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Economía

Nigeria al borde del colapso por escasez de gasolina y electricidad

Crítica situación, que se produce a solo cuatro días del cambio de gobierno, afecta también a los negocios: importante banco debió cerrar más temprano.

Aunque parezca increíble, uno de los mayores productores de petróleo del mundo vive una situación crítica debido a la falta de gasolina. Las calles de Nigeria estaban este lunes (25.05.2015) llenas de automovilistas esperando su turno para conseguir un poco de combustible, que debido a la escasez se está vendiendo al triple de su valor normal. Y nadie garantiza que alcance siquiera para llenar el estanque.

A esto se suma un pronunciado descenso en la generación de electricidad, lo que amenaza con llevar al país a una situación de caos sin precedentes, justo a cuatro días de que sea investido el nuevo presidente, Mujammadu Buhari, quien derrotó al actual mandatario, Goodluck Jonathan, en las elecciones de marzo. El equipo de Buhari ya ha reclamado por el legado: “No hay electricidad ni gasolina; los trabajadores están en huelga; debemos miles de millones a funcionarios; tenemos una deuda soberana de 60.000 millones de dólares y la economía está paralizada”, criticó el partido Congreso de Todos los Progresistas de Buhari.

La situación poco a poco empieza a dañar la economía, como prueba el hecho de que este lunes el Guaranty Trust Bank, uno de los más grandes del país, anunció que tendría que cerrar sus puertas más temprano debido a la falta de combustible. “La escasez de productos derivados del petróleo ha limitado nuestra capacidad de suplir con gasolina a nuestras sucursales, por lo que no pueden seguir sus operaciones de forma normal”, notificó la compañía.

Todo podría paralizar

Nigeria debe importar combustible debido a que no cuenta con suficientes refinerías para suplir las necesidades internas. El actual gobierno deja una deuda de 1.000 millones de dólares con las compañías extranjeras que abastecen al país, por lo que estas firmas se han negado a seguir entregando gasolina, temerosas de que el nuevo Ejecutivo no cumpla con la promesa de pagar ese dinero.

A eso se suma una huelga de los trabajadores de la industria del gas y de los transportistas que distribuyen el petróleo. Los operadores de telecomunicaciones también han advertido que se verían forzados a dejar sus puestos debido a la falta del combustible necesario para mantener trabajando sus generadores de energía. Las compañías y las casas deben usar generadores propios debido a que el suministro es pobre o, en algunos casos, inexistente.

Para agravar más la situación, la generación de electricidad ha caído a un mínimo histórico de 1.325 megavatios (MW) -hace unas semanas estaba en torno a los 4.000 mw- debido al sabotaje de las tuberías de gas que alimentan las plantas eléctricas de todo el país, lo que ha dejado aún más vulnerable el sistema de distribución eléctrica, lo que también ha afectado a las aerolíneas, que han cancelado vuelos.

DZC (AFP, EFE)