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América Latina

¿Llegó la Reforma luterana a América Latina?

¿Cómo se vive la Reforma en un continente mayoritariamente católico? Mientras las iglesias luteranas se preparan para el aniversario, reconocen los desafíos de ser una iglesia minoritaria.

El panorama luterano en América Latina es diverso. No se trata de una, sino de varias iglesias con diferentes historias, desde la inmigración alemana hasta las nuevas misiones. En un continente dominado por el catolicismo -allí vive el 49 por ciento de los más de 1.280 millones de católicos del mundo-, la iglesia protestante enfrenta el desafío de hacerse visible, a pesar de ser minoría. La  conmemoración del aniversario de la Reforma es una gran oportunidad.

La mayoría de las comunidades están reunidas en la Federación Luterana Mundial (FLM). "En América Latina y el Caribe tenemos alrededor de 850.000 miembros, en 17 iglesias de 15 países”, indica a DW la reverenda Patricia Cuyatti, secretaria de la región en la FLM. Muchas de ellas tienen una larga tradición, ligada a las migraciones principalmente alemanas y de otros países europeos. Las iglesias más antiguas, las de Guyana y de Surinam, tienen 275 años de existencia.

 

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Donde la migración fue mayor, el luteranismo es más numeroso, como ocurre en Argentina con la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y en Brasil con la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana. No obstante, en los últimos años Patricia Cuyatti observa un crecimiento en algunos países: "Hay una fuerte presencia luterana en países de Centroamérica, como Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, con una iglesia líder en la construcción de la paz frente a la violencia social. También hay gran fuerza en Colombia y Perú, liderando importantes diálogos ecuménicos por los 500 años de la Reforma, y una iglesia indígena en Bolivia con una presencia sólida y un trabajo diaconal muy respetado”.

México, aunque con una presencia luterana menor, está en la vanguardia en la formación teológica junto con los centros de formación en Brasil. En Colombia, lidera un proceso ecuménico que ha involucrado a iglesias, universidades y gobierno, generando interés académico por el aporte de la Reforma a las ciencias y el desarrollo. "Eso habla de la fuerza, el impacto, el reconocimiento y la visibilidad de las iglesias luteranas" apunta Cuyatti. "Sean pequeñas o grandes, su fortaleza está siendo visible y reconocida".

La comunidad luterana, ligada principalmente a la inmigración alemana, es minoría en América Latina.

La comunidad luterana, ligada principalmente a la inmigración alemana, es minoría en América Latina.

Iglesia de origen migrante

"La iglesia luterana en América Latina tiene una historia muy compleja", indica a DW el teólogo luterano y politólogo Daniