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Global Ideas

Nuevas soluciones para un viejo problema

Todo el mundo lo hace, pero nadie habla de ello. En los últimos 150 años casi ha cambiado cómo los europeos realizamos “nuestras necesidades”. En la India unos nuevos inodoros podrían ayudar a resolver muchos problemas.

Era una tarde lluviosa de domingo a finales de noviembre, cuando Daniel Yeh y dos estudiantes de posgrado desmontaron su invento. Cuidadosamente empaquetaron las piezas de tubería en una caja de cartón. Su inodoro, junto con el embalaje, viajó ese mismo mes a Kerala, en la India. Una vez allí, Yeh y su equipo presentaron su sistema de saneamiento autónomo: el NEWgenerator, cuyas iniciales en inglés significan "nutrientes, energía y agua" (Nutrients, Energy and Water).

El ingeniero ambiental y su equipo han trabajado meticulosamente durante una década en un sistema de eliminación de desechos, energéticamente independiente, que tiene el potencial de mejorar las vidas de millones de personas.

Pero ¿por qué se tardó tanto tiempo en inventar este nuevo inodoro? "Fue por el financiamiento", dice Yeh, profesor de Ingeniería Civil y Ambiental en la Universidad del Sur de Florida, cuyo trabajo es financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates. "La gente normalmente no habla sobre las instalaciones sanitarias. Pero el no hablar de ello lo ha convertido en una bomba de relojería”, aclara.

Y lo es de muchas maneras. Alrededor del 13% de la población mundial – es decir, 946 millones de personas – aún se ven obligadas a defecar al aire libre. Esto contribuye a la propagación de enfermedades infecciosas como el cólera, la fiebre tifoidea, la hepatitis A y la polio. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que tan solo las enfermedades gastrointestinales causan alrededor de 280.000 muertes al año.


Pero a pesar del apoyo de organizaciones internacionales y de la evidente necesidad de tener que instalar mejores sistemas sanitarios, los científicos tratan de hacer frente a los diversos obstáculos convenciendo a funcionarios de países en desarrollo de que inviertan recursos financieros en nuevas tecnologías. Los métodos de saneamiento antiguos siguen siendo la norma, según Yeh. Son más baratos a corto plazo, pero menos eficaces y más caros a largo plazo.


Zonas muertas


Un hombre indio abandona el servicio y un limpiador barre el suelo.

Servicios, puestos en marcha por la ONG Sulabh International en Nueva Delhi. La falta de un sistema sanitario adecuado tiene graves consecuencias para el medio ambiente, la salud pública y la economía en países como la India.

No obstante, la falta de sistemas de saneamiento adecuados no solo es un problema local que afecta a personas pobres de países en desarrollo. La combinación de aguas residuales contaminadas y aguas provenientes de campos agrícolas con gran cantidad de plaguicidas puede destruir ecosistemas enteros.

Un ejemplo de ello son las zonas muertas en las regiones costeras, que se forman cuando se acumulan grandes cantidades de contaminantes en los ríos, y finalmente en el mar. El nitrógeno y el fósforo, contenido en los contaminantes, promueve el crecimiento de fitoplancton y algas, que consumen grandes cantidades de oxígeno en la superficie del agua. Esto conduce a un fenómeno conocido como hipoxia, o déficit de oxígeno, que asfixia los pastos del fondo del mar, los corales y otros animales marinos, que necesitan oxígeno para respirar. El resultado: zonas muertas oceánicas.

Y eso no es todo. Esas zonas muertas migran de forma secuencial a través del mar y destruyen otros ecosistemas por el camino, según explica Johannes Karstensen, oceanógrafo del Centro Alemán Helmholtz de Investigación Marina en Kiel. Asimismo, el cambio climático agrava este proceso, debido a que el océano absorbe menos oxígeno a temperaturas más elevadas.


Un informe de Greenpeace señala que se han encontrado algas nocivas, que indican un déficit de oxígeno en el agua, cerca de Kerala, el extremo occidental del sur de la India, así como una zona muerta en el Océano Índico, cerca de la costa oeste de la India.

