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Europa

Opinión: Europa y sus valores

No se requiere gran cosa para sentirse morlamente superior a Donald Trump. Pero por eso mismo, Europa debe aclarar para sí misma qué valores aspira a representar.

Esta semana, Donald Trump se presentó ante la prensa internacional y anunció más o menos esto: pondré de mi parte para seguir aniquilando al mundo, y el acuerdo climático es un mal trato. El cineasta Michael Moore reaccionó por twitter: "Trump acaba de cometer un crimen contra la Humanidad.” Regresemos en la memoria a tiempos de la campaña Clinton contra Trump. El filósofo esloveno Slavoi Zizek desató una ola de indignación cuando dirigió una recomendación a Trump. Ésta no pretendía ser un cumplido: la propuesta contenía una vieja esperanza: el ciudadano democrático, decía Zizek, podría finalmente volver a despertar con un presidente como Trump. Mientras Hillary Clinton está acostumbrada a lavarse la mugre de la política con los jabones acostumbrados, Trump podría zarandear al sistema corrupto del orden económico actual. En esencia, el filósofo quiso decir algo así como "con uno como Trump, se acerca la revolución.”

Pero Trump es peor que el sistema corrupto que él encarna. En la conferencia de prensa del jueves vimos el cuadro acostumbrado. Trump se posó frente al micrófono, como siempre, profundamente conmovido por sí mismo y su ser presidencial, para luego anunciar la salida del Acuerdo de París, "para bien de los Estados Unidos”. En el universo de Trump, incluso el clima está dividido por las fronteras nacionales.

Jugando golf en hielo resbaloso

¿Quedarán protegidas bajo una cúpula de cristal sobre Estados Unidos las personas por las cuales Trump dice preocuparse de este modo? ¿Cómo funciona el nacionalismo en la biosfera? ¿Tomarán los ciudadanos las calles, en el sentido que Zizek pronosticó?

Trump dice que quiere renegociar. Hasta el momento, su presidencia se asemeja a la danza del enano saltarín alrededor del fuego. ¡Negociar, negociar, negociar! En el pasado, esto le ha llevado a la torre dorada. Hoy puede conducirlo al aislamiento. Quizá él está demasiado acostumbrada a sus palacetes. En ello no está solo: Estados Unidos comparte su destino con Siria y Nicaragua.

USA Trump verkündet Ausstieg aus Pariser Klimaschutzabkommen (Reuters/K. Lamarque)

Trump, ¿aislado del mundo?

En la cumbre del G7 se anticipó este estilo de hacer política. Trump juega al golf con el mundo, pero su grama se ha tornado hielo resbaladizo. Nadie sabe ya cómo él debe jugar con la pelota, a fin de atinar en el hoyo. En caso de duda, el propio Trump será el que salga del agujero. Posicionarse contra la nueva potencia mundial hace cimbrarse al mundo.

Luego de la cumbre del G7, Merkel se lanzó contra el aislacionismo de Trump. Europa ya no será el socio débil. Desde dicha reunión, quedó cada vez más claro que la prensa anglosajona proclamaba a Merkel la nueva líder del mundo libre. Merkel critica a Trump como alguna vez lo hiciera Barack Obama: simplemente no lo menciona. Pero poco después, ella se reúne con los jefes de Estado de India y China. Pareciera como si hoy, para defender al mundo occidental, se necesitara una alianza con China. Gracias a Trump,  la Unión Europea y China serán las que luchen contra el calentamiento global y por el libre comercio mundial. Mientras tanto, Trump deja realizar una que otra prueba con misiles; uno nunca sabe cuánto durarán los tuits como imán de encabezados en todo el mundo.

Europa debe madurar

El orden mundial se ha vuelto más inseguro. Europa debe madurar justo en una época en la que atraviesa por su más grande crisis. Mientras las alianzas internacionales suplementarias parecen brillar, al interior del bloque la crisis no desaparece. El sur de Europa, debilitado económicamente, luce cada vez más dependiente. También las personas que frente a nuestras fronteras buscan ayuda, hace preguntas sobre las cualidades humanitarias de la UE, que Bruselas no sabe cómo responder.

Jagoda Marinic, columnista invitada de DW. (D. Piroelle)

Jagoda Marinic, columnista invitada de DW. (D. Piroelle)

Sentirse moralmente superior a Trump no implica ningún arte. Enfrentarse a este débil presidente es quizá más fácil de lo que parece: la poca credibilidad de Trump convierte a Europa en un socio atractivo para otras regiones del mundo. El largo reproche de que la UE no asume ninguna responsabilidad en los escenarios políticos mundiales, pronto podría ser un mero recuerdo.

Una cosa no debe olvidar la Unión Europea: solo podrá ser un socio fuerte si es fuerte en su interior. Las contradicicones europeas no se han resuelto. Tampoco se ha aclarado el papel de Alemania en esta Europa. Si Merkel es la líder del mundo liberal, ¿qué debe hacer el resto? ¿Seguirla?

En casa, Merkel también tiene algunos problemas no resueltos. Mientras Trump abdica del acuerdo climático, fabricantes alemanes de autos como VW son llevados a juicio en Estados Unidos por el escándalo de emisiones. Alemania disfraza sus mediciones de gases contaminantes. El cuidado del medio ambiente es una constante verbal que Alemania presenta con alegría, país cuyo costo no siempre está dispuesta a pagar.

El vacío que deja Trump

Merkel se reinventa a sí misma en este año electoral. Los escenarios internacionales parecen serle propicios. Pero en casa –y esto significa también Europa– ella asfixia con planes de ahorro a sectores enteros de la sociedad. En Grecia, las jubilaciones sufrirán nuevos recortes. El nivel de las pensiones de muchos alemanes es vergonzoso en relación con el bienestar de este país. La brecha entre ricos y pobres, y entre el norte y el sur, crece.

Esta semana, Bernie Sanders estuvo como invitado en Berlín y se presentó como lo que Martin Schulz aún no puede ser. Uno cuyo corazón late creíblemente a la izquierda. "No podemos seguir aceptando la avaricia de estos multimillonarios”, dijo Sanders en Berlín. Por el momento, hemos permitido que ellos lleguen al poder y lo conserven. Si la Unión Europa quiere llenar el vacío que deja Trump, debe definir a qué Europa representa ante el resto del mundo, y cuáles son los valores de los cuales esta sociedad realmente habla.

Jagoda Marinic es periodista, dramaturga y escritora croata. Ella nació en Waiblingen, en un hogar de inmigrantes. Actualmente vive en Heidelberg. Hace poco apareció su novela "Made in Germany - ¿Qué es alemán en Alemania?”, en la que aborda la identidad de Alemania como país de inmigrantes.

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