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Europa

Napolitano, candidato a segundo mandato como presidente de Italia

El presidente de Italia, Giorgio Napolitano, de 87 años, acepta candidatura para un segundo mandato tras estrepitoso fracaso de Prodi. Para esta tarde se prevé la sexta ronda de votación parlamentaria.

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Parlamento en Roma

El presidente de Italia, Giorgio Napolitano, (de 87 años) aceptó hoy volver a presentarse para un segundo mandato de siete años, poco antes de la sexta ronda de la votación parlamentaria en Roma para elegir al jefe de Estado. El Partido Democrático (PD) confirmó que ha propuesto a Napolitano, de 87 años, su reelección para poder salir de la parálisis que se vive en el Parlamento, ya que tras cinco votaciones ningún candidato logra ser elegido. Desde el jueves se han visto montones de papeletas en blanco, políticos gesticulando y manifestantes ante el Parlamento, que una vez son de izquierdas, otra de derechas.

Quienes creían que los políticos buscarían en el Parlamento una solucíon rápida al callejón sin salida político en el que se encuentra el país, estarán ahora decepcionados. Y por el camino ya han caído dos "víctimas": dos candidatos de la coalición de centro izquierda que han abandonado la carrera presidencial, mientras que el líder del PD, Pier Luigi Bersani, ha presentado su dimisión. Las formaciones, las coaliciones y las agrupaciones prácticamente han continuado haciendo lo mismo que desde hace casi dos meses y que paraliza el Parlamento: pensar en sí mismas y en su poder, tan sólo ceder su posición si se les presiona. La última "víctima" de esta política fue Romano Prodi, cuya elección como presidente fracasó estrepitosamente el viernes. En la quinta votación para intentar elegir hoy al mandatario no se espera avance alguno, a pesar de la sorpresiva propuesta de la izquierda de que el actual mandatario, Giorgio Napolitano, de 87 años, siga otro mandato (de siete años.

Tras el fracaso de Prodi, Bersani asumió la responsabilidad presentado su dimisión como líder del partido. Habló de traición por parte de una cuarta parte de sus militantes, que boicotearon la elección por mayoría simple de Prodi. Dijo que había fuerzas que querían destruir su PD. Una parte de la formación lleva tiempo situándose más bien del lado del joven alcalde de Florencia, Matteo Renzi, que perdió las primarias con Bersani, pero cuenta con numerosos apoyos y muchas más simpatías.

En las primeras tres votaciones los políticos dejaron pasar la oportunidad de elegir al sucesor de Napolitano y enviarlo con una contundente mayoría de dos tercios al Quirinale, la residencia del jefe de Estado. Entre las tareas del nuevo presidente figura sancionar una nueva ley electoral que imposibilite el actual empate en el Senado, así como dar el visto bueno a la toma urgente de decisiones económicas en vista de la grave crisis e incluso tal vez recortes en los inmensos gastos del aparato político. Pero no, todo eso tendrá que esperar, pues los 1.007 parlamentarios no pusieron ponerse de acuerdo ni con el ex líder sindical Franco Marini, ni posteriormente con Prodi.

Las votaciones iban reflejando el empate electoral logrado en los últimos comicios, pero al final Bersani ha sido considerado el principal responsable del dilema. Su partido ganó por la mínima las elecciones legislativas en febrero pasado y para su primer candidato a la presidencia, Marini, negoció con la oposición los votos que precisaba, mientras en su propias filas "desertaban" de la disciplina de voto. En el caso de Prodi, la situación se volvió aún más trágica.

Bersani no ha conseguido formar gobierno y la bases están enojadas y divididas. "Falta valor y fuerza, ideas claras que sean transmitidas con convicción", resumía hoy el diario liberal de Turín, "La Stampa", el dilema de Bersani, un político que siempre tuvo fama de gris. El fracaso de Prodi ha sido la bofetada definitiva para el líder del partido.

Y mientras tanto, ahí sigue Silvio Berlusconi. A Marini no le hizo ascos, ya que nunca dijo una palabra mala sobre él, sin embargo Prodi topaba con el rechazo total de "Il Cavaliere". Así que sacó a sus bases a manifestarse contra la izquierda en Roma y en el Parlamento boicoteó la votación de Prodi. Según los medios, Berlusconi tiene interés cero en una reforma de la ley electoral. A él lo que realmente le interesa es que se convoque otra vez elecciones, pues según las encuestas, ahora la coalición de centro-derecha sería la que se impondría. Así que, ¿por qué no ir directamente a unos nuevos comicios?

Y así podría suceder si el jefe de Estado no encuentra otra salida a esta situación de estancamiento. Pero el peligro reside en que unas elecciones en unos meses sin una nueva ley electoral podrían conducir a que se produzca un nuevo empate. Sobre la tercera economía de la Eurozona, con la deuda desbordada y una profunda recesión, se cierne de nuevo bastante incertidumbre.

MB/efe/dpa

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