"A medida que se calientan los mares de los polos, cambia la circulación oceánica. Eso está directamente relacionado con la propagación de estas zonas deficitarias de oxígeno", explica la oceanógrafa y climatóloga Sarah Moffitt.

El número de zonas muertas se ha duplicado en todo el mundo desde 1990 y actualmente ocupan un área del tamaño de Nueva Zelanda. Una vez surgidas, estas zonas muertas no se pueden reducir o repoblarse. Solo es posible evitar que se creen nuevas, según Moffitt.

Un inodoro mejor


Interior de la instalación sanitaria del NEWgenerator.

El interior de la instalación sanitaria del NEWgenerator. El sistema de saneamiento tendrá beneficios económicos, ambientales y de salud si se implanta con éxito.

Daniel Yeh espera que su innovador inodoro ayude a resolver estos problemas, y al mismo tiempo ofrezca beneficios adicionales. Su NEWgenerator es mucho más que una simple taza de retrete con una tubería. También contiene un biorreactor que alberga microorganismos, que se alimentan preferentemente de heces humanas. A medida que consumen el excremento, producen biogás que se transforma en gas metano y que puede ser aprovechado más tarde para generar energía. Con ello es posible, por ejemplo, cocinar o calentar la calefacción.


Lo que no se consume, se purifica a través de una membrana o filtro, que atrapa partículas del tamaño de las bacterias y de los virus y permite que el agua circule libremente. El filtro también puede retener iones de nitrógeno y fósforo. Estos nutrientes se canalizan después para cultivar flores o verduras, que crecen en el exterior del contenedor del inodoro. Asimismo, paneles solares en el techo abastecen con energía el sistema sanitario.

"Así es como lo haría la naturaleza", explica Yeh sobre el ciclo, que ha implementado dentro de los contenedores. Pero solo con ello no sería un pionero. En los países industrializados las membranas se utilizan en muchos sistemas urbanos de tratamiento de aguas. Lo novedoso del proyecto de Yeh es que su tecnología también trabaja de forma autónoma, lejos de las infraestructuras urbanas y en algunas partes del mundo, donde no existe un sistema de saneamiento regulado.


El NEWgenerator también funciona en combinación con un alcantarillado rudimentario. En este caso, el biorreactor se puede conectar a una letrina, de modo que los microbios pueden procesar una parte de las heces desde ahí. Con ello se reduce la cantidad de desechos orgánicos que terminan en el alcantarillado.


La India ocupa el primer lugar en cuanto al número de personas que defecan al aire libre. Sin embargo, solo porque haya una nueva tecnología, no significa que vayan a cambiar de inmediato los hábitos de las personas. Aún así, Yeh está seguro del beneficio ecológico que ofrece el NEWgenerator, sobre todo, porque el sistema también recicla el agua.

De la teoría a la práctica

El investigador Jorge Calabria supervisa la “pared verde”, que crece en el contenedor del inodoro.

El sistema canaliza nutrientes a las flores y verduras, que crecen en el exterior del sistema sanitario.

"El reciclaje de aguas residuales es solo una parte de la ecuación," asiente Yeh. "La otra es que los baños estén disponibles y limpios", aclara.

La organización Eram Scientific, con sede en Kerala, colabora con Yeh para combinar el NEWgenerator con su sistema eToilet, un sistema de aseos de limpieza automática. La empresa cuenta con 1.000 aseos de este tipo en toda la India. Su uso cuesta una o dos rupias (0,15 – 0,30 euros) por persona. Al mismo tiempo, Eram también formará a mecánicos para reparar el NEWgenerator con piezas de repuesto, que deben estar fácilmente disponibles en la India, según explica Yeh.


Pero antes de que todo esto suceda, primero debe de ser probada la tecnología probablemente en una escuela secundaria de Kerala. Uno de los estudiantes de posgrado de Yeh pasará un año en la India supervisando el funcionamiento y el mantenimiento del sistema en su uso diario.

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