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América Latina

Morales descarta reunirse con movilizados de Potosí

El mandatario boliviano aseguró que “Evo no está en el diálogo”. Representantes del gobierno y dirigentes sociales no alcanzan acuerdo.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, descartó este lunes (27.07.2015) reunirse con los dirigentes movilizados de Potosí, a los que acusó de liderar una lucha política al plantear el federalismo. Anteriormente había denunciado que las protestas ciudadanas en esa región eran una maniobra de Chile para enrarecer el buen ánimo boliviano. Esto, por llevar más de tres semanas en huelga, exigiendo que el gobierno invierta en una de las zonas más pobres del país sudamericano.

“Evo no está en el diálogo, y no va a estar en el diálogo, quiero que sepa. Yo no soy quien tiene que resolver (las demandas), son los ministros que tienen que ir al diálogo”, dijo el mandatario, hablando de sí mismo en tercera persona, en una entrevista con el diario La Razón. Morales al matutino. “No es un problema de reivindicación, sino uno político. Lamento mucho que la ciudad de Potosí esté engañada bajo mentiras y fines políticos”, acusó el mandatario.

Morales argumentó que no irá a las reuniones porque no puede permitir que la gente piense que los ministros “no sirven”. También descartó firmar las actas finales de las negociaciones que llevan adelante los ministros de Gobierno, Carlos Romero, y Presidencia, Juan Ramón Quintana, y desahució por completo dos de las 26 demandas que negocian desde el sábado 25 de julio los dirigentes de Comcipo y los ministros, pese a que ambas son promesas de su gobierno.

Pliego de peticiones

Morales explicó que la fábrica de cemento que exigen los movilizados en el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) es inviable porque no será rentable, y agregó que el aeropuerto internacional que piden no será construido porque no hay dónde hacerlo. Las negociaciones avanzaron el fin de semana con los primeros acuerdos para hacer estudios sobre dos plantas hidroeléctricas, una sobre el río Yura, y otro sobre el Pilcomayo, cuyas aguas llegan a Argentina y Paraguay.

“El diálogo es demasiado lento. En dos días se trataron cinco de los 26 puntos de nuestro pliego. Ahora resta aguardar una decisión judicial sobre la libertad de cuatro de nuestros compañeros que fueron enviados a la cárcel”, resumió Johnny Llallys, líder del movimiento cívico. Las reuniones se reanudaron este lunes en La Paz, aunque sin avances significativos. Entre el pliego de peticiones de Potosí, una región con casi un 50 por ciento de pobreza extrema, se incluyen la construcción de hospitales, represas, nuevas carreteras, tres fábricas (de vidrio, cal y cemento), el fomento de la energía eólica, etcétera.

DZC (dpa, EFE, El Deber)