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El Mundo

Opinión: el decepcionante show de Ivanka

La hija y asesora del presidente Trump no logró aportar de manera significativa a la cumbre “Women20” porque su objetivo fue limpiar la imagen de su padre, opina Vanesa Fischer.

Ella sabe lo que quiere y utiliza sus apariciones públicas para lograr sus objetivos. En la cumbre "Women20” del Grupo de los 20 (G20) en Berlín dijo que toda su vida había visto en su padre un luchador por los derechos de la mujer. El comentario causo la risa del público, pero a eso Ivanka no le prestó atención.

Agregó que su padre siempre la había apoyado a ella y a "miles de mujeres que han trabajado para él” en el pasado. El público volvió a expresar su desacuerdo y confusión al comentario, pero, nuevamente, y sin sorprender, Ivanka no prestó atención.

Es obvio que Ivanka tiene una sola misión: limpiar la imagen de su padre, por eso ha sido designada "primera hija” y asesora, y a eso vino a la cumbre "Women20”.

Por supuesto que Ivanka también es una empresaria. Pero también es cierto que no vino en esa función a Berlín. Su aparición se le debe al hecho de ser la hija de presidente de Estados Unidos y, por lo tanto, una figura influyente.

Ivanka posee muy poca credibilidad como embajadora de la equiparación salarial de la mujer. Sus intentos por forjar nuevas alianzas y su búsqueda de apoyo a las políticas económicas de su padre se ven desde lejos, son demasiado obvios.

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Vanessa Fischer

Sí, ella es una empresaria exitosa, pero lo es gracias a la fama y la fortuna de su padre. No hay nada de malo en esto, pero hay que mencionarlo, ya que la cumbre "Women20” debate justamente las dificultades severas a las que se enfrentan millones de mujeres a nivel mundial que quieren ser empresarias pero no cuentan con el acceso a capital, por medio de bancos o acreedores, y que al final no logran sus objetivos.

Estos son problemas reales que enfrentan las mujeres a nivel global, ya sea en India, Kenia, o Argentina. Muchas de ellas se ven obligadas a pedir ayuda a padres o hermanos, que puedan responder por ellas, para poder lograr conseguir socios. Estos son los problemas con los que Ivanka Trump no ha tenido que lidiar, y por los cuales ella nunca ha mostrado interés ni preocupación.

En vez de eso, lo que la hija de Trump hizo en Berlín fue proveer comentarios superficiales y muy ambiguos sobre la igualdad de género. Además, utilizó el escenario para nombrar a su padre cuantas veces fuera posible e inexplicablemente denominarlo como feminista y promotor de la igualdad entre hombres y mujeres.

Lamentablemente, con sus vacías declaraciones en Berlín, Ivanka perdió una gran oportunidad para conducir una discusión sustancial sobre los problemas que afectan a la mujer, y por ende, al mundo entero.

Vanessa Fischer (jcg/jov)