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Europa

Opinión: En Turquía habrá más detenciones

El activista de derechos humanos alemán Peter Steudtner ha sido detenido en Turquía. La indignación es grande pero inútil, opina Daniel Heinrich.

Veamos brevemente los hechos: el activista de derechos humanos alemán Peter Steudtner dio un discurso hace dos semanas cerca de Estambul sobre la gestión de servicios TI y la seguridad de datos. Lo hizo en el marco de un taller, organizado por Amnistía Internacional. Ahora Steudtner se encuentra en Turquía en custodia, al igual que otros miembros de la organización de derechos humanos.

Las reacciones no se hicieron esperar. Mucho se habló de que el padre de familia es inocente, que las acusaciones en su contra son infundadas y que la "represión" de activistas de derechos humanos en Turquía alcanzó un nivel sin precedentes.

El gobierno turco se defiende

Los mensajes de solidaridad en las redes sociales son desgarradores. Lo triste es: todo esto no impresiona a las autoridades turcas. Peter Steudtner y los otros activistas de derechos humanos detenidos forman ahora parte de un gran mito turco.

El Gobierno turco y el presidente Recep Tayyip Erdogan se encuentran, desde el golpe de Estado fallido del año pasado, en una lucha constante contra supuestos enemigos internos y externos. En esta situación de paranoia, miedo y desconfianza, una organización como Amnistía Internacional también cuenta como enemigo externo.

Daniel Heinrich

Daniel Heinrich

Desde el punto de vista de las autoridades turcas, no importa en absoluto la impecable reputación de la que goze una organización de ese tipo en Occidente. La imagen positiva puede hasta reforzar la desconfianza.

Enlazando con el mito de la fundación de Turquía

La supuesta amenaza por parte de enemigos externos es para muchos turcos una reminiscencia del mito fundacional de la Turquía moderna. En aquel entonces, en la confusión después de la Primera Guerra Mundial, Kemal Atatürk expulsó en la "Guerra de Independencia" a las potencias extranjeras del país y creó la República de Turquía. Hasta la fecha, esta lucha defensiva contra enemigos externos está inscrita en el ADN de Turquía. 

El actual gobierno turco se basa en este fenómeno: el temor a  la infiltración por potencias extranjeras parece justificar cualquier mecanismo de defensa. Las víctimas de esta manía de persecución pueden aparecer tan inocentes como un profesor de informática de una organización de derechos humanos. Eso no importa. Alrededor de la mitad de los turcos seguirá apoyando firmemente a su presidente y su gobierno.

Ese apoyo no cambiará tan rápidamente. Los beneficios económicos que este gobierno proporcionó a una buena parte de los turcos son demasiado grandes.  

Bruselas y el Gobierno alemán no cambiarán nada

El comportamiento de la Comisión Europea y del Gobierno alemán tampoco despierta esperanzas de que algo pudiera cambiar. Bruselas y Berlín están muy interesados en la profundización de las relaciones con Turquía. En el centro de interés está la convención sobre los refugiados y los intereses económicos.

A finales del año pasado, la Comisión de la UE sorprendió con la propuesta de profundizar la unión aduanera con Turquía. Y en junio, el ministro de Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, destacó el interés de Alemania en la ampliación de la unión aduanera de la UE con Turquía.

Falta de acción desde el exterior y luchas defensivas paranoicas desde el interior: Peter Steudtner y sus colegas no han sido las últimas víctimas de la manía desenfrenada de detenciones en Turquía.

Autor: Daniel Heinrich (GG/VT)