¿Podría terminar Maduro en La Haya? | América Latina | DW | 07.09.2016
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América Latina

¿Podría terminar Maduro en La Haya?

La esposa y el abogado defensor del dirigente opositor venezolano Leopoldo López denunciaron al presidente Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad. ¿Puede prosperar esa causa?

La esposa y el abogado defensor del dirigente opositor venezolano Leopoldo López –el preso político más prominente del Gobierno chavista– denunciaron este martes (6.9.2016), al presidente Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional (CPI), acusándolo de recurrir sistemáticamente a la persecución política y a la tortura, entre otros desafueros que, según Björn Schiffbauer, especialista en la materia consultado por DW, pueden ser calificados como crímenes de lesa humanidad que no prescriben. Lilian Tintori y el jurista Juan Carlos Gutiérrez le pidieron al tribunal con sede en La Haya que iniciara averiguaciones “con carácter fundamentalmente preventivo”.

¿Y ahora qué?

“Tintori y Gutiérrez consignaron lo que a sus ojos son evidencias de los crímenes de lesa humanidad atribuidos al presidente Maduro y a quienes presuntamente colaboraron con él o siguieron sus órdenes en la comisión de los mismos. Esas pruebas serán analizadas por el despacho de la acusadora principal de esa institución, Fatou Bensouda. Si decide ordenar una investigación más exhaustiva del caso y seguir adelante con el proceso, ella deberá pedir la autorización de la Cámara de Antejuicios. Es sólo después cuando esa funcionaria puede entablar una demanda contra Maduro”, explica Schiffbauer, de la Universidad de Colonia.

El experto en Derecho Internacional aclara, eso sí, que la CPI “no es una tirana” que emite veredictos arbitrariamente sobre los asuntos internos de los países del mundo. “Ese tribunal sólo se pronuncia sobre los genocidios, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad registrados en Estados donde el sistema judicial no está en capacidad de castigar a los perpetradores. Si La Haya está convencida de que la Justicia de un país puede hacerse cargo de ese tipo de causas, la CPI da un paso atrás y se deslinda de los procesos. Por eso será interesante ver cómo se desarrollan los acontecimientos en Venezuela”, comenta Schiffbauer.

“Si un juicio contra Maduro llega a prosperar en el tribunal de La Haya, éste se prolongará hasta no quedar duda de que las cortes venezolanas pueden ocuparse de él, más allá de las apariencias. La CPI está atenta a que no se abuse de la Justicia ni se incurra en farsas judiciales. No obstante, conflictos internos como el venezolano o el colombiano ponen a prueba a la CPI, que como institución es muy joven; en La Haya han tenido lugar pocos procesos. Algunas de las cosas que hoy están ocurriendo en América Latina constituyen episodios fascinantes que marcarán la historia del Derecho Internacional”, asegura Schiffbauer.

“Una moción inusual”

“La de Tintori y Gutiérrez es una moción inusual porque las violaciones de derechos humanos atribuidas al Gobierno venezolano contrastan demasiado con aquellas por las cuales prominentes criminales de guerra han sido procesados; no saltan a la vista como las que se cometieron en Bosnia, en Liberia, en la República Centroafricana o en Sudán, por ejemplo”, comenta por su parte Wolfgang Muno, de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, agregando que Venezuela no sería el primer Estado en ignorar una sentencia de la CPI, si esta llegara a producirse. China, Cuba, Israel, Estados Unidos y Rusia son algunos de los países que no reconocen al tribunal.

Sudán tampoco lo ha hecho: en 2008, su presidente, Omar al Bashir, se convirtió en el primer jefe de Estado activo en ser buscado por la CPI. A Al Bashir se le imputan crímenes de guerra cometidos en Darfur; pero desde la Unión Africana hasta la Liga Árabe, pasando por el Movimiento de Países No Alineados y los Gobiernos de Rusia y China, han rechazado el proceso que se le pretende seguir. En ese sentido, cabe recordar que, por lo que queda de 2016, Venezuela formará parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde se ha congraciado con Moscú y Pekín apoyando sus respectivas estrategias de política exterior.

Evan Romero-Castillo (ERS)

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