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Europa

Opinión: Por fin un cambio de rumbo respecto a Turquía

El Gobierno alemán ya no solo se distancia verbalmente de Ankara, sino que adopta medidas concretas. Ya era hora. Christoph Strack opina que no está seguro si surtirán efecto.

El Gobierno federal actúa y se posiciona ante Turquía. Al final. Ya era hora. Por lo menos un poco. Y es que se podrían haber adoptado otras medidas, pero lo más importante es que Alemania y, por primera vez, deja claro que no solo amonesta con palabras. Y el Ministro de Exteriores, Sigmar Gabriel, destacó además la cooperación de la coalición gubernamental incluso en tiempos de campaña electoral.

Desde hace meses, Turquía mantiene una conducta impensable en cualquier otro país de la Unión Europea (UE) hacia los ciudadanos alemanes presos y que conduciría a una crisis diplomática con cualquier otro país de la UE. Nueve de los 22 presos alemanes siguen todavía en prisión preventiva en Turquía. Los casos más famosos son el recientemente encarcelado Peter Steudtner, de Amnistía, el periodista Deniz Yücel, desde hace 157 días, y la traductora Mesale Tolu, acusada de "propaganda terrorista". "Simbolizan la injusticia que nos puede tocar a todos", advirtió el ministro.

 

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Provocación continua

El hecho de que los ciudadanos alemanes por diversos motivos, como delitos con violencia, de tráfico, abusos sexuales, sean apresados en algún lugar del mundo, pertenece a la rutina del mundo globalizado y forma parte de la diplomacia. Gabriel explicó que "en cualquier caso tenemos que luchar por el derecho internacional correspondiente de acceder a las autoridades consulares". Se trata de una afrenta para los diplomáticos, una provocación continua. También para un ministro de Exteriores, más aún para una canciller. Pero se trata de algo más, del distanciamiento de los valores fundamentales europeos, de la renuncia del Estado de Derecho (incluyendo la fiabilidad) y la democracia.

¿Son suficientes en este contexto las medidas aplicadas a las advertencias de viaje, las garantías a las exportaciones y los créditos de inversión? El endurecimiento de las advertencias de viaje del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán parece ser solo un detalle. El nivel más duro aún, las advertencias de viaje (existente para 25 países) asustan aparentemente a la coalición, quizá por la amenazante demanda por daños y perjucios de los operadores turísticos. Pero en la frase "Personas, que por motivos privados o de negocios viajen a Turquía, se les aconseja, inscribirse en la lista de alemanes en el extranjero en los consulados y embajadas, también en los viajes cortos" se puede leer el grito de advertencia por los viajes vacacionales en las playas soleadas. Cada viaje conlleva un riesgo que se debería evitar.

También el cambio de rumbo anunciado por Gabriel con respecto a las garantías de exportaciones para empresas alemanas, que invierten en Turquía, tendrá consecuencias, más para el país a la ribera del Bósforo que para la economía alemana, que en la actualidad rebosa dinamismo. Es una señal dirigida a la economía de que Berlín ya no confía en Turquía. Tras las declaraciones de Gabriel se decía en el ámbito del comercio exterior alemán que cuentan con que haya "claras caídas", pero no esperan que lleguen a "tambalearse".

Los valores tienen un precio

Sí, apostar por los valores europeos puede tener un precio. Mientras los canales televisivos esperaban el discurso con retraso de Gabriel este miércoles (20.07.17), en un canal se mostraba un spot publicitario sobre Turquía, donde reinaba la paz, la alegría y todo era perfecto. Desconcertante. Mientras que el grupo editorial alemán Springer Verlag lucha de forma incesante por su corresponsal Yücel Deniz y hace que "FreeDeniz" brille en el cielo capitalino alemán, las publicaciones de Springer y otros diarios alemanes publicitan a lo grande a la bonita Turquía. También desconcertante. Quien mantenga en alto los valores, tiene que estar dispuesto a pagar un precio.

Dos meses antes de las elecciones generales, es decir, justo en la campaña electoral, Gabriel destacó su consulta y acuerdo con la canciller Angela Merkel y su contrincante Martin Schulz. Tanto el Gobierno federal como los partidos principales, así parece al menos, se posicionan juntos ante el duro cambio de rumbo respecto a Turquía. Casi al final de su discurso, Gabriel reconoció que, junto a Schulz, hubiese sido más duro contra Ankara. Él congelaría las negociaciones a nivel europeo sobre la unión aduanera. ¿Tienen los socialdemócratas un as bajo la manga? ¿O presienten que las medidas adoptadas ahora por Alemania no impresionarán a Ankara? Definitivamente, el camino del señor Erdogan se aleja desde hace mucho tiempo de Europa, no solo de Alemania.

Autor: Christoph Strack (RMR/VT)

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