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Economía

Mucho gas y poco acuerdo

Grandes apuestas y poca claridad se registran en la Conferencia Internacional sobre la Energía que se lleva a cabo en Bulgaria.

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Separador de gas en Austria.

Entre los asistentes se encuentran países productores de gas, de tránsito y compradores. El objetivo de la conferencia, que concluirá el sábado (25.04.2009), es garantizar el abastecimiento en el Viejo Continente. Algo no muy sencillo, debido a la divergencia de intereses, el volumen de las sumas en juego y las implicaciones geopolíticas del tema energético.

"Una crisis como la producida en enero por la paralización de los suministros de gas (de Rusia) no se puede repetir", dijo Barroso en la conferencia en la que participan representantes de 30 países de Europa, Cercano Oriente, del área del Mar Negro, la región del Cáucaso y Estados Unidos.

South Stream Erdgas-Pipeline

Gasoducto planeado South Stream.

El país anfitrión, Bulgaria, se vio profundamente afectado por el cierre del grifo de gas ruso en enero, ya que el país depende energéticamente por completo de Rusia. Barroso expresó la esperanza de que en el nuevo acuerdo entre la UE y Rusia haya una cláusula que garantice el suministro.

Muy afectada fue también Ucrania, con la que en realidad Rusia, según propias declaraciones, tenía cuentas aún no pagadas. El problema es que un conflicto con países de tránsito tiene más temprano que tarde efectos también para la Unión Europea, que prácticamente todos los inviernos debe temer que en algunos países se reduzca e incluso se corte por completo el suministro.

Dos nuevos gasoductos

No es la primera, en efecto, vez que Rusia interrumpe el suministro en medio del invierno, aduciendo unas veces problemas técnicos y otras, la necesidad de renegociar contratos o el reclamo de facturas no pagadas. Una garantía escrita de poco sirve, por otra parte, si en algún lugar de la cadena de suministro no existe la voluntad política de asegurar el flujo de gas.

La propuesta rusa es la construcción de dos nuevos gasoductos: North Stream y South Stream.

South Stream es un proyecto de gasoducto ruso-italiano, que se planea colocar en el fondo del Mar Negro, uniendo la ciudad rusa de Novorosisk con la búlgara de Varna. Desde Bulgaria saldrían luego dos tramos, uno hacia Italia y el otro, hacia Austria. Los socios de esta joint venture son la empresa rusa Gazprom y la italiana Eni.

El objetivo de South Stream es diversificar las rutas del gas ruso, evitando una dependencia de los actuales países de tránsito, sobre todo Ucrania y Bielorrusia. En Europa, sin embargo, se teme que con la construcción de ese gasoducto y el de North Stream, directamente desde Rusia por el fondo del Már Báltico a Alemania, la UE pueda depender en exceso de Rusia.

La apuesta por el Nabucco

Por ello, en Sofía varios países apoyan la construcción de un gasoducto alternativo, el “Nabucco”, para transportar gas de la región del Mar Caspio sin que pase por Rusia. Abdulá Gül, presidente de Turquía, dijo en Sofía que su país está interesado en la construcción de Nabucco y “apoyará activamente las negociaciones”.


En vista de ello, Gazprom urgió a la UE a adoptar una clara posición con respecto a South Stream, para que pueda llevarse a la práctica “sin dilaciones”. “En la UE se habla de cooperación con Rusia, pero son sólo palabras”, dijo Stanislav Zigankov, director del departamento internacional de Gazprom.

Los intereses en juego son en todo caso enormes. Para aumentar la presión, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, canceló su participación en la conferencia por la negativa de Bulgaria a permitir que Rusia utilice los gasoductos del país balcánico para su proyecto "South Stream".

El ministro de Relaciones Exteriores de Bulgaria, Ivailo Kalfin, dijo a la televisión privada BTV que Putin había insistido en que concluyeran las negociaciones bilaterales acerca del proyecto antes de que diera comienzo la conferencia de energía. Kalfin agregó que Bulgaria defenderá su "interés nacional".

Plan complementario

Por otra parte, la Unión Europea dio el jueves un primer paso para aprobar un plan que prevé inversiones de 4.000 millones de euros en infraestructura de energía y dejó abierta la posibilidad de emplear fondos también en mejorar la eficiencia energética.

El plan, aprobado a nivel de trabajo, forma parte de los intentos de la UE para mejorar su posición en caso de futuras crisis energéticas. Con los fondos del plan se subvencionarán nuevos proyectos eléctricos y cientos de kilómetros de gasoductos y cables eléctricos, como forma de permitir a los Estados de la UE asistirse mutuamente en caso de crisis energéticas y de paso reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Autor: Pablo Kummetz

Editor: Enrique López Magallón