1. Inhalt
  2. Navigation
  3. Weitere Inhalte
  4. Metanavigation
  5. Suche
  6. Choose from 30 Languages

América Latina

Los reveses de Evo Morales

En los comicios regionales de Bolivia, la oposición se apoderó de los tres bastiones más grandes del partido de Evo Morales. ¿Cómo explicar esa pérdida de lealtades en Cochabamba, El Alto y el departamento de La Paz?

Fundado en Bolivia en 1987 y refundado diez años más tarde bajo la dirección de Evo Morales, el Movimiento al Socialismo (MAS) irradia el aura de partido de Gobierno hegemónico desde 2005, cuando aquel sindicalista cocalero ascendió a la presidencia del país sudamericano con el 54 por ciento de los votos. No obstante, el hecho de que haya sufrido conspicuas derrotas en los comicios regionales de este domingo (29.3.2015) apunta a que una nueva camada de dirigentes puede socavar la supremacía de ese grupo político. “Los opositores se están armando en Bolivia”, sostiene Fernando Mires, profesor emérito de la Universidad de Oldenburg.

Aunque el oficialismo conservó los departamentos de Cochabamba, Oruro, Pando y Potosí, así como la alcaldía de Potosí, la oposición se apoderó de los tres bastiones más grandes del MAS: la gobernación de La Paz y las alcaldías de Cochabamba y El Alto. Fue en la ciudad de Cochabamba donde comenzó la carrera política de Morales; de ahí que perderla implique un revés simbólicamente importante para el mandatario. El departamento de La Paz –el principal del país– quedó en manos del intelectual aimara Félix Patzi y las riendas de El Alto pasaron a las de la educadora Soledad Chapetón, también de origen aimara.

“Estamos construyendo un nuevo proyecto político con la clase media mestiza”, aseguró Patzi, del partido Solidaridad y Libertad, tras enterarse de que había obtenido más del 52 por ciento de los votos en las urnas. “Prometo combatir a la corrupción que campeó en los últimos años”, dijo por su parte Chapetón, quien milita desde 2004 en Unidad Nacional, la organización centroderechista auspiciada por el empresario Samuel Doria Medina. La docente de 34 años recibió el 55 por ciento de los votos, venciendo al candidato del MAS, Edgar Patana, con 27 puntos de ventaja. Hace un lustro, Patana la derrotó con una diferencia de 8,3 por ciento.

Soledad Chapetón, de Unidad Nacional, es la nueva alcaldesa de la ciudad de El Alto, otrora bastión del MAS.

Soledad Chapetón, de Unidad Nacional, es la nueva alcaldesa de la ciudad de El Alto, otrora bastión del MAS.

Revés en El Alto

“En los comicios municipales, la gente suele elegir a los políticos que conoce; en muchos casos ni siquiera importa el partido al que pertenecen”, comenta Mires. Juliana Ströbele-Gregor, investigadora del Instituto Latinoamericano de la Universidad Libre de Berlín, coincide con el catedrático de Oldenburg, pero admite que no contaba con el triunfo de Chapetón. “Es que el oficialismo ganó hasta en regiones que anteriormente le eran radicalmente adversas”, señala esta conocedora del acontecer boliviano. ¿Qué factores pueden explicar la pérdida de votos del MAS en el departamento de La Paz y localidades como Cochabamba o El Alto?

“Varias organizaciones defensoras de los derechos indígenas le retiraron su apoyo al MAS debido a decisiones que el Gobierno ha tomado en materia social y ambiental. Como muestra, un botón: la CEPAL alega que la pobreza decrece en las áreas urbanas de Bolivia, pero varios estudios aseguran que los fondos sociales destinados a aumentar la calidad de vida de la población rural no han dado los frutos esperados. Otro ejemplo: la ley que norma la minería decepcionó a viejos aliados de Morales porque beneficia a la empresa minera estatal a costa del bienestar de las comunidades cercanas a las minas”, cuenta Ströbele-Gregor.

“Puede que esto no explique por sí solo el hecho de que Morales haya perdido ciertas lealtades, pero es necesario tener en cuenta que el partido de Gobierno es una coalición muy heterogénea de movimientos sociales con intereses muy disímiles. Allí hay grupos sindicalistas, indigenistas y ambientalistas susceptibles de reaccionar negativamente cuando sus expectativas no se ven satisfechas”, dice la experta de Berlín. “Por otro lado, Morales ha comenzado a cosechar muchos más votos en las tierras bajas; las zonas donde solían concentrarse sus opositores y donde las poblaciones indígenas son menos numerosas”, acota.

Evo se consolida en las tierras bajas

“Las tierras bajas son los ámbitos donde predomina la voluntad de los industriales. Allí, el creciente respaldo del que disfruta Morales se debe al carácter neoliberal de las leyes que ha promulgado su Gobierno, dándole luz verde a la extracción de gas natural o a las minas de cobre y otros minerales en condiciones perjudiciales para el medio ambiente. El Ejecutivo de Morales hizo concesiones importantes de cara a los intereses de las empresas agrícolas y mineras de gran escala, promulgando normativas que propician la deforestación y un extractivismo desmesurado, entre otras prácticas controvertidas”, enumera Ströbele-Gregor.

“Muchas de las nuevas necesidades de la población están siendo creadas y satisfechas por la modernización que Morales ha puesto en marcha, encarnada en la promesa de generar electricidad a partir de energía nuclear, en el lanzamiento del satélite artificial Túpac Katari (TKSAT-1), en la inauguración del teleférico de transporte urbano que une a La Paz con El Alto, y en los fondos sociales que le han dado un impulso relativo a la movilidad social. Todo eso entusiasma, pero también encandila a mucha gente. Yo no creo que hayan surgido nuevas expectativas que el Gobierno no esté cubriendo”, sostiene la investigadora de Berlín.

“La preocupación por los perjuicios socioeconómicos y ambientales que causan ciertas actividades productivas no es nueva. Quienes continúan alzando sus voces para defender al medio ambiente de la amenaza agroindustrial o minera son aquellos que corren un riesgo inmediato frente a posibles catástrofes ecológicas”, agrega Ströbele-Gregor, dejando en el aire la impresión de que el verdadero desafío del MAS –incluso en términos electorales– es hallar el equilibrio entre los intereses económicos del Gobierno y los empresarios, por una parte, y el derecho de los bolivianos al “buen vivir” –que el propio Morales contribuyó a incluir en la Constitución nacional–, por otra.