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Política

“Los colombianos estamos hartos de las FARC”

Múnich, Berlín, Oberhausen, Hamburgo y Fráncfort fueron ciudades alemanas que se sumaron ayer a las manifestaciones en contra de las FARC. “Keine FARC mehr” rezaba aquí, traducido al alemán, el grito de “No Más FARC”.

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Manifestantes defienden en Múnich lo apolítico de la concentración.

“Ya no queremos más FARC”, dice y repite Diana Fernández. Diana es de Popayán, Colombia, y vive desde hace nueve meses en Alemania. “En Facebook me enteré de la convocatoria, me metí a la página de 'Un Millón de Voces contra las FARC', vi que entre los puntos de encuentro Múnich todavía no estaba y me ofrecí a organizar la manifestación”, cuenta la coordinadora muniquesa a DW-WORLD.

Demo gegen die FARC-Guerilla in Kolumbien

En Múnich ya era de noche: el acto fue simultáneo al de Bogotá.

Diana aún no sabe cuántas personas secundaron ayer el llamamiento mundial a plantarle cara a la guerrilla. Todavía tiene que contactar a sus compañeros del resto de Alemania y al coordinador continental, que en el caso de Europa se encuentra en Inglaterra. Lo que sí parece estar claro es que la resonancia ha sido enorme. No sólo salieron a la calle más de un millón de personas en Bogotá: las concentraciones se extendieron a lo largo de cuatro continentes y unas 130 ciudades.

Y Diana advierte: “este es el inicio de una marcha que seguirá. Los colombianos estamos ya cansados. Somos una nueva generación y sabemos que tenemos un enorme poder de convocatoria.”

Uribista o antiuribista

Demo gegen die FARC-Guerilla in Kolumbien

Manifestantes encienden velas en Múnich.

En el poder de convocatoria de “Un Millón de Voces contra las FARC” Internet juega un papel fundamental. La Red ha sido y es el hilo conductor de todos los contactos: a través de la plataforma Facebook, “el lugar de comunicación predilecto de los latinos”, como la define Diana, por medio de la página de la organización “Colombia soy yo” y gracias a las ventajas del correo electrónico.

“Aquí en Alemania los colombianos somos muy pocos y en Múnich afrontábamos el encuentro con escepticismo, pero al final vinieron unas 200 personas”, comenta Diana. “¡Fue fantástico, un gran éxito!”, dice Bernd Tödte, vicepresidente del Círculo de Amistad Colombo-Alemán. “Hubo proyecciones, música, cantamos el himno nacional… fue una pequeña fiesta”, añade su esposa y directora del grupo en Múnich, Alicia Hernández.

Anti-FARC-Demonstration Frankfurt am Main

En Fráncfort se lee un comunicado.

El Círculo puso nueve personas al servicio de Diana y ayudó a propagar la fecha y hora del evento. Sin embargo, como organización prefirió no estar representado. “No queríamos que nuestra presencia se entendiera como un acto político. Nos han llegado algunas quejas de gente que considera que las manifestaciones suponen un apoyo al Gobierno de Uribe y a su política conservadora, pero la concentración fue totalmente apolítica”, explica Bernd.

También Diana defiende ante las críticas de algunos sectores la no afinidad política de las concentraciones. “La respuesta a la convocatoria de ayer no tiene precedentes. Ningún partido político ha logrado algo semejante”, dice, y puntualiza, “yo no soy uribista ni antiuribista. Yo sólo soy una colombiana que intenta desde aquí dar a conocer la realidad de su país”.

Romántico y lejano caos

Anti-FARC-Demonstration Frankfurt am Main

Colombianos y latinoamericanos: mayoría en Fráncfort.

En Fráncfort y en Oberhausen llegaron a manifestarse unas 250 personas, la mayoría colombianos y latinoamericanos, algún español, francés, sueco o alemán, éstos por lo general vinculados a través de familiares o amigos con el otro lado del Atlántico. En Hamburgo los concentrados sumaban unos 100 y, cuenta Camilo Palacios, coordinador del acto en esta ciudad, que “había una contramanifestación. Eran mayormente alemanes anticapitalistas que nos llamaban oligarcas y corruptos.”

“En Alemania se presta poca atención a Colombia. El país se percibe como un caos”, opina Bernd. “En Europa se sabe muy poco sobre el conflicto en Colombia. Los colombianos no apoyamos ni hemos apoyado nunca a las FARC”, dice Diana, y se queja del romanticismo con el que muchos europeos perciben aún a la guerrilla: “Las FARC son una cicatriz enorme en Colombia. Es triste la desinformación que existe, la manipulación con la que algunos grupos tergiversan la realidad. Es triste, pero para eso estamos nosotros.”

Cuando habla Diana, sus palabras suenan al principio de una nueva conciencia. “El detonante de todo esto fue la liberación de Clara Rojas y las mentiras en relación a su hijo, pero eso ha sido una gota más sobre otras muchas. Tantos años de violencia volvieron a la gente indiferente, pasiva. Pero ahora estamos hartos. Queremos mostrarle la realidad a la Comunidad Internacional y a los europeos. Queremos que liberen a los secuestrados, queremos poder regresar a nuestro país a vivir en paz. Ya no queremos más FARC.”

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