Patrick Modiano: otro Nobel de Literatura que sorprende al mundo | Cultura | DW | 09.10.2014
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Cultura

Patrick Modiano: otro Nobel de Literatura que sorprende al mundo

Nuevamente fallan las apuestas que profetizaban el triunfo para el japonés Haruki Murakami, el keniano Ngugi wa Thiong’o o para los que llevan años esperando: Joyce Carol Oates, Philip Roth y Don DeLillo.

Patrick Modiano, según el comunicado de la Academia Sueca, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura 2014 "por el arte de la memoria con el que ha evocado los más incomprensibles destinos humanos y descubierto el mundo real de la ocupación", frase que apunta obviamente al impacto de la recreación que ha hecho este novelista sobre esos desgarradores escenarios de la Segunda Guerra Mundial y el entorno asfixiante del fascismo alemán sobre Europa.

Justo ese sello temático distintivo de su narrativa que parece haber sido definitivo para que el jurado decidiera votar a su favor fue lo que propició en las últimas décadas el interés de las editoriales de lengua española por la obra de este escritor francés, convirtiéndolo así en uno de los escritores no hispanohablantes más publicados en el idioma de Cervantes, con lo cual no es de esos autores premiados con el Nobel que nos obligan a esperar a que su obra se traduzca para poder enterarnos de esos universos creativos personales que los hicieron acreedores al máximo galardón literario internacional.

Su zambullida en la problemática de la ocupación fascista (que no conoció, puesto que nació en 1945) estuvo conformada inicialmente por las novelas La Place de l'Étoile (1968, y traducida al español como El lugar de la estrella, en 1989); La ronde de nuit (1969, en español La ronda nocturna en su segunda edición del 2012) y Les boulevards de ceinture (1972, cuya segunda traducción más cercana, también del 2012, se titula Los paseos de la circunvalación), a las que han seguido otras novelas de igual éxito, entre las que destacan Villa triste (llevada al cine por Patrice Leconte como El perfume de Yvonne, en 1994), Calle de las tiendas oscuras (impactante por la configuración de su detective amnésico que buscando su propia identidad entra, otra vez, en la convulsa época de la ocupación nazi), hasta la más reciente La hierba de las noches, editada justo este 2014 por Anagrama.

Es usual en la obra narrativa de Patrick Modiano la incursión en los mundos marginales, secretos, sórdidos, donde se contraponen, por un lado, la necesidad de encontrar identidades perdidas o sepultadas por los condicionamientos históricos, y por otro, la culpa a remover las suciedades que la memoria había sepultado en un conveniente olvido por razones que, también, tienen que ver con el peso descomunal que ejercen la historia, la época, la política y las ideologías sobre el ser humano. Por ello, luego de la sorpresa de verlo alzarse con el Nobel ya que no estaba entre los candidatos más mencionados, no nos asombra esta elección que viene a ratificar la justeza de esos otros jurados que le concedieron en 1972 el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y en 1978 el prestigioso Premio Goncourt.

Como él mismo ha dicho en varias entrevistas, momentos cruciales para su carrera literaria resultaron su encuentro con el escritor Raymond Queneau, quien le impartiera clases particulares de geometría mientras estudiaba en el Liceo Enrique IV de París, y haber compartido generación con ilustres escritores como Pascal Quignard, Pierre Michón y Jean-Marie Gustave Le Clézio, quien también ganó el Nobel de Literatura en el 2008.

La Academia Sueca, con la elección de Patrick Modiano, repite la fórmula de premiar a candidatos poco mencionados en las apuestas, como la austriaca Elfriede Jelinek, la alemana Herta Müller, e incluso el peruano Mario Vargas Llosa, puesto que el ganador de este 2014 aparecía sólo entre los nombres nuevos junto a narradores como el somalí Nuruddin Farah, la egipcia Nawal El Saadawi y el rumano Mircea Cartarescu, y poetas como el escocés Don Paterson y el chino Bei Dao.

Siguen esperando, tras varios años de nominaciones y con una obra internacionalmente respetada, la canadiense Margaret Atwood, el albanés Ismail Kadaré, el sirio Adonis, los españoles Juan Goytisolo y Javier Marías, los estadounidenses Cormac McCarthy y Thomas Pynchon, el chileno Nicanor Parra, el checo Milan Kundera, el portugués Antonio Lobo Antunes, el israelí Amos Oz, el holandés Cees Nooteboom, los italianos Umberto Eco y Claudio Magris y el británico Salman Rushdie.

Fallan también las quinielas que anunciaban que este año el premio se iría al África (su candidato más sonado, el keniano Ngugi wa Thiong'o) o, según los que asumen que la Academia Sueca tiene en cuenta también las zonas de graves conflictos políticos, a Bielorrusia, recayendo en la escritora y periodista Svetlana Alexijevich, pero, en cualquier caso, el autor premiado, Patrick Modiano, tiene una obra de suficiente peso, fuerza e impacto social como para considerarlo un premio justo.