas. En lo que sí tiene toda la razón es que en Venezuela se puede generar una situación sumamente preocupante, no sólo en el país mismo, sino en el incipiente proceso de paz en Colombia. El flujo de migrantes venezolanos en la frontera colombo-venezolana ejerce una presión tal que podría provocar que el proceso de paz se descarrile en Colombia.

¿Puede un agravamiento de la situación en la frontera con Colombia generar una mayor presión, incluso una intervención por parte de Estados Unidos?

Tras la experiencia del pasado, concretamente durante la participación en el fallido golpe (contra Chávez), no creo que Estados Unidos quiera lanzarse a otra aventura de éstas. Por otro lado, la intermediación del Vaticano y de Unasur ha sido  poco exitosa por la ofensiva del gobierno de Maduro de aplazar las elecciones y de llevar a un mando único el Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial.  Todo esto habla de que estamos ante un gobierno que está dispuesto a mantenerse en el poder a toda costa, pero está enfrentando una sociedad civil cada vez más articulada. Cualquier solución que llegue de fuera tendrá el riesgo de un mayor desequilibrio interno.

Protestas en Venezuela.
Protestas en Venezuela.Imagen: Reuters/C. Veron

¿Preocupa a Estados Unidos la creciente presencia en Latinoamérica de China, Rusia e Irán? Justamente son los aliados que Venezuela busca ante la impredecibilidad de Trump.

La presencia internacional de Venezuela está en declive. La tradición de hacer política exterior sobre la base del petróleo ya no le funciona. Los amigos externos de la década pasada como Irán, se han vuelto más escasos. El único país que mantiene un compromiso fuerte es China, pero con un instrumento que los venezolanos han criticado: ofreciendo créditos a cambio de derechos para explotar yacimientos petroleros en el futuro. Eso puede resolver problemas de caja para el gobierno, pero no resuelve los problemas estructurales, el desabastecimiento, la falta de inversión, el débil crecimiento económico, todos ellos debido a un mal manejo de la economía. Podrían mejorarse con una reforma profunda del modelo chavista, pero este gobierno es incapaz y no tiene las condiciones necesarias para hacerla.

¿Descarta usted cualquier tipo de intervención en Venezuela por parte de EE.UU.?

No veo que Estados Unidos pueda lanzarse en una aventura militar. Las consecuencias serían tan profundas e incontrolables que no creo que haya posiblidades para que eso suceda en este momento. En los años pasados Venezuela no ha sido una piedra en el zapato de Estados Unidos porque las relaciones en cuanto al petróleo se manejaron constantemente a pesar de toda la confrontación. Se están usando las refinerías en territorio estadounidense para la producción de gasolina. Hay un modelo de convivencia económica, con un cierto nivel de confrontación política, pero no creo que estemos ante un escenario de que esto vaya a escalar hasta el estallido de un conflicto militar.