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Política

Opinión: Trump y brexit, ¿cómo debe reaccionar Alemania?

El inesperado resultado en las elecciones norteamericanas y el futuro del brexit abren un gran interrogante sobre el futuro. Los desafíos y las tensiones de Berlín.

El brexit de los británicos y el resultado de las elecciones en los Estados Unidos son argumentos para la intranquilidad. No queda claro cómo se resolverá la salida de la Unión Europea anunciada por el "brexit", ni tampoco se desprende de las erráticas declaraciones de Donald Trump un programa para su política económica en el futuro inmediato. Así, resulta difícil para el gobierno alemán definir una posición clara para su política económica y comercial de Washington, sostiene Berrend Diekmann, jefe del área en el ministerio de economía para la región de EEUU, Canadá y México.

Según las declaraciones de Diekmann, el gobierno está convencido de que Alemania necesita "mercados abiertos y un comercio mundial justo”. El comercio hiere no solo a la economía alemana, sino también al mundo en su conjunto. Los aranceles a las importaciones y demás medidas proteccionistas distorsionan la competencia. A su vez, este tipo de iniciativas ponen en peligro el principio de una sociedad abierta que comparte con sus vecinos no solo bienes, sino también conocimiento, valores e ideas.

Repliegue a lo nacional

De hecho, las ideas y la vocación proteccionista de Trump no es nueva ni se restringe a los Estados Unidos. También los argumentos pro brexit fueron y son proteccionistas. En paralelo, los populistas y nacionalistas tienen buenas chances en las próximas elecciones en Holanda y Francia.

En síntesis, no solo existe el "America first”, también en Europa se puede ver un "repliegue sobre lo nacional”.

Este retroceso nos ayuda también a entender los desafíos que tiene por delante la globalización. "Muchas personas ven allí una amenaza para sus fuentes de trabajo, para el medio ambiente y para la paz social y la estabilidad regional”, reflexiona Diekmann. "Es sobre esto que tenemos que debatir”, agrega.

Acuerdos regionales a la segunda vuelta

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Rolf Wenkel

El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), un acuerdo entre Estados Unidos y la Unión Europea, se encuentra, según la definición de Diekmanns, "congelado”.

La experiencia indica que los gobiernos recientemente electos precisan de un proceso de autodescubrimiento de alrededor de un año. "Solo una cuestión está clara. Debemos continuar el diálogo con los Estados Unidos sobre un acuerdo comercial en el sentido más amplio y que incluya acuerdos relativos al comercio exterior”, subraya.

Sin Estados Unidos, nada funciona en la política económica. Ellos compran aproximadamente el 9 por ciento de las exportaciones totales alemanas y son nuestro más importante socio comercial. Más incluso que Francia o Gran Bretaña. "Sería tonto y no estaríamos defendiendo los intereses de nuestro país si dejáramos de repente de hablar con los estadounidenses", advierte Diekmann.

Un tiro en el pie

México coloca el 80 por ciento de sus exportaciones totales en los EE.UU. y compra allí el 50 por ciento de sus importaciones totales. Pero para Estados Unidos, México también es muy importante: el 13 por ciento de las importaciones provienen de allí y el 15 por ciento de las exportaciones de Estados Unidos van hacía el país azteca. "Estas son las variables sobre las que EE.UU. debe evaluar cómo relacionarse con su vecino” Porque si los estadounidenses disparan contra estos acuerdos, puede que en realidad se estén pegando un tiro en el pie. Aranceles del 35 por ciento conducirían a gran parte de la industria de la alimentación en el sur de los Estados Unidos a la ruina, y esto destruiría una gran cantidad de puestos de trabajo. Son exactamente esos puestos los que Trump prometió que se multiplicarían.

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