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ACTUALIDAD

Opinión: Petry sabe de lo que habla

A la líder de AfD le gusta provocar. Ahora pretende rehabilitar el término nazi “völkisch”. Otra vez una ruptura calculada. Finalmente está claro que esta mujer no se detendrá ante nada, opina Marcel Fürstenau.

Frauke Petry otra vez consiguió lo que buscaba. Quiere que el adjetivo “völkish”* vuelva a sonar. La mediática presidenta de Alternativa para Alemania (AfD) tiene una idea clara al respecto. Una de las palabras favoritas de los viejos y nuevos nazis debe ser usada de forma “positiva”. Para ella, se trata de un “reduccionismo indebido” decir que “völkisch” equivale a “racista”. Petry, la valiente luchadora por el buen uso del alemán...

No es casual lo de esta acróbata de las declaraciones, especialmente porque ella sabe qué asociaciones despierta la palabra “völkisch”. Sin ninguna duda es un grito de batalla del nacionalsocialismo que desde el primer día de ese movimiento se extendió por su ideología. Por lo mismo, el órgano central racista y antisemita de los nazis se llamaba Völkischer Beobachter.

Pleno potencial

No es coincidencia que “völkisch” haya desaparecido del habla cotidiana tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Hasta hoy se sigue usando solo en dos campos: el de la extrema derecha y el de la investigación histórica. La misma Petry dice que ella no utiliza el concepto. Y sin embargo, esta política se compromete con el renacimiento de una palabra que tiene una carga histórica única e inequívoca. ¿Por qué? Pues porque quiere ampliar hacia la derecha el máximo potencial electoral de su partido.

Marcel Fürstenau.

Marcel Fürstenau.

Petry busca romper todos los tabúes de la derecha, aunque su última provocación es la cima de una serie de descarrilamientos. La jefa y su séquito juegan desde el comienzo de la crisis de los refugiados con fuego. Tres ejemplos: la demanda del uso de armas de fuego contra los inmigrantes; las declaraciones contra el futbolista Jérôme Boateng; y el abierto antisemitismo de unos parlamentarios regionales en Stuttgart.

Y ahora pide reevaluar la palabrita “völkisch”. Esto encaja perfectamente con la estrategia de Petry: “Declaraciones agudas, a veces provocadoras” son indispensables para atraer la atención de la prensa. Con ello, AfD lleva mucho tiempo en la boca de todos. Y no solo por su retórica, sino también por su éxito electoral.

Quizás Petry está preocupada por obtener un buen resultado en las elecciones del Parlamento estatal de Berlín del próximo 18 de septiembre. Las encuestas le dan a AfD un máximo de 15 por ciento, algo que a ella le parece muy poco. Triunfos como el de Mecklemburgo-Antepomerania y Sajonia-Anhalt simplemente no serán una tendencia. En ambos estados, los populistas de derecha se convirtieron en la segunda fuerza. Pero en la capital alcanzarán el cuarto o quinto lugar, porque el SPD, la CDU, Los Verdes y La Izquierda seguramente obtendrán más votos.

¿Miedo al propio éxito?

Tan insípido y evidente es el cálculo que hace Petry que puede ser interpretado como una muestra de impaciencia y temor al propio éxito. Incluso en AfD las palabras deben ser seguidas por hechos. Y la ausencia de estos es, hasta ahora, escandalosa. Allí donde tienen escaños parlamentarios, apenas se sabe de AfD, aparte de las luchas intestinas de poder. En Stuttgart ya tuvo lugar una escisión. Y después del plan de Petry para la palabra “völkisch” le queda poco margen de acción, porque de ahí al racismo abierto hay apenas un paso.

*“Vólkisch” es un concepto de difícil traducción. Tiene que ver con lo “étnico” y lo “nacional”, pero con un sentido cercano al racismo. La palabra tiene una profunda connotación histórica en Alemania.


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