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El Mundo

Nigeria: al menos 25 muertos en jornada electoral

Millones de nigerianos acudieron a las urnas para elegir un nuevo presidente y un nuevo Parlamento, pese al temor a los ataques del grupo terrorista Boko Haram, que este sábado acabó con la vida de más de 20 personas.

Nigeria tiene un largo historial de comicios amañados que han derivado en olas de violencia como la ocurrida en 2011, en la que murieron 800 personas.

Nigeria tiene un largo historial de comicios amañados que han derivado en olas de violencia como la ocurrida en 2011, en la que murieron 800 personas.

La votación, que había sido aplazada seis semanas por la creciente violencia en el país, se vio alterada por los ataques a un colegio electoral, en el que murieron al menos dos personas. "Los insurgentes dispararon al aire gritando 'les advertimos que no participaran en estas elecciones. Los masacraremos a todos'", contó Umar Hammaga, residente de Shole, un pueblo en el estado de Gome. La policía restableció el orden tras el ataque y los electores volvieron, según el testigo. A este hecho se sumó una masacre en un pueblo de Barutai, donde al menos 23 personas fueron decapitadas o quemadas, según informó una fuente oficial. "Todos corrimos al bosque", dijo Malam Ibrahim Adamu, un funcionario local en Barutai, en el estado de Borno. Aquellos que tuvieron menos suerte fueron capturados en sus casas y masacrados", contó. Los milicianos emplearon motosierras para decapitar a las víctimas, agregó.

Una oleada de ataques similares se registró en colegios electorales de varias localidades de Benue, donde fue asesinada una miembro de la Comisión Electoral Independiente de Nigeria (INEC, por sus siglas en inglés). En Enugu, la capital del estado homónimo, en el sur del país, un coche bomba explotó en un local electoral, mientras un segundo coche bomba fue desactivado, informó el comisario de la policía local Dan Bature. Nadie resultó herido y la votación continuó. Otra alarma de bomba fue reportada en Awka, en el estado vecino de Anambra, según la televisión Silverbird. Tampoco hubo víctimas. Unos 360.000 policías fueron desplegados para evitar choques entre los seguidores de los campos políticos enfrentados, así como ataques del grupo terrorista, que busca establecer un Estado islámico en la región y ha causado la muerte de más de 14.000 personas desde 2009.

Los ciudadanos, antes de votar, debían validar sus tarjetas de voto a través de un lector electrónico que también comprueba su huella dactilar.

Los ciudadanos debían validar sus "tarjetas de voto" a través de un lector electrónico que también comprueba su huella dactilar.

Fallos en el sistema de acreditación

Con 68,8 millones de censados, este sábado (28.03.2015) se podía sufragar en los 150.000 locales electorales habilitados para registrarse y votar. Los ciudadanos, antes de votar, debían validar sus "tarjetas de voto" -similares a un DNI- a través de un lector electrónico que también comprueba su huella dactilar, con lo que se pretende reducir el riesgo de fraude. En varias localidades, como la capital, Abuya, y Lagos, la mayor ciudad del país, el proceso se vio retrasado ante fallos en los lectores de los documentos de identidad. En algunas zonas, los lectores no funcionaron y el proceso de acreditación no se pudo iniciar. Por eso, la INEC decidió posponer hasta el domingo las votaciones en estas áreas. Incluso el presidente del país, Goodluck Jonathan, se vio afectado por estos problemas técnicos y, tras tres intentos y media hora para validar su tarjeta con el lector, tuvo que ser inscrito manualmente por uno de los funcionarios de Otueke, su ciudad natal.

Por otra parte, la web de la Comisión electoral Nacional (INEC) fue hackeada por un grupo desconocido, que se identificó como "ciberejército nigeriano". "La seguridad es 'solo una ilusión", se leía en el mensaje colgado por los hackers.

Tensión por los resultados

Observadores locales e internacionales monitorean los comicios. La Unión Africana (UA) desplegó a 50 observadores, mientras la Unión Europea (EU) envió a un equipo de ocho analistas y 30 observadores, aunque no tiene presencia en el volátil noreste del país debido a las preocupaciones por la falta de seguridad. Esta es la primera vez en quince años que la formación que lidera Jonathan, el Partido Democrático Popular (PDP), puede perder el poder en el país, ya que la alianza opositora Congreso de Todos los Progresistas tiene posibilidades reales de hacerse con la presidencia. La alta polarización que vive el país ha creado un clima de tensión que hace temer posibles enfrentamientos entre partidarios de los dos candidatos, pese a que ambos han firmado un acuerdo para aceptar los resultados electorales.

Los nigerianos pueden votar entre 14 candidatos a la presidencia en la mayor economía del continente. Sin embargo, se espera un resultado muy ajustado entre el actual presidente, el cristiano Goodluck Jonathan, de 57 años, y el exdictador militar musulmán Muhamadu Buhari, de 72. El domingo se espera conocer los resultados preliminares. Para ganar, un candidato tiene que lograr más de la mitad de los votos nacionales y al menos el 25 por ciento de los votos en al menos 24 de los 36 estados del país. Si ninguno lo logra, se celebrará una segunda vuelta que se podrá ganar por mayoría simple. Si Buhari logra imponerse, supondría la primera victoria de la oposición desde el retorno del país a la democracia en 1999. Además de al presidente, los nigerianos también deben elegir un nuevo Parlamento. 739 candidatos compiten por 109 escaños del Senado, y 1.780 lo hacen por los 360 escaños de la Asamblea Nacional. También se espera que los partidos de Jonatahan y Buhari, el Partido Demócrata Popular (PDP) y la coalición Todos los Progresistas (APC), respectivamente, se hagan con la mayoría de escaños.

Nigeria tiene un largo historial de comicios amañados que han derivado en olas de violencia como la ocurrida en 2011, en la que murieron 800 personas. El aplazamiento de las elecciones -que inicialmente estaban previstas para el 14 de febrero- por "razones de seguridad", visto por muchos como una maniobra del Gobierno para obstaculizar el proceso democrático, ha incrementado esa tensión.

RML (dpa, efe)