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Política

Ni los tractores pueden acercar a EE. UU. y Cuba

La empresa Cleber quería contribuir al acercamiento entre Estados Unidos y Cuba fabricando máquinas para suplir las necesidades de la agricultura de la isla. El proyecto no llega por el momento a buen puerto.

El año pasado, los propietarios y fabricantes de tractores Cleber LLC, Saúl Berenthal y su socio Horace Clemmons, se convirtieron en las caras del deshielo entre Estados Unidos y Cuba. Por primera vez y desde hacía más de 50 años, el Gobierno de EE. UU. permitiría a una empresa de su país abrir una fábrica en Cuba, en Mariel, una zona económica especial (ZEE) cerca de La Habana. Se trataba de un prestigioso proyecto, una planta de producción para abastecer las necesidades de la agricultura cubana con modelos diseñados en Alabama, Estados Unidos. Los empresarios querían invertir entre cinco y diez millones de dólares en la fábrica.

Un año después, el proyecto no ha evolucionado. La parte cubana no concedió el permiso, porque Cleber no cuenta con la suficiente experiencia en la construcción de tractores, dijo Saúl Berenthal en el portal "On Cuba". Wendy Miranda Borroto, responsable de los permisos en Muriel, explicó que la idea era establecer alta tecnología y métodos ecológicos. Esto no era posible con la empresa Cleber.

Tractores a medida

Cuando los presidentes Barack Obama y Raúl Castro se reunieron en diciembre de 2014, la agricultura fue uno de los pocos sectores donde se permitía el comercio entre ambos países. "Pensábamos que podríamos ser parte de ese acercamiento", dijo Berenthal. Entonces nació la idea de los tractores en Cuba.

Los fabricantes de tractores diseñaron un modelo para la agricultura cubana, dominada por pequeños agricultores independientes y cooperativas. El tractor era fácil de fabricar, de mantener y construido de tal manera que se pudieran usar componentes fabricados en Cuba, explicó Berenthal. Muchos de los tractores de la isla son muy viejos y los repuestos escasean.

Barack Obama en Cuba.

El expresidente de Estados Unidos Barack Obama durante un discurso en La Habana .

Comprensión hacia la perspectiva cubana

Berenthal y Clemmons bautizaron al tractor "Oggun", como una diosa afrocubana. "Queríamos demostrar a los cubanos que aunque seamos una empresa de Estados Unidos, conocíamos la cultura cubana", aclaró Berenthal, quien nació en la isla y, tras la revolución, emigró con su familia a Estados Unidos.

Su socio, Horace Clemmons, entiende los argumentos cubanos. "Yo, en su lugar, hubiera hecho probablemente lo mismo", dijo. "Mientras el embargo siga en pie, no tiene sentido permitir a una empresa de Estados Unidos que fabrique en Cuba", añadió.

Retórica de la Guerra Fría

Berenthal, quien en su momento aplaudió la política de acercamiento de Obama, piensa que el levantamiento del embargo debe suceder. No hay ninguna justificación política, económica o moral para el embargo. "Ambos pueblos desean el acercamiento y quieren profundizar los lazos familiares y de amistad que siempre existieron a nivel personal", expresó.

Sin embargo, con el presidente Donald Trump no será del todo fácil. Este comunicó el mes pasado sus directrices con respecto a la política futura con Cuba, usando la retórica de la Guerra Fría. De manera agresiva atacó al Gobierno de Cuba y le reprochó represión y de violaciones los derechos humanos. Si se observan con atención sus medidas no se trata de una retirada completa de la política de acercamiento puesta en marcha por Obama.

Desencantados con la situación

Las relaciones diplomáticas con Cuba continuarán, no se volverá a poner en marcha la política de "pies secos, pies mojados", las transferencias económicas de EE. UU. a Cuba no se recortarán y los cruceros y líneas aéreas pueden seguir visitando la isla. Ciertas agilizaciones de viajes y comerciales facilitadas por Obama no se aplicarán. El bloqueo contra Cuba seguirá y, en algunos ámbitos, incluso se llevará a cabo más estrictamente.

La situación de Cleber es sintomática para el estado de las relaciones entre ambos países. Tras dos años y medio de acercamiento con Obama, ha regresado el desencanto. Sobre todo a las empresas de Estados Unidos que reaccionaron al principio con euforia. Y esto ya se notó en la Feria Internacional de La Habana en noviembre de 2016. Llamó la atención la baja presencia de empresas de Estados Unidos. No llenaron ni un pabellón.

 

Andreas Knobloch (RMR/VT)

 

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