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Europa

¿Qué tan en serio toma Turquía los Derechos Humanos?

Estado de excepción, represión de la oposición y denuncias de tortura en las cárceles es común en Turquía. El presidente del Comité de Derechos Humanos de Turquía, Mustafa Yeneroglu, tiene mucho que explicar en Berlín.

La representante en Estambul de la organización Human Rights Watch, Emma Sinclair-Webb, está muy sorprendida y segura que el Estado de emergencia, que se impuso después del fallido golpe a mediados de julio, ha permitido la tortura en las cárceles turcas.

Hasta la fecha, el Estado de emergencia está todavía vigente y siempre ocurren detenciones. Esto no sólo afecta a los seguidores de Fetullah Gülen, al que se considera el autor principal del golpe de Estado contra el Gobierno y quien vive en el exilio en los Estados Unidos. También la prensa de oposición y, sobre todo, los políticos kurdos y activistas se han convertido en el blanco del Gobierno.

En total, desde el último verano, más de 82.000 personas han sido suspendidas de sus cargos o detenidas, incluyendo soldados y policías, así como también periodistas, jueces, fiscales y profesores.

El político del Partido de Justica y Desarrollo (AKP), Mustafa Yeneroglu, no siente preocupación por el bienestar de los apresados. Según sus palabras, en Turquía sigue habiendo un "Estado de derecho”. Y por esta razón, "los presos podrían quejarse ante los tribunales de acciones injustas, como en cualquier otro país europeo", afirmó.

De Milli Gorus al AKP

Pero Yeneroglu no es cualquiera. El abogado se crió en Alemania y estudió en Colonia. Durante años, el turco participó activamente en la Comunidad Islámica Milli Gorus (IGMG), incluso como Secretario General. La organización IGMG es seguida de cerca en algunos estados alemanes por la Oficina Federal de la Protección de la Constitución. Actualmente, Yeneroglu es presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento turco.

Esta Comisión es responsable de la supervisión de los derechos humanos en Turquía desde 1990. Debido a que los 23 escaños del Comité son otorgados de forma proporcional a la distribución de los escaños en el Parlamento, el partido gobernante AKP, del presidente Receep Tayyip Erdogan, es quien tiene la palabra.

Las ansias de poder de Erdogan

Las críticas a la actual situación en Turquía no sólo viene de organizaciones como Human Rights Watch. También el Gobierno alemán no ha ocultado su posición al respecto. El ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, criticó claramente durante su reciente visita a Turquía las acciones de las autoridades gubernamentales contra la oposición.

Kristian Brakel, quien dirige la Fundación Heinrich Böll en Estambul, no muestra optimismo pese a las exhortaciones de autoridades oficiales. A decir verdad, en el pasado los políticos alemanes hubieran "dejado de mostrar, en parte, empatía con la situación en Turquía”, dice el experto turco en entrevista con Deutsche Welle.

Sin embargo, "la situación actual se debe principalmente a las ansias de poder del presidente Erdogan, su objetivo de crear una república presidencial subordinada, incluyendo las relaciones diplomáticas", señala Brakel y se muestra desilusionado: los pedidos de Berlín no serán escuchados.

Investigación sobre presuntas torturas

Mustafa Yeneroglu también cuestionó la credibilidad de las críticas por parte de Alemania: "Estas declaraciones llegan con frecuencia y uno se pregunta seriamente si estas representan correctamente la situación objetiva y racional en Turquía".

A pesar de todo, Yeneroglu ha anunciado una investigación sobre las denuncias de tortura en las cárceles turcas. Sinclair-Webb es cautelosamente optimista por su mensaje en Twitter.

Si el abogado Yeneroglu habla realmente en serio sobre investigar las torturas, entonces algunos de los responsables en Ankara deberían estar nerviosos. La Constitución de Turquía garantiza a su gremio, entre otras, encuestas independientes y - en el caso de un delito - el derecho a demandar directamente ante el Procurador General.

Daniel Heinrich (ct/jov)