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América Latina

Paraguay y las expectativas del Mercosur

Brasil entrega la presidencia temporal del Mercosur a Paraguay sin haber hecho grandes avances. Según analistas, Asunción tiene un escenario más favorable y oportunidades de impulsar la integración regional.

El presidente paraguayo, Horacio Cartes, con la mandataria brasileña, Dilma Rousseff.

El presidente paraguayo, Horacio Cartes, con la mandataria brasileña, Dilma Rousseff.

Inmerso en una crisis política y zozobras económicas, Brasil entrega a Paraguay la presidencia pro tempore del Mercosur. Dilma Roussef la asumió en diciembre de 2014 abogando por una “mayor integración”, pero las relaciones regionales continúan estancadas.

“No fue un buen semestre para la región, hubo retracción en el comercio”, admitió el embajador Antonio José Ferreira Simoes, subsecretario brasileño para América Latina y el Caribe. Y el segundo semestre se perfila peor: Brasil se ve afectado por la incertidumbre, Argentina se prepara para las elecciones presidenciales y en Venezuela se teme incluso un PIB negativo de 7 por ciento, según previsiones del FMI.

Gustavo Segré, especialista argentino en el Mercosur, indica que la presidencia pro tempore tiene un significado más político que práctico. “La presidencia pasa de país en país, sin grandes expectativas de que eso traiga cambios específicos”, apunta.

Por su parte, Alberto Pfeifer, profesor de relaciones internacionales dela Universidad de Sao Paulo, indica que Brasil “no consiguió impulsar las negociaciones con la Unión Europea ni desarrollar una agenda interna sobresaliente”. Pero Paraguay, la menor economía del bloque, podría dar un nuevo impulso al Mercosur, en opinión de los especialistas, que consideran más favorable su escenario político-económico.

“Además de tener un modelo de exportaciones agropecuarias muy bueno – el país es el cuarto mayor exportador de soja del mundo- Paraguay también ha atraído inversiones industriales, principalmente de empresas brasileñas, debido a su positivo marco legal para la recepción de inversiones”, apunta Pfeifer.

La utopía de la Unión Aduanera

En la cumbre de este viernes, los presidentes del Mercosur debatirán sobre las posibilidades de que cada país efectúe negociaciones independientes, las negociaciones de de un acuerdo comercial con la Unión Europea, y las cuestiones pendientes para la adhesión plena de Bolivia.

Otro de los temas principales será la marcha de la unión aduanera en el bloque. En vigor desde hace 10 años, la eliminación de tarifas aduaneras para el establecimiento de una política comercial externa común está estancada. “El problema es que las excepciones se transforman en regla. Todos deberían aplicar el mismo impuesto de importación”, dice Pfeifer.

Para Francisco Panizza, profesor de Ciencias Políticas de la London School of Economics, “el problema principal ha sido la incapacidad del bloque de abrirse al mundo”. Agrega que “el primer objetivo del Mercosur, el libre comercio entre los integrantes, tampoco se ha cumplido”, puntualizando: “Todos los países ponen trabas, lo que entra en conflicto con la esencia del tratado”.

Uno de los temas que podría entrar en la agenda de la cumbre es la transformación de la unión aduanera en una zona de libre comercio, que posibilitaría a cada país negociar independientemente con otros bloques u otros países. Uruguay, que tiene proyecciones de crecimiento menores que Paraguay y muestra gran interés en un acuerdo del Mercosur con la UE, ha presionado a Brasil para llevar adelante las discusiones sobre esta materia. “Si el propio Uruguay lo está pidiendo, es señal de que comercialmente el Mercosur no tiene un efecto práctico”, estima Segré.