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Alemania

"Pegida, el foro de los fracasados”

Continúan en Alemania las manifestaciones del movimiento Pegida. Se trata de una difusa protesta, particularmente de gente fracasada, dice Rainer Eckert, defensor de los derechos civiles en la RDA, en entrevista con DW.

DEUTSCHE WELLE: Sr. Eckert, “Nosotros somos el pueblo” fue la consigna de los defensores de los derechos civiles en la RDA. Usted participó entonces en esas manifestaciones. Ahora lo corean los activistas de Pegida. ¿Es legítimo?

Rainer Eckert: Esa fue la consigna de la Revolución Pacífica en la RDA contra la dictadura en 1989. Los participantes en las manifestaciones de Pegida hoy persiguen muy otros objetivos. Esos objetivos no tienen prácticamente nada que ver con los objetivos de entonces. En la RDA luchamos por la libertad y la democracia. Hoy se trata de una sorda mezcla de xenofobia y tendencias antiislámicas. Reina una difusa frustración, una ira general. Al margen de las manifestaciones se oye a menudo que Pegida se manifiesta contra la “prensa mentirosa”, pero en realidad tenemos una prensa libre. Hay muchas cosas que son muy incoherentes.

¿Es Pegida una protesta ciudadana proveniente del seno de la sociedad o una crítica general de extrema derecha con motivaciones racistas?

Creo que hay tres grupos. Uno está compuesto por ciudadanos bien situados, que manifiestan su disconformidad prácticamente con todo. Es seguramente el grupo más pequeño. Un segundo grupo, algo más grande, está compuesto por hinchas de fútbol ultras y su entorno, dispuestos a la violencia. El mayor grupo creo que está compuesto por personas hoy marginadas, que en 1989, cuando cayó el Muro, tenían otras expectativas, que no se cumplieron. Muchas de esas personas no tienen trabajo y viven de la ayuda social. Eso se manifiesta ahora en forma de ira indefinida.

¿Se trata de un movimiento específico del este de Alemania, es decir, de la ex RDA?

Sí, sin duda. No de todos los habitantes de la ex RDA, sino de aquellos que no lograron imponerse, que no han tenido éxito en el nuevo marco de condiciones económicas.

En el foco de las protestas se hallan temas tan diversos como la transformación energética, las jubilaciones, el derecho de asilo, la educación, Ucrania y la Unión Europea. ¿Cuál es el problema medular en vista de tanta disconformidad?

Es una mezcla rara. Un papel desempeña el miedo al islam y a la islamización, pero eso no es lo decisivo. Por lo que observo, el problema central es la disconformidad con la propia situación social, el abismo entre las expectativas que tenía esa gente en la RDA en 1989, cuando cayó el Muro, y la sensación de que no pueden lograr nada con los sindicatos y los partidos políticos actuales. Y eso es justamente también lo que me molesta, porque mucha gente que sale a manifestarse nunca ha probado desarrollar actividades en una organización, un sindicato o un partido político.

¿Hay que hablar con las personas que participan en las manifestaciones de Pegida? Los partidos políticos no tienen una línea clara al respecto…

Yo estoy a favor del diálogo. La cuestión es cómo debe organizarse ese diálogo. ¿ A quién se invita? En Dresde se intentó organizar una mesa redonda abierta, en la que todos pudieran decir lo que quisieran. No sé si ese es el camino correcto. Pienso que hay que experimentar y ver qué sucede para poder determinar como puede llegarse al diálogo. Solo la marginación y manifestaciones en contra no alcanzan.

Pegida es la sigla de "Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente".

El profesor Rainer Eckert, defensor de los derechos humanos en la desaparecida RDA, es hoy director del Foro de Historia Contemporánea, en Leipzig. El foro y el museo anexo recuerdan la historia de la Revolución Pacífica de 1989, que comenzó en esa ciudad.