Naumburg no olvida a Nietzsche | Ciudades y Rutas | DW | 06.08.2014
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Ciudades y Rutas

Naumburg no olvida a Nietzsche

No es ningún secreto: a Friedrich Nietzsche nunca le gustó Naumburg, a pesar de ser el lugar en el que pasó más tiempo. Sin embargo, la ciudad sigue recordando al filósofo. Y con éxito.

Hace un calor sofocante y quiero subir. 242 escalones separan el suelo de la parte más alta de la torre de la iglesia de San Wenceslao. Me esfuerzo. Finalmente alcanzo el mirador a 54 metros. La subida me recuerda a mi primera lectura de Así habló Zaratustra, de Nietzsche. Cuanto más anchura tiene el camino por donde ando, más me mareo. Como filósofo, Nietzsche rompió con la ética cristiana de la compasión y propagó los llamados superhombres, los cuales se habían liberado de las ataduras de la moral tradicional.

Estoy solo en las alturas de Naumburg. Mi vista vaga sobre la multitud de tejados y callejuelas. Las cuatro torres de la Catedral de San Pedro y San Pablo están cerca. Allí detrás, los salones se abren camino a través de un paisaje con altibajos. Veo laderas cubiertas de vides, entre casas y las ruinas del castillo. El extremo sur del estado de Sajonia-Anhalt parece, desde arriba, la Toscana. ¿Por qué Friedrich Nietzsche nunca se ha sentido aquí como en casa?

Escultura dedicada al autor alemán.

Escultura dedicada al autor alemán.

Una relación difícil

El filósofo pasó su infancia y sus años de escuela en Naumburg y aprendió a despreciar aquella pequeña ciudad protestante. „Este lugar no tiene nada en mi corazón que hable de él“, escribía Nietzche a su madre en 1885. "Yo no nací aquí y nunca me sentí de aquí”. Una dura opinión que no modificó. Para el filósofo, Naumburg se caracterizó por un ambiente hostil intelectualmente y estrecho de miras.

También la ciudad tuvo sus más y sus menos con el filósofo. Hasta mediados de los noventa, lo único que recordaba al pensador era una placa en la casa de su madre. Nietzsche fue prohibido. Por un lado, porque los nazis lo calificaron de prefascista y reinterpretaron su teoria del hombre superior, adaptándola a su ideología. Por otro, su idea de un individuo fuerte no encajaba bien con el socialismo. Fue después, tras la caída del muro de Berlín, cuando Naumburg se acordó de su filósofo. Descubrieron la fuerza de su herencia espiritual para la ciudad y empezaron a publicitar a Nietzsche.

Fachada de la casa donde vivió Nietzsche.

Fachada de la casa donde vivió Nietzsche.

Sigo las huellas del filósofo por la ciudad. A los pocos metros, me topo de frente con él. Está sentado en una silla con las piernas estiradas y un libro en su regazo. Hay una chica con las manos en las caderas, desafiante, mira a Nietzsche a la cara y parece esperar una respuesta. Este sencillo monumento en el Mercado de la Madera no presenta a un Nietzsche erudito ensimismado, sino un pensador cercano al pueblo. Tal y como lo ven los ciudadanos de Naumburg.

Exposición permanente sobre la vida de Nietzsche

Del Mercado de la Madera me dirijo a la calle Weingarten, 18, la dirección de Nietzsche en Naumburg y en donde en 1994 la ciudad fundó un museo. Mi vista se va al escaparate de un pequeño café que hay a unos pasos de la casa del pensador. Se ve a Nietzsche, sentado como una muñeca, delante de un escritorio. Detrás, un retrato de su estimado colega Arthur Schopenhauer. A sus pies, una imagen del compositor Richard Wagner (adorado, en principio, por el filósofo y más tarde criticado).

Desde la terraza de su casa de la infancia, veo en el Centro de Documentación de Nietzsche. Se trata de un edificio moderno, en forma de cubo, con grandes ventanales. Ralf Eichberg es director del centro y un entusiasta de Nietzsche. Eichberg habla de su trabajo, sin obviar la discusión que hay en torno a estas instalaciones. Muchos ciudadanos de Naumburg lo encuentran “demasiado moderno”. Incluso se ha discutido sobre a qué se denomina “una arquitectura diferente”. ¿Es esa la estrechez de miras que criticaba Nietzsche de los ciudadanos de Naumburg?

Aspecto del centro de documentación sobre Nietzsche.

Aspecto del centro de documentación sobre Nietzsche.

La Sociedad Nietzsche

Cada vez más ciudadanos entienden lo que significaba para Nietzsche su ciudad, explica Eichberg. En 1990, fundó la Sociedad Nietzsche. Científicos, políticos y artistas de Oriente y Occidente se reunen una vez al año, llenando los hoteles, cafés y restaurantes de Naumburg. “Me alegra ver como florece la ciudad, cada vez que generamos un ambiente internacional aquí”, explica con entusiasmo Eichberg.

Ese ambiente internacional puede sentirse en un día caliente como hoy, aunque poco. Regresaré al Mercado de la Madera, donde un niño llena, una y otra vez, una vaso con el agua de la fuente y la vierte sobre los zapatos del monumento Nietzsche. Un pequeño resfriado para el filósofo. Sonrío.

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