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Sociedad

Negocios con la muerte

Seguros de vida se basan en cálculos estadísticos de muerte. El Deutsche Bank negocia con un fondo de inversión bastante particular: los réditos son mayores cuanto más jóvenes mueren las personas.

Un inversionista espera que un fondo arroje buenos réditos. Es algo normal. Pero, ¿qué sucede cuando los réditos son mayores cuanto más jóvenes mueren seres humanos? El Deutsche Bank creó hace cuatro años un fondo que funciona sobre la base de ese modelo. Ahora se ve confrontado con acusaciones de inmoralidad.

El fondo se llama "db Kompass Life III" y ha sido vendido a numerosos pequeños inversionistas en Alemania. Una asociación de protección de inversionistas lo describe en una página en Internet. En esta se lee: “El fondo db Kompass Life III ni siquiera está basado en pólizas de seguros de vida. Se trata de 500 personas reales y de una apuesta: ¿cuánto tiempo vivirán esas personas? Si viven en promedio 12 meses más de lo que expertos médicos vaticinan, el rédito del fondo es del 8,45% por año; si viven 24 meses más, el rédito desciende al 3% por año”.

Se agrega que el tomador de la apuesta no es una aseguradora, sino el propio Deutsche Bank, “que ofrece el fondo y selecciona las personas de referencia”. Por lo tanto, se pregunta en la página web, “¿quién cree usted que ganará la apuesta?”

Efectivamente, el fondo está construido de tal forma que funciona como una apuesta al resto de vida de unos 500 ciudadanos estadounidenses. Personas de entre 72 y 85 años de edad que conforman el grupo de referencia ponen regularmente a disposición datos sobre su estado de salud. A partir de esos datos se calculan sus posibilidades de vida. Hasta ahora han sido invertidos en el fondo unos 700 millones de euros.

Denuncia no por inmoralidad, sino por bajo rédito

Pero hay otro elemento macabro en el caso: una primera denuncia de inversionistas presentada ante un defensor del inversor de la Asociación de Bancos de Alemania no se dirigió contra el fondo en sí, sino contra el Deutsche Bank. Éste, según los inversionistas, había calculado réditos demasiado bajos, ya que había tomado como base tablas de perspectivas de vida anticuadas. Como la edad promedio de vida aumenta, tablas viejas llevan a que los réditos para los inversionistas sean menores.

El defensor del inversor no se manifestó, sin embargo, respecto al rédito, sino que puso en duda toda la construcción del modelo. “El modelo de hecho no va conforme con nuestros valores, particularmente con la inviolabilidad de la dignidad humana, uno de sus pilares centrales”, escribió a los inversionistas. Agregó que un juez debe aclarar ahora “si una apuesta a cuántos años van a vivir determinadas personas no transgrede una prohibición de comportamiento derivada de nuestro orden moral”.

Tilman Lander, abogado de unos 30 inversionistas que dicen no haberse percatado al comienzo de la verdadero forma de funcionamiento del modelo, presentará esta semana una denuncia contra el fondo “por inmoralidad”, exigiendo que se lo declare “nulo y sin valor”, por violar la moral y las buenas costumbres. Si el juez le da la razón, los contratos deberán ser anulados, los inversionistas pueden devolver sus participaciones y reciben el dinero que invirtieron.

Autor: Pablo Kummetz
Editor: Enrique López