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Economía

Portugal: ¿fin de la crisis?

Por un lado, un fuerte crecimiento económico; por el otro, aumento dramático de las deudas. Expertos y políticos debaten sobre la futura política económica que debería aplicar Portugal.

Con un 1,6%, Portugal registró el mayor crecimiento económico de la UE. Tiene cifras estables de desempleo, 10%, desde hace meses, y ahora ha pagado anticipadamente otra parte de sus deudas a la Troika. El país está en camino de salir de la crisis, se alegra el primer ministro Antonio Costa, e incluso la Comisión de la UE asiente con un aplauso.

Sin embargo, la medalla tiene dos caras. La deuda pública ha aumentado a un 133,1% del PIB. Los intereses que Portugal debe abonar por los préstamos recibidos son cada vez mayores y de casi el 4%. Los bancos no funcionaron, advierten los expertos, y la economía necesita inversiones urgentemente. Es decir que todavía falta mucho para ir por el camino correcto.

Los turistas no son suficientes

El primer ministro portugués, Antonio Costa.

El primer ministro portugués, Antonio Costa.

"No disponemos de datos concretos, pero el reciente crecimiento económico tuvo lugar sobre todo con el turismo de verano”, intenta explicar la catedrática de economía Aurora Teixeira. Debido a la inseguridad mundial, la industria turística ha crecido en Portugal, tanto turistas como visitantes de congresos inundan el país y gastan millones de euros.

Pero, esta situación cambiará rápidamente en invierno y, en segundo lugar, el país necesita un crecimiento equilibrado, advierte la investigadora: "Tenemos que producir más bienes y exportar si queremos que nuestra economía vuelva a funcionar. No solo confiar en la prestación de servicios en el ámbito del turismo”, añade.

Menos medidas de ahorro

El crecimiento turístico es sostenible y es el resultado de medidas previsoras políticas, objeta el Gobierno luso. Ha fluido mucho dinero en la diversificación del sector. Portugal no solo ofrece sol y playa, sino que se ha convertido en un destino turístico para todo el año. "Todavía hay mucho margen hacia arriba”, garantiza el sociólogo y político de izquierda João Lopes, cuyo partido apoya al gobierno en minoría de los socialistas en el Parlamento.

Lopes cree que la situación ha mejorado debido a la revocación de muchas de las medidas de ahorro del gobierno anterior. Impuestos más bajos y un leve aumento del poder adquisitivo, sobre todo de los funcionarios públicos, han contribuido a impulsar el consumo interno y así a aumentar las recaudaciones fiscales. "Portugal ha demostrado que sin políticas de austeridad puede mejorar su situación y crecer económicamente”, comentó el experto.

¿Debería ahorrar el Estado?

Playa de Castelo, Porgugal.

La costa portuguesa, destino turístico sobre todo en verano.

Las opiniones difieren en este tema. Se ha vuelto a desencadenar la disputa sobre la política de austeridad y los frentes se han endurecido: socialistas, comunistas y el bloque de izquierda defienden el crecimiento a través de más gasto público. Los conservadores, por su parte, y muchos expertos económicos advierten que "no podemos gastar continuamente más presupuesto del que disponemos”, comenta Teixera. "Es mejor sacrificar ciertas cosas, para que la economía pueda volver a funcionar y más tarde podamos repartir la riquezas generadas de manera más equitativa”, añadió.

Así piensan también los empresarios portugueses. Le han declarado la guerra al Gobierno, precisamente por el proyecto del salario mínimo. Los socialistas prometieron aumentarlo, hasta 600 euros, hasta el final de su periodo legislativo. La Patronal, sin embargo, no está de acuerdo con esta decisión. Argumenta que, para poder competir con las exportaciones, la industria necesita bajos costes salariales y muchas de las pequeñas y medianas empresas no podrían permitirse pagar más. 

Solamente pueden ayudar los cambios estructurales

"Tenemos que seguir ahorrando muchos años más si queremos salir de la crisis”, pronostica la catedrática Teixeira. Solo los cambios profundos y estructurales podrían ayudar al país a escapar de la miseria; también la reducción de los gastos públicos.

Estos aumentan continuamente. La economía no crece tanto como se esperaba y solo pueden saldarse con la aplicación de nuevos impuestos. Además, esto asusta a los inversionistas extranjeros y acerca más a Portugal hacia el abismo.

Autor: Jochen Faget

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