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Cuba

"No todo lo que pasa en Cuba es culpa de Trump"

El clima en Cuba está endurecido y el gobierno se siente amenazado por la administración Trump, aunque este no haya tomado aún ninguna medida, dice Bert Hoffmann, del Instituto GIGA de Hamburgo, en entrevista con DW.

Deutsche Welle: ¿Cómo es la situación actual en Cuba? ¿Empeoró desde que fue electo Donald Trump en EE. UU.?

Bert Hoffmann: Lo que cambió a nivel político es el tratamiento especial para cubanos en EE. UU., ya que ahora realmente pueden ser expulsados del país. El Gobierno cubano pidió eso durante mucho tiempo para no estimular la huida legal de cubanos de su país. Ahora esas deportaciones se hacen posibles. Esa es una medida tomada durante el gobierno de Barack Obama. Pero como sucede paralelamente al cambio de poder en EE. UU., se la atribuye a Trump. Los jóvenes cubanos siempre pensaron en la posibilidad de irse del país, y ahora eso se acabó, o al menos se les hizo más difícil.

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¿Qué cambió en la relación con EE. UU.?

Lo que surge con Trump es una gran incertidumbre acerca de cómo será el futuro en Cuba. Hasta el momento, su Gobierno no ha tomado muchas decisiones al respecto, y hay dudas y escepticismo sobre si se continuará con el acercamiento que impulsó Obama. Esa inseguridad tiene consecuencias económicas inmediatas, en primer lugar, que menos delegaciones económicas viajen a Cuba, y también menos turistas, especialmente de EE. UU. El Gobierno cubano se siente amenazado.

¿En qué forma?

La nueva situación es percibida como una amenaza. Hay escenarios militares que vuelven a ser más plausibles de lo que hubiesen sido bajo el mandato de Obama o de Hillary Clinton. Y también se ve que Trump es capaz de llevar a cabo ataques militares, como en Siria. El Gobierno cubano espera, pero primero hace maniobras militares. Quiere estar preparado para todo. En realidad, Trump no ha hecho demasiado todavía, pero el clima en Cuba se ha endurecido en general y eso lleva a que la situación económica en Cuba empeore.

¿Cómo reacciona el Gobierno cubano? ¿Qué medidas está tomando?

El gobierno reforzó los controles. En Cuba el clima está endurecido en diversas áreas: algunos estudiantes fueron echados de las universidades, supuestamente porque hablaron demasiado de política. Los blogueros tienen dificultades. Los márgenes de maniobra en el área sociocultural se volvieron más estrechos. También Alemania lo nota: existía un acuerdo cultural y comercial entre ambos países, y durante mucho tiempo Cuba dijo estar a favor de que hubiera un Instituto Goethe. Ahora, ya no más. A algunas ONG se las obligó a abandonar la isla, como, por ejemplo, a la Welthungerhilfe alemana. A otras se les negó la prolongación del visado. A ciertos miembros del Gobierno cubano, la apertura hacia EE. UU. les resulta demasiado. Raúl Castro lo confirmó en la Asamblea Nacional de diciembre de 2016. Dijo que el mayor problema que tienen los cubanos es la mentalidad de los nostálgicos, que quieren volver a los viejos tiempos. Y dijo también entre líneas que hay gente dentro del aparato estatal que impiden que se puedan llevar a cabo reformas.

Raúl Castro con Nicolás Maduro. (17.09.2017).

Raúl Castro con Nicolás Maduro. (17.09.2017).

¿Cuál es el motivo de que la economía cubana no se recupere?

No todo lo que pasa en Cuba es culpa de Trump. La situación de abastecimiento allí se ha vuelto precaria, lo que está relacionado con la crisis en Venezuela, de donde venía el petróleo. La economía estatal es altamente ineficiente en muchas áreas. Raúl Castro encaminó varias reformas, lo que tuvo consecuencias positivas: se facilitó el turismo y hay cubanos que alquilan habitaciones con desayuno incluido, o restaurantes privados. Pero hay aspectos que no fueron tenidos en cuenta: los inversores extranjeros que fundan una empresa no pueden elegir a su personal. Los cambios se quedaron a medio camino y, al mismo tiempo, Venezuela, un aliado importante, está en graves problemas.

El segundo y último periodo de Raúl Castro termina en 2018. ¿Qué puede decir de esto?

Raúl Castro logró que mantener la calma en Cuba luego de la muerte de Fidel sin que se produjera ninguna catástrofe. Si bien estableció una agenda de reformas, no llevó a cabo demasiado de ella. En la agenda nunca estuvo pensada una democratización de Cuba, sino que más bien prometía una nueva dinámica económica y más derecho a la participación dentro del único partido que gobierna el país. Pero eso tampoco sucedió. Sin embargo, se produjo una especie de desideologización. Ahora hay menos discursos y eventos ideologizantes. Eso es un gran progreso, pero, de todos modos, en 2016 Cuba estuvo signada por la paralización.

El Dr. Bert Hoffmann es investigador del German Institute of Global and Area Studies (GIGA), con sede en Hamburgo, y está especializado en Cuba.

Autora: Tanja Blut (CP/ERS)

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