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América Latina

"México y Alemania no son tan distintos"

El cineasta muniqués Daniel Harrich asegura que hay funcionarios alemanes con sangre en las manos, pues ayudaron a fabricantes de armas a burlar leyes de control de exportación de armas en negocios ilegales con México.

La película "Mercaderes de la muerte" (2015), del cineasta muniqués Daniel Harrich, fue distinguida con el renombrado Grimme-Preis 2016 a la investigación periodística. La cinta revela la existencia de negocios ilegales de armas a México con la participación de funcionarios de los Ministerios federales de Economía, de Relaciones Exteriores, de Defensa y de la Oficina Federal de Control de Armamento. Varias investigaciones judiciales siguen en curso contra fabricantes de armas. A ellas ha contribuido la investigación de Harrich y su equipo.

En conversación con DW, el cineasta, productor y guionista asegura que seguirá trabajando en las investigaciones sobre exportaciones ilegales de armas, pese a los intentos de intimidación de los que ha sido blanco. En el marco de las investigaciones para la producción de su película, el cineasta conoció a dos de los estudiantes del magisterio de Ayotzinapa, Guerrero, que ahora se encuentran desaparecidos. Harrich asegura que le duele que estos jóvenes ya no vivan y que en su muerte hayan podido jugar un papel las armas alemanas. Dice que eso no lo deja en paz y, al mismo tiempo, lo motiva para seguir trabajando.

DW: Visto en retrospectiva, ¿qué efecto tuvo su premiada película "Mercaderes de la muerte" en Alemania?

Daniel Harrich: La película "Mercaderes de la muerte" que fue transmitida por la cadena de televisión alemana ARD, abordó el tema de la exportación de armas de guerra a México provenientes de Alemania y se trató en el marco del principal noticiero, algo que, hasta entonces, se había hecho de manera diferente ante la opinión pública. En el foco de la investigación no sólo se encuentran los comerciantes de armas que hacen esos controvertidos negocios, sino el papel de los controladores de exportaciones de armas del Ministerio de Economía y de la Oficina Federal de Exportaciones. Al mismo tiempo, la transmisión contribuyó considerablemente en las investigaciones en el caso Heckler & Koch y en los casos de los fabricantes Sig Sauer y Carl Walther.

La acusación contra el fabricante Heckler & Koch se produjo unas semanas después de que fuera transmitida su película, ¿Qué ha pasado desde entonces?

Unas semanas después de que se emitiera nuestra película, se produjo la acusación formal contra seis ex empleados del fabricante de armamento Heckler & Koch, entre ellos, algunos exdirectivos. La acusación sienta un precedente, pues revela un caso de ventas ilegales de armas que se hicieron de manera organizada desde Alemania a México. La gravedad de las circunstancias en las que tuvieron lugar estos envíos hace de este caso algo único y lo convierte en un referente. Otra consecuencia que tuvo la transmisión de la película fue el endurecimiento de las reglas de control que impuso el mismo Ministro de Economía, Sigmar Gabriel, en enero de 2016. Lo que vimos en el caso de México es que se busca una mayor vigilancia. Cuando se produjeron los primeros rumores sobre la exportación ilegal de fusiles G-36, el ministerio de Relaciones Exteriores pidió a personal de la embajada de Alemania en México que "mirara si en la calle veía algún fusil G36 exportado ilegalmente", algo increíblemente absurdo. Alemania ha implementado medidas de control, como lo hacen Estados Unidos o Israel, que verifican el lugar de destino de las armas a través de personal capacitado. En todo caso, estas medidas en cooperación con los servicios secretos alemanes (BND por sus siglas en alemán ), se encuentran en una fase de prueba.

Su investigación documentó la exportación ilegal de armas, ¿se han detenido las exportaciones de armas a México como resultado?

Hasta donde  nosotros sabemos, desde hace varios años el fabricante Heckler & Koch ya no exporta armas a México. La acusación formal fue presentada contra una serie de sospechosos y esperamos que comience el proceso a principios de 2017. Por lo pronto, el fabricante no puede enviar armamento a México. En el marco de un debate en el Parlamento alemán hace unas semanas se nos informó que México no está en condiciones para que se le autorice un suministro de armamento de guerra.

Heckler & Koch ya no exporta a México, pero, según reportes de prensa, quien ha llenado ese vacío es el fabricante alemán Sig Sauer, que a través de su filial en Estados Unidos exporta armas a México. ¿Qué sabe usted al respecto?

