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El Mundo

Preocupacion en el Banco Mundial

Con su lema central de “América Primero”, Donald Trump ahora quiere reducir la contribución de EE.UU. al Banco Mundial. Esto es preocupante, reporta Miodrag Soric desde Washington.

Miles de banqueros, políticos de finanzas y desarrollo, y expertos de los denominados "think tanks” se reunirán esta primavera en Washington, en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Banco Mundial. Ambas instituciones están situadas a solo dos cuadras de la Casa Blanca, una proximidad deseada desde su creación a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Dicha proximidad se refleja también en el hecho de que el FMI y el Banco Mundial siempre han sido, y aún son, instrumentos de un mundo financiero bajo la gran influencia de EE.UU. El dominio de Estados Unidos sobre el Banco Mundial es difícil de sobrepasar, no solo por su poder de decisión en el liderazgo de este, sino también por ser su accionista mayoritario.

Grandes reducciones

La propuesta presupuestaria de Trump pide una reducción de cientos de millones de dólares en la contribución de EE.UU. al Banco Mundial y a otros bancos de desarrollo. La justificación: las instituciones operan de manera ineficiente y no utilizan los principios de economía de mercado. Invertir monetariamente en países que se niegan a adoptar reformas económicas simplemente no tiene sentido, opina la administración de Trump. 

Este tipo de acusaciones no son nuevas, hace quince años el ex presidente George W. Bush tenía la misma queja. El ex mandatario habría criticado que los impuestos, "fruto de dura labor”, de los estadounidenses no se deberían gastar en proyectos sin sentido. Sin embargo, la administración de Bush aprendió y hoy en día la asignación de fondos para el Banco Mundial está cimentada en el presupuesto de EE.UU. Aunque, por su puesto, puede ser modificada.

Alemania apoya reformas al Banco Mundial

El presidente de la institución, Jim Yong Kim, espera la oportunidad de esta reunión primaveral para poder explicar a la administración de Trump que invertir en la lucha contra la pobreza mundial y las crisis de refugiados, así como también en fuentes de energía alternativa, son compatibles con los intereses de EE.UU. Esto, porque la inversión en el desarrollo ayuda a mejorar la situación de las personas que viven en países pobres, ya en lugares donde no existe la prosperidad económica, los extremistas de cualquier tipo se aprovechan más fácilmente.

Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial

Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial

Kim quiere reorientar al Banco Mundial, en temas como la prevención de crisis, protección de clima y la lucha contra las pandemias, en vez de enfocarse solo en el control de la pobreza. Esta política es bien vista en Alemania, según Thomas Silberhorn, representante parlamentario para la cooperación y el desarrollo económico del gobierno alemán.

El Banco Mundial, el "financiador de desarrollo más grande del mundo”, necesita más contribución monetaria, no menos, para poder llevar a cabo sus labores actuales y sus reformas necesarias. De ese modo, Silberhorn pide un incremento en la inversión al Banco Mundial, así como también que "se adopte una formula de votación para su consejo ejecutivo”. En pocas palabras, el derecho de voto para las economías emergentes en el banco.

Nuevas fuentes de financiamiento

Silberhorn opina que "en cuanto al volumen económico, nadie puede reemplazar a EE.UU.” ¿Pero como se puede financiar al banco si la administración de Trump busca recortar su contribución? El parlamentario alemán quiere que se incremente la inversión privada en los proyectos del Banco Mundial. En África, por ejemplo, existen fondos de pensión de cifras millonarias, junto a los cuales el Banco podría ayudar a invertir en proyectos de infraestructura en la región.

Staatssekretär Silberhorn (Stephan Ulrich/BMZ)

Thomas Silberhorn, "hay que invertir más, no menos".

Aún no es seguro que EE.UU. aplique en un futuro los recortes a las instituciones de desarrollo propuestos por Trump, indica Silberhorn. Así que todavía es muy temprano para dar un veredicto sobre el asunto. No obstante, está previsto que los temas como el desarrollo sostenible, la protección del clima y ambiente, y la capacidad de acción de las instituciones multilaterales, se discutan ampliamente en la próxima cita del G20 en julio de este año en Alemania. "No se puede ignorar la globalización, y esta exige la configuración política”, así lo percibe Silberhorn.

Miodrag Soric (JCG/MN)