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Alemania

Pioneros en la protección del medioambiente

Los alemanes son maestros de la separación de residuos, se preocupan por el cambio climático y compran productos “bio”. ¿Cómo reconciliar esa elevada conciencia ecológica con su gusto por los autos rápidos y potentes?

Todo empezó hace muchos años, con la decreciente calidad del aire y los bosques agonizantes. Willy Brandt, aspirante en 1961 a canciller de Alemania por los socialdemócratas del SPD, dijo entonces: “El cielo de la comarca del Ruhr debe volver a lucir azul”. En la cuenca minera e industrial, los casos de raquitismo y leucemia habían aumentado durante los años del milagro económico, especialmente en niños. Brandt denunció que había “una tarea común que había sido descuidada casi por completo”: la protección del medioambiente. Brandt perdió las elecciones frente a Konrad Adenauer, pero el tema ya estaba sobre la mesa en todo el mundo.

Un par de años más tarde, la cantante Alexandra obtuvo un enorme éxito musical con su balada “Mi amigo el árbol”. Su recuerdo nostálgico de un árbol de su infancia tocó la fibra sensible de los románticos alemanes. Parte del texto decía: “Pronto habrá una casa de vidrio y piedra allí donde el árbol fue talado”.

Algo más adelante, en 1981, la destrucción de los bosques estaba en boca de todos. Decenas de miles de personas se lanzaron a las calles para protestar contra la pérdida verde, presuntamente irreparable. Casi al mismo tiempo, la protesta contra la energía nuclear en Alemania alcanzaba su punto álgido. Se fundó el partido Los Verdes, que desde entonces se erigió en guardián del medioambiente en Alemania.

El medioambiente es lo primero

Desde entonces, la protección medioambiental se tomó cada vez más en serio. Desaparecieron los vertederos de las ciudades y fue ganando importancia el reciclaje. La calidad del agua de los ríos mejoró tanto, que el entonces ministro de Medioambiente, el popular Klaus Töpfer, se sumergió en aguas del Rin acompañado por una oportuna cámara. Las industrias instalaron filtros en sus dependencias y los alemanes siguieron con interés los escándalos medioambientales en el mundo. En 1986, “Chernóbil” se convirtió en la palabra del año.

Desde el principio del debate sobre el cambio climático, Alemania estuvo en cabeza de carrera. Desde 1990, los autodenominados pioneros de la protección al medioambiente han eliminado alrededor de un 24 por ciento de los gases que generan el efecto invernadero, más que en casi cualquier otro país industrializado. Sin embargo, si realizamos una comparación per cápita, las cifras de Gran Bretaña son aún mejores, a pesar de que allí se debate menos sobre el tema. Por otro lado, los alemanes no tienen en cuenta otros aspectos que provocan contaminación. En ningún sitio de Europa pueden conducir tan alegremente los automovilistas sin límite de velocidad. Todos los sectores han contribuido a reducir los gases de efecto invernadero, excepto el automovilístico.

Sostenibilidad

Según las encuestas, la protección del medioambiente es muy importante para los alemanes y el estado del medioambiente se sitúa en uno de los puestos más altos entre sus preocupaciones. En 2014, el 73 por ciento de los alemanes dijo que el medioambiente se encontraba en buen estado general. Hay dos cuestiones que contribuyen a este resultado: tras interminables debates, Alemania abandonará la energía nuclear y el país ha emprendido un camino sin retorno hacia las energías solar y eólica.

Actualmente, el 50 por ciento de los encuestados considera que la protección del medioambiente también es importante para asegurar la competitividad del país en el futuro. Y, al contrario de lo que señalaban las encuestas de los años precedentes, la mayoría de los alemanes ya no cree que haya que decidir entre la protección del medioambiente y la conservación de puestos de trabajo.

Y como los alemanes separan sus residuos con tanta eficacia y compran tantos productos “bio” que los agricultores locales apenas pueden satisfacer su demanda (y eso que los alemanes tienden en general a comprar alimentos lo más barato posible), las últimas encuestas aseguran que tienden a vincular cada vez menos los temas medioambientales con problemas de actualidad. Por el contrario, los alemanes destacan las oportunidades que surgirán en el futuro de la protección del medioambiente. De manera sostenible, un concepto que ha enraizado firmemente en el vocabulario alemán.