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El Mundo

ONU: 250.000 sirios pueden morir de hambre

Las últimas raciones de ayuda que fueron distribuidas en julio pasado están siendo distribuidas esta semana y los grupos humanitarios no tienen acceso a la zona. "Es una situación horrible", dijo el enviado de la ONU.

Unos 250.000 sirios podrían morir de hambre en el este de Alepo, ya que las últimas raciones de ayuda que fueron distribuidas en julio pasado están siendo distribuidas esta semana y los grupos humanitarios no tienen acceso a la zona, advirtió la ONU en Ginebra.

El este de Alepo está sitiado desde principios de julio por las fuerzas del Gobierno de Bashar al Assad, con ayuda de los bombardeos de Rusia. "Es una situación horrible", dijo este jueves (10.11.2016) Jan Egeland, enviado de la ONU para acciones humanitarias en Siria. "Hay familias que no han recibido comida en semanas. La situación es realmente desesperada", dijo en una rueda de prensa el responsable de la asistencia humanitaria de la ONU en Siria, Jan Egeland.

Según el diplomático noruego, la ONU volvió a pedir la semana pasada a las partes en conflicto que permitiesen el acceso de comida, medicina y personal sanitario, así como la evacuación de unos 300 pacientes junto con sus familias.

Durante estos meses, los 275.000 civiles que se estima sobreviven en la parte oriental de la urbe han podido contar con los alimentos racionados que la ONU dejó hace cinco meses. "Pero esa comida se ha acabado. La última distribución se ha hecho hoy. No habrá nada que distribuir la próxima semana", advirtió Egeland. Alepo es la única de las 18 zonas sitiadas en Siria que no ha recibido asistencia humanitaria de la ONU en los últimos meses.

El viceprimer ministro ruso, Serguei Riabkov, aseguró que Rusia está mantiendo su "pausa humanitaria" de bombardeos sobre el este de Alepo, informó la agencia de noticias rusa Interfax.

Sin embargo, según Egeland, los continuos combates terrestres hacen que sea imposible llevar ayuda. Además, las partes en conflicto impusieron condiciones que complicaron aun más los esfuerzos de la ONU.

"No he visto otro lugar donde haya habido tanta politización y manipulación de la ayuda como en Siria", dijo durante una comparecencia. Egeland instó a Rusia y a Estados Unidos, que apoya a los rebeldes moderados, a utilizar su influencia para desbloquear la operación humanitaria. "Las partes que están respaldando a las partes sobre el terreno tienen que ayudarnos más", pidió.

El responsable humanitario explicó que la semana pasada la ONU presentó un nuevo plan de ayuda a Alepo que permita la distribución de alimentos, la evacuación de enfermos y heridos, la entrada de asistencia médica y el acceso de personal médico a la ciudad.

Advirtió que para que el plan pueda llevarse a cabo tienen que darse ciertas "condiciones": que todas las partes autoricen a los convoyes de la ONU el tránsito en condiciones de seguridad, 72 horas para poder prepararse y "varios días y varias noches" para poder hacer las distribuciones y las evacuaciones.  Los enseres y alimentos provendrían tanto de Turquía como de lo que la ONU tiene almacenado en Alepo occidental.

La ciudad -la mayor del país antes del conflicto- está dividida en dos: la occidental está controlada por el régimen de Bachar al Asad, y la oriental por grupos opositores y militantes islamistas, y bajo sitio del Ejército sirio.

Consultado si no se podría lanzar la comida desde los aviones, como se hace en Deir al Zur -zona controlada por los militantes del Estado Islámico- Egeland respondió negativamente recordando que no se pueden hacer lanzamientos en zonas densamente pobladas.

El funcionario internacional dijo que Alepo oriental es la zona de Siria "que más les preocupa", y advirtió que el invierno que está comenzando ahora es el quinto en guerra y será el "peor".

DG (efe, dpa)

 

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