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Europa

Muere en Madrid opositor cubano Oscar Espinosa Chepe

El opositor cubano Oscar Espinosa Chepe murió en Madrid a los 72 años de edad, a consecuencia de la grave dolencia crónica de hígado que sufría. El economista y periodista falleció a las 7:00 horas de la mañana (local) en un hospital de cuidados paliativos de la localidad madrileña de Cercedilla. Allí había sido ingresado en agosto ante el serio empeoramiento de su salud, confirmó su esposa, Miriam Leiva, a la agencia dpa.

Espinosa Chepe, uno de los miembros del llamado "Grupo de los 75" detenidos en la isla en 2003, se había trasladado a España en marzo de este año para ser tratado en Madrid de su enfermedad de hígado crónica, que se le complicó con un problema del sistema biliar. Su propósito era regresar a Cuba desde España tan pronto mejorara su dolencia, que en la isla no podía ser tratada adecuadamente.

En Madrid ingresó varias veces en un hospital para recibir tratamiento, pero su estado de salud se fue agravando pese a que los médicos españoles lograron controlar dos enfermedades que no le habían sido diagnosticadas en Cuba: una hepatitis B y una bacteria causada por una excesiva administración de antibióticos. En vista de su empeoramiento, su mujer esperaba el desenlace fatal desde agosto. Los restos del opositor cubano serán ahora incinerados en Madrid, en una despedida "muy privada", según dijo su esposa, que regresará a Cuba en una fecha aún por determinar. "La aspiración de Oscar fue siempre regresar a Cuba y mi intención es regresar allí", manifestó.

Espinosa Chepe fue condenado a 20 años de cárcel durante la llamada "primavera negra" de Cuba, en 2003. Salió de prisión en 2004 por motivos de salud. El opositor fue funcionario del Banco Nacional de Cuba y cayó en desgracia por sus críticas a la política económica de la isla en los 60 y los 70, marcados por fuertes procesos de nacionalizaciones y expropiaciones. Espinosa Chepe era especialmente crítico con las actuales reformas de mercado que lleva a cabo el régimen de Raúl Castro. El economista consideraba que la limitada apertura económica está diseñada para maniatar a la iniciativa privada, en lo que calificaba de "empresas bonsai" a las que se les impide crecer (dpa).