Paraguay entre el olvido y la memoria | NRS-Import | DW | 11.11.2011
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Paraguay entre el olvido y la memoria

Entre el fin de la dictadura y el comienzo de la democracia transcurrieron viente años. El país tiene aún muchas tareas pendientes, pero está dando los primeros pasos. Pero el camino está trazado sobre arenas movedizas.

Presidente de Paraguay, Fernando Lugo (Foto: AP)

Con el triunfo de Fernando Lugo en 2008 terminaron seis décadas de dominio Colorado en Paraguay

A diferencia de los demás países de la región, en los que las fuerzas armadas cedieron el poder a las fuerzas democráticas en un proceso negociado, el retorno a la democracia en Paraguay se inició con un golpe de Estado en 1989. Al depuesto General Stroessner sucedió en el poder el General Andés Rodríguez, quien algunos meses más tarde buscó – y obtuvo - la legitimización en las urnas. Quedó así consagrada la continuación del Partido Colorado en el poder. “No hubo una ruptura clara en el sentido de acabar con una dictadura brutal y sangrienta. En el fondo solamente cambió la forma jurídica del estado y la figura del presidente”, sintetiza el economista alemán Thomas Otter de la Universidad de Göttingen, quien trabajó durante muchos años como consultor independiente de diferentes organizaciones de desarrollo en Paraguay.

Sólo veinte años más tarde, en agosto de 2008, los paraguayos acabaron por la vía democrática con seis décadas de dominio Colorado, al colocar al exobispo Fernando Lugo en la presidencia. “Fernando Lugo concitó mucha esperanza. Pero luego se impuso la desilusión porque los tres Poderes del Estado siguieron en manos del Partido Colorado. Lugo está al frente del gobierno, pero los Colorados en el Poder. Se fue la dictadura pero quedó la naturaleza corrupta del Estado. No existe la voluntad política de cambio”, constata hoy el abogado y Premio Nobel Alternativo Martín Almada al hacer un balance de los último tres años.

Martín Almada, Premio Nobel Alternativo y descubrido de los Archivos del Terror

Martín Almada, Premio Nobel Alternativo y descubrido de los Archivos del Terror

Plan Cóndor

Fue él quien en 1992 descubrió los llamados Archivo del Terror. En una sede de la policía en la localidad de Lambaré en las afueras de Asunción se hallaron tres toneladas de documentos del ejército y la policía secreta de Paraguay, que dan testimonio minucioso no sólo de torturas, secuestros y asesinatos de miles de opositores en Paraguay, sino también del Plan Cóndor: el pacto clandestino acordado en 1975 entre los servicios secretos de los países del Cono Sur para cooperar en la persecución y exterminio de disidentes en todos los países de la región, plan impulsado desde EEUU.

Almada, quien sufrió prisión, torturas y exilio en carne propia, se ha dedicado a la tarea de recuperar la memoria para un país que aun superada la dictadura siguió optando durante años por el silencio y el olvido. “La tres decadas de la dictadura dejaron la cultura del miedo. El miedo es la segunda piel del paraguayo”, explica Almada. “Durante la dictadura de Stroessner eramos perseguidos por el ejército y la policía. Bajo el gobierno de Lugo, la situación empeoró, porque los excluídos, los campesinos, ahora son perseguidos por el ejército, por la policía y por la Fiscalia.”

Ilusiones y desilusiones del campesinado

Asentamiento de campesinos sin tierra

Asentamiento de campesinos sin tierra - la reforma agraria sigue siendo tarea pendiente

Con la promesa de una reforma agraria y la redistribución de tierras, de reconstrucción económica y lucha contra la corrupción, Fernando Lugo personificaba la esperanza de un verdadero cambio y una real democratización de la sociedad paraguaya cuando asumió la presidencia en 2008. Sin embargo, hoy, al cabo de tres años, estas expectativas se han visto defraudadas. “La propuesta de Lugo de pasar el proyecto de la reforma agraria por el Parlamento fue una maniobra para ganar votos. Pero el gobierno nunca presentó una propuesta seria a los bancos regionales de desarrollo para solicitar los fondos necesarios para financiar el proyecto”, critica Thomas Otter. Según estimaciones del Banco Mundial, una reforma agraria habría costado al menos doce millones de dólares el Estado paraguayo.

Si bien en 2010 se presentó un proyecto legal para la reforma agraria, “se trata de un proceso lento”, dice Thomas Fischer, politólogo de la facultad de estudios latinoamericanos de la Universidad Católica de Eichstätt. “Se requiere en primer lugar un marco jurídico, sobre todo cuando se trata de expropiar legalmente las tierras improductivas. Además se necesitan fondos económicos no solamente para indemnizar a los expropiados, sino también para entregar herramientas, semillas y capacitación a los campesinos.”

Aun así, unas 30 mil hectáreas han sido reasignadas a familias campesinas hasta la fecha. Pero todavía quedan grandes superficies improductivas por redistribuir. El 42 por ciento de la población paraguaya vive en el campo – la tasa más alta en toda América Latina. Al mismo tiempo, el país registra la mayor concentración de tierras a nivel mundial: el dos por ciento de los paraguayos dispone de más del 80 por ciento de la superficie agrícola. Durante la dictadura, once millones de hectáreas fueron entregadas por el gobierno a algunas pocas familias privilegiadas. Hasta el día de hoy, nueve millones de hectáreas de esas “tierras malhabidas” siguen siendo propiedad de influyentes políticos y militares. En cambio, 120 mil familias, un tercio de la población rural, no tienen acceso legal tierras agrícolas.

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