1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

Deportes

Pizarro, Adidas y el Bayern

El semanario alemán “Der Spiegel” revela hoy los detalles de una oscura triangulación financiera que llevó al jugador peruano al club de Múnich.

default

Claudio Pizarro, en un encuentro de la Champions League, en el 2006.

Según el medio de comunicación alemán, todo sucedió en el año 2001 cuando el Bayern adquirió los derechos de Claudio Pizarro al Werder Bremen, equipo para el que actualmente juega, sin contar con los recursos suficientes para cubrir el monto de la transacción. Adidas, patrocinador oficial del Bayern y propietario del 10 por ciento del club, se encargó entonces de facilitar el dinero para la compra.

En un acuerdo entre Pizarro y el Bayern, que “Der Spiegel” hizo público, suscrito días antes de la firma oficial del contrato, las dos partes convinieron el pago de 15 millones de dólares netos al jugador por un vínculo laboral a cuatro años; 7 millones del total de ese monto corresponderían a salario (libre de impuestos), y los 8 millones restantes a la prima de enganche que Adidas se encargaría de cancelar.

El Beckham sudamericano

La firma de artículos deportivos alemana cumplió con su parte del acuerdo al contratar a Claudio Pizarro como figura publicitaria en marzo del 2002, nueve meses después del acuerdo inicial. De esta forma el delantero peruano alcanzaba el mismo status que las grandes estrellas del fútbol de ese momento; lo que David Beckham era para Europa, sería Pizarro para Sudamérica.

“Der Spiegel” consultó a Adidas en torno a este plan y la empresa contestó que el contrato publicitario se hizo con el convencimiento de que Pizarro era un hombre con futuro que ayudaría a la conquista del mercado suramericano: “creímos en su potencial” fueron las declaraciones oficiales de Adidas recogidas por el semanario.

Las revelaciones de “Der Spiegel” presentan una perspectiva muy distinta del contrato publicitario entre Pizarro y Adidas, más que tratarse de promoción de la marca, éste era la oficialización del compromiso asumido de pagar la prima de enganche. Los honorarios del futbolista peruano como figura de publicidad ascendían a 21,583 millones de dólares (25 millones de euro a la fecha), que después de impuestos y demás deducciones legales quedaban en 8 millones de dólares.

La mano del representante

25 millones de euro a lo largo de 8 años por concepto de publicidad con Adidas no recibían en el 2002 ni Michael Ballack, ni ninguno de los integrantes de la selección alemana de fútbol que terminó sub campeona del Mundial de ese año.

La historia de cómo se llega al monto del contrato entre Pizarro y Adidas de 21,583 millones de dólares que cuenta “Der Spiegel” es curiosa: Carlos Delgado, representante de Claudio Pizarro, “se presentó en una oficina de asesores fiscales del centro de Múnich con una extraña consulta, ¿qué cantidad se debe declarar bruto para recibir neto 8 millones de dólares después del pago de impuestos alemanes?

Delgado tiene un papel importante en la historia de la dudosa transacción de Claudio Pizarro, a quien la revista “Der Spiegel” se refiere como “un jugador que nunca fue estrella mundial pero a la que se le pagó como tal”. El representante del futbolista, a través de la firma “Image”, lesionando el reglamento FIFA, cobró por partida doble: una vez al Bayern (2,25 millones de dólares) y otra al propio Pizarro (2,15 millones de dólares) por su intermediación en el contrato con Adidas.

Parte del dinero fluyó a través de cuentas en Panamá, lo cual, según cuenta “Der Spiegel”, generó una investigación de la secretaría de Hacienda en Múnich, alertada por pagos que terminaban en el exterior pero que eran deducidos de los impuestos en Alemania.

Todos los protagonistas de la triangulación financiera que llevó a Claudio Pizarro al Bayern desvirtúan cualquier irregularidad en una transacción que “Der Spiegel” califica como una luz “en el mundo de los negocios del fútbol global”.

Autor: Daniel Martínez

Editora: Emilia Rojas

DW recomienda