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Medicamentos: la clave de la lucha contra el SIDA

Carla Bleiker (ER/ELM)1 de diciembre de 2015

Expertos subrayan el papel de los tratamientos antirretrovirales en la lucha contra el VIH. Pero, aunque los medicamentos pueden limitar la propagación del virus, son con frecuencia demasiado caros.

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Imagen: picture-alliance/dpa/L.Bo Bo

Un diagnóstico de SIDA ya no equivale a una condena a muerte. Los medicamentos apropiados mejoran la calidad de vida de los pacientes con VIH y pueden prolongarla considerablemente. En el Día Mundial de la lucha contra el SIDA, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe en el que también se aborda el tema de las terapias antirretrovirales, a las que todos los pacientes deberían tener acceso.

“Hay una serie de medicamentos que ayudan”, dice a DW Gottfried Hirnschall, director de la sección de la OMS dedicada a combatir el SIDA. “Estos medicamentos inhiben el virus en el cuerpo y son utilizados exitosamente en todo el mundo”, indica.

Doble efecto

Las terapias antirretrovirales tienen un efecto positivo por partida doble: inhiben la reproducción de los virus, en el mejor de los casos totalmente, y protegen también a las parejas de los pacientes. “Pese a tener el VIH, el paciente ya no contagia”, explica Phillip Frisch, de Médicos Sin Fronteras. Según subraya en conversación con DW, “si invertimos ahora en esos tratamiento, tendríamos una posibilidad de evitar nuevas infecciones”.

De acuerdo con la OMS, actualmente hay en el mundo cerca de 37 millones de personas portadoras del VIH. La mayor parte en el África subsahariana. Es una cifra enorme, pero va en retroceso desde hace 15 años. También la cobertura de las terapias ha mejorado. “En el año 2000 eran pocas las personas de países de pocos ingresos que tenían acceso a los medicamentos indicados… Hoy, casi 16 millones de personas están en tratamiento”, explica Hirnschall.

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Precios altos

El especialista afirma que las terapias antirretrovirales tienen un papel clave en el plan de la OMS de superar el problema global del SIDA hasta el año 2030. Pero, para ello, muchas más personas tendrían que recibir la medicación, y pronto. Mientras antes se inicie la terapia, mejor es su efecto.

La premisa sería garantizar en todas partes la disponibilidad de los medicamentos. Según la OMS, en la actualidad el porcentaje de pacientes que recibe terapia antirretroviral fluctúa entre cerca de un 17 por ciento en la República Democrática del Congo y un 96 por ciento en Gran Bretaña.

El problema suele ser el precio. Algunos de los nuevos medicamentos son demasiado caros para pacientes de bajos ingresos, independientemente del lugar en que vivan. “Vemos una tendencia global muy inquietante, en la que se fortalece la propiedad intelectual, por ejemplo mediante patentes. Eso refuerza la posición monopólica de los fabricantes e impulsa los precios al alza”, dice Frisch.

Meta 90-90-90

Lo ideal sería que cada portador del VIH tuviera acceso a medicamentos antirretrovirales y los ingiriera consecuentemente. Pero la realidad es que no todos los portadores del virus saben siquiera que se han infectado. Por eso, la OMS se ha trazado la meta 90-90-90: que el 90 por ciento de los infectados conozca su status; que el 90 por ciento de quienes han recibido tal diagnóstico reciban tratamiento; y que el virus ya no pueda ser detectado en el 90 por ciento de los que reciban terapia.

Eso requiere dinero, pero también acceso a los tratamientos e información sobre las posibilidades de medicación. Los recursos necesarios solo se obtendrán si quienes aportan los fondos siguen interesándose en el problema del SIDA, en este mundo tan estremecido por catástrofes. O, como lo plantea Hirnschall: “Desearía realmente que el interés en un mundo libre de SIDA no sea desplazado por otras prioridades”.