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Economía

Nuevo tipo de cambio: todo queda como está

Este jueves entra en vigor en Venezuela un nuevo sistema cambiario, con dos tipos de cambio, uno “protegido” (DIPRO) y uno “flotante” (DICOM). Como ambos están muy alejados de la realidad, no cambia nada.

El tipo de cambio “protegido” prevé que un dólar comience costando 10 bolívares. Será aplicado para la importación de alimentos, medicamentos e insumos básicos. El tipo de cambio “flotante”, que oscilará al principio alrededor de unos 200 bolívares por dólar, es para viajes al exterior y operaciones de ventas de moneda extranjera proveniente de las exportaciones, por ejemplo.

Los dólares para viajeros se liquidarán de acuerdo con la tasa flotante. El cupo viajero anual es de 3.000 dólares.

De esa forma, el Estado seguirá subvencionando los viajes al exterior de los venezolanos, aunque en mucha menor medida de lo que lo hacía hasta ahora. Según la página web DolarToday, en el mercado paralelo se pagaban el jueves (10.03.) en Venezuela casi 1.200 bolívares por un dólar.

Venezuela Caracas Minister Miguel Perez Abad Nicolas Maduro

Miguel Pérez Abad, ministro de Economía de Venezuela (izq.) junto a Nicolás Maduro.

No obstante, debido a las distorsiones del sistema de cambio, grandes y de larga data, es imposible decir hoy con seguridad cuál es el verdadero valor de mercado de la moneda venezolana, lo cual no parece importar demasiado a las autoridades económicas del país.

La equivocación de los mercados

Es de recordar que Luis Salas, ministro de Economía venezolano del 6 de enero al 16 de febrero, manifestó que “la inflación no existe”. Y lo explicó así: "Cuando una persona va a un local y se encuentra con que los precios han aumentado, no está en presencia de una 'inflación'. En realidad, lo que tiene al frente es un aumento de los precios”. Si se aplica el mismo razonamiento al tipo de cambio, podría llegarse también a la conclusión de que solo es un espejismo y de que los mercados están equivocados.

Que los mercados no pueden estar muy equivocados ilustra, sin embargo, el economista Francisco R. Rodríguez, del Bank of America Merrill Lynch, con un ejemplo: un empresario que importe un bien de primera necesidad al tipo de cambio oficial (Dipro) y logre reexportarlo, por lo menos en parte, obtendrá ganancias exorbitantes al cambiar los dólares obtenidos en el exterior por bolívares al tipo de cambio paralelo. El problema no es tanto el empresario, que busca maximizar la ganancia, sino el irreal sistema cambiario que se lo permite.

También para Víctor Álvarez, economista e Investigador del Centro Internacional Miranda (CIM), adscrito al Ministerio del Poder Popular para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología (MPPEUCT), los anuncios realizados este miércoles por el Gobierno Nacional sobre el tipo de cambio dual “no representan un cambio radical y son una continuación del régimen cambiario que existe actualmente”.

La especulación seguirá

En una entrevista concedida al periódico web Notiminuto, Álvarez estima que seguirán las tentaciones especulativas con las divisas y la corrupción: “No hay en esencia cambios que corrijan las deformaciones estructurales del régimen de cambio múltiple y se mantienen los incentivos perversos para todos los especuladores cambiarios y los corruptos que ya aprendieron el camino para capturar los dólares baratos para venderlos en el mercado paralelo”, indicó.

Preguntado por los objetivos que persigue el Gobierno con la creación de dos tipos de cambio, Benjamín Corriendo, de DollarToday, dijo por su parte a DW que el Gobierno quiere “dar la falsa apariencia de que existe un dólar a 10 bolívares".

Para Corriendo, el nuevo sistema “no tendrá éxito”. “Tampoco tendrá efecto” alguno para el comercio exterior de Venezuela, porque “los comerciantes no tendrán acceso al dólar flotante, ya que el Gobierno no permitirá una libre flotación que demuestre que el valor real del dólar paralelo es el mostrado por DolarToday”, agrega. Ni tampoco para la inversión extranjera, porque nada cambiará “mientras en Venezuela no existan libertades económicas ni seguridad jurídica para los inversionistas”.

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