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Europa

Merkel: “Integridad territorial de Georgia debe respetarse”

En Sochi, las posturas de Merkel y Medvedev frente al conflicto en el Cáucaso no pudieron más que chocar. La canciller se mostró irritada tanto por la virulencia como por el contenido del mensaje de Medvedev.

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Medvedev y Merkel dan una caminata a orillas del Mar Negro.

El contraste no podía ser más intenso: fuera de la residencia presidencial Bocharov Ruchei en el pintoresco balneario ruso de Sochi, a orillas del Mar Negro, dominaban temperaturas casi subtropicales de más de 30 grados. En el interior de la villa, sin embargo, la atmósfera entre el presidente ruso y anfitrión, Dmitri Medvedev, y la canciller alemana, Angela Merkel, era gélida.

El jefe del Kremlin no dejó lugar a dudas, por ejemplo, sobre cómo actuará Moscú en casos análogos al que desató el conflicto en la provincia separatista georgiana de Osetia del Sur: "Si nuestras tropas de paz y nuestros ciudadanos son atacados responderemos en el futuro tal como respondimos. No puede quedar ninguna duda al respecto".

"Oportunidad de verse en vacaciones”

Cuando Merkel inició hace tres semanas unas vacaciones que la llevarían a los festivales de Bayreuth y Salzburgo, se planeó con cuidado este fin de receso en Sochi como un modo de asentar las aún jóvenes relaciones entre la canciller y el jefe del Kremlin.

El encuentro relajado que se planeaba quedó transformado ahora en una suerte de "cumbre de crisis y guerra". Y Merkel sabía ya antes de aterrizar junto al Mar Negro que la gestión de este conflicto representa uno de los retos más complejos de su mandato en materia de política exterior.

En juego, las relaciones de Rusia con Occidente: su influencia en el grupo que forma con los siete países más industrializados del mundo el G8, la postura ante la superpotencia estadounidense y ante la Unión Europea, así como la relación entre Moscú y Berlín.

Rusia arriesga “aislamiento”

Las declaraciones previas entre Moscú y Washington no ahorraron intensidad. La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, advirtió antes de emprender viaje a Tbilisi que Rusia podría sufrir un "aislamiento pronunciado" si sigue violando el alto el fuego acordado en la región.

La canciller no podía, y sobre todo no quería, llegar tan lejos. El diálogo con el Gobierno ruso debe proseguir porque sólo así puede ejercerse influencia, indicó.

Sin embargo, Merkel también encontró sitio para dirigir palabras claras y duras a Medvedev: ya antes del encuentro se escuchó que la canciller consideraba "desproporcionada" parte de la actuación del Ejército ruso en Georgia. Y que con una actitud de ese tipo -no importa cuándo, dónde o por quién fuese provocada- Rusia no se hace ningún favor a largo plazo.

Rusia debe sacar tropas de Osetia del Sur

Merkel está decidida a hablar con claridad también este domingo cuando se reúna en Tbilisi con el presidente georgiano, Mijail Saakashvili. Lo imprescindible ahora es que Rusia repliegue sus tropas del centro de Georgia y que las organizaciones humanitarias tengan libre acceso a Osetia del Sur, reclamó la alemana.

También tiene alta prioridad para Merkel el acuerdo de alto el fuego aprobado por Rusia y Georgia con la mediación del presidente francés, Nicolas Sarkozy, al mismo tiempo presidente de turno de la UE. Por ello, la canciller recibió con enorme preocupación los reportes de nuevos altercados protagonizados por tropas rusas en Georgia.

Merkel se pronunció a favor de la integridad territorial de Georgia y consideró "completamente inaceptable" que Moscú ya no considere un interlocutor válido al presidente Saakashvili. Tras la reunión de Sochi queda la impresión de que, lo haya querido o no, Merkel ha asumido ahora un papel de mediadora en la crisis.

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