De hecho, fuimos nosotros quienes descubrimos eso. Recibimos información hace algunas semanas de Estados Unidos. Se trata sobre todo de permisos a la empresa Sig Sauer para exportar armas a países como Indonesia, Malasia, Trinidad Tobago, Arabia Saudita y también a México. Recibimos una lista de permisos que otorgó el Congreso de Estados Unidos a la filial de Sig Sauer alemana en ese país. Al parecer, se trata de un contrato por 266 millones de dólares, que incluye la producción y mantenimiento de armas para las fuerzas de seguridad mexicanas. Eso nos sorprendió muchísimo, porque pareciera que, en vez de hacerlo desde Alemania, estas empresas envían armas a zonas de conflicto a través de Estados Unidos. Es decir, aquellos negocios que no recibirían los permisos de exportación en Alemania, se hacen a través de empresas alemanas que operan en Estados Unidos.

La investigación judicial en contra de usted y de su equipo de investigación en el caso de exportación de armas de Heckler & Koch a México fue suspendida por falta de pruebas. Sin embargo, ¿qué tan libre se siente usted como periodista para investigar en Alemania?

Si comparamos a nivel internacional, la libertad de prensa en Alemania tiene un valor y, hasta cierto punto, está garantizada. La apertura de estas investigaciones en contra nuestra me hicieron dudar, nos sentimos todos muy inseguros, porque no es lo que uno espera en Alemania, en donde el periodismo investigativo se tolera. Nos sorprendió que iniciaran investigaciones contra nosotros, que no comenzaron en Múnich, sino en el proceso principal contra Heckler & Koch y Carl Walther, algo muy problemático desde mi punto de vista. Pero el sistema de Justicia funciona y por eso la investigación fue suspendida. Eso me hace sentir más seguro. Al mismo tiempo, tengo la impresión de que hay que seguir luchando por la libertad de prensa, pues es un derecho democrático.

Filmstill Meister des Todes (SWR/Diwa Film)

Fotometraje de la película "Mercaderes de la muerte", de Daniel Harrich.

Han transcurrido más de dos años desde la masacre de Iguala el 26 de septiembre de 2014, sin que el paradero de los estudiantes haya sido aclarado. En esa fatídica noche fueron utilizados fusiles G36 de Heckler & Koch. ¿Qué responsabilidad tiene el Gobierno alemán?

El año pasado descubrimos que los fusiles G36 exportados ilegalmente no sólo llegaron a Guerrero, sino que fueron utilizados en esa fatídica noche. Eso lo confirman los números de serie de las investigaciones que fueron consultados por los abogados y defensores de Derechos Humanos que representaban a las familias de las víctimas. La responsabilidad no sólo recae en el fabricante Heckler & Koch, sino en particular en el ministerio alemán de Economía y las autoridades de control de armamento, cuyos empleados, desde mi punto de vista, cometieron un acto punible por haber, como mínimo, ayudado a burlar las leyes de exportación de armamento de nuestro país. Estos empleados que autorizaron estas exportaciones de armas a México tienen sangre en las manos.

Y los negocios de armas florecen. En 2016, las exportaciones alemanas de armas aumentaron nuevamente después de registrarse un aumento del 100 por ciento el año pasado con respecto a 2014. Y las armas acaban en regiones en conflicto.

Los negocios de armas siempre son grandes negocios, haya conflictos o no. El mundo necesita armas. Cuando uno mira la realidad, las armas son utilizadas en donde hay crisis y conflictos. Por supuesto que es un negocio cuestionable desde el punto de vista moral, pero, en nuestro caso, lo que descubrimos no fueron negocios normales con México, sino negocios ilegales. Negocios que fueron escondidos de manera ilegal por empleados del Ministerio de Economía y de la Oficina Federal de control de exportaciones. Y eso es lo que me enoja. No se trata de exportaciones legales de armas, que de por sí son cuestionables desde el punto de vista moral y ético. Aquí se trata de crímenes. Seis ex empleados son procesados judicialmente y la acusación contra nosotros fue rechazada, lo que ha sido un gran éxito. Pero lo que me duele en el alma es que esos empleados, altamente cuestionables por su actuación, no recibieron ningún castigo y los diversos organismos oficiales escondieron este negocio. Eso se produjo debido a que en el proceso contra Heckler & Koch se dejaron pasar todos los plazos de vigencia antes de presentar la denuncia formal. Según nuestras informaciones, la Fiscalía de Stuttgart se negó a investigar a estos empleados federales por su actuación. Eso me hace sentirme muy triste, es cuando pienso que México y Alemania, en el fondo, no son tan distintos.

 

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