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Alemania

Objetor de conciencia

Agustín Aguayo, objetor de conciencia norteamericano de origen mexicano, fue distinguido con el Premio de la Paz de Stuttgart.

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Agustín Aguayo: nunca más Irak.

El premio es concedido por la iniciativa cívica “AnStifter” y está dotado con 5.000 euros. El enfermero Agustín Aguayo, condenado por un tribunal militar estadounidense por deserción al negarse a combatir en Irak, recuperó recientemente la libertad tras cumplir ocho meses de cárcel.

El enfermero, de 35 años, cobró notoriedad internacional cuando en 2004 se declaró objetor de conciencia tras haber vivido los horrores de la guerra en Irak, donde fue enviado por un año.

En septiembre de 2006, la unidad a la que pertenecía volvió a ser enviada a Irak, pero Aguado se negó a viajar. Por ello, fue considerado desertor y un tribunal militar en la ciudad alemana de Wurzburgo lo condenó a ocho meses de prisión, pena que cumplió en la prisión militar de Mannheim. El año próximo, Aguayo presentará un recurso ante la Suprema Corte de Justicia de los EE. UU., con la meta de ser reconocido como objetor de conciencia.

Cuando, en el 2006, iba a ser enviado nuevamente a Irak, Aguayo saltó de una ventana y se evadió el cuartel donde cumplía servicio. Luego de mantenerse escondido durante tres semanas en Alemania se presentó a la Policía Militar en California, desde fue enviado de inmediato de regreso a Alemania.

Amplio apoyo

Agustín Aguayo es el primer objetor de conciencia norteamericano que ha adquirido prominencia en Alemania. La “reducida” condena a ocho meses de prisión se atribuye a la presión pública y un amplio apoyo. Por su liberación abogaron el Senado de México, Amnistía Internacional, numerosas organizaciones por la paz y algunos diputados federales alemanes.

Aguayo ha manifestado a la prensa alemana que en Mannheim se hallan en prisión actualmente tres objetores de conciencia norteamericanos cuyo destino no es conocido en la opinión pública.

Según Elsa Rassbach, de la organización American Voices Abroad Military Project, unos 8.000 soldados norteamericanos estacionados en Alemania se hallan en misión en Afganistán o Irak. Entre septiembre de 2006 y septiembre de 2007 murieron en Irak 56 soldados sólo de la base de Schweinfurt, en Alemania, agregó.

Aguayo manifestó al diario alemán TAZ, de Berlín, que entró a las FF. AA. estadounidenses atraído por las posibilidades de estudio. “Cuando llegué a Alemania me dijeron que ello sólo se aplicaba a los militares estacionados en EE. UU. Por ello decidí hacer un curso de enfermería, para por lo menos realizar un aporte positivo y no matar”, dice Aguayo.

“Ya gané en mi corazón”

Agrega que por ello en su primera misión en Irak salio de patrulla, pero que nunca se vio envuelto en un combate. Por los horrores que vio y el entrenamiento de los soldados como máquinas de matar presentó, aún en el 2004, una solicitud para ser reconocido como objetor de conciencia, que fue denegada. De inmediato le quedó claro que no volvería a Irak.

Aguayo agrega que en Alemania experimentó por primera vez medios de comunicación que informan en forma neutral y a conciencia. “En los EE. UU., los medios aseguran que no nos lleguen informaciones muy negativas o realmente importantes. Por ejemplo se informó que habían matado a Al Sarkawi, pero lo que sucede cotidianamente en Irak, las matanzas, de eso no tenemos idea. En su lugar, los medios se concentran en trivialidades”.

La Suprema Corte de Justicia de EE. UU. fallará en el caso Aguayo el año próximo. El mexicano-norteamericano no cree que su caso levante mucha polvareda en el país. “Simplemente porque a los medios no les interesa mucho. Quizás, si gano.”

Aguayo no sabe si ganará el recurso. “Ganar sería magnífico. Pero aunque no gane la petición, sí habré ganado en mi corazón. Porque hice lo correcto. Quizás en las FF. AA. busqué una especie de familia, aceptación. Y todo ello efectivamente lo encontré, pero no allí, sino fuera de las FF. AA., en mi familia y entre todas las personas que me apoyan, a mí y mi decisión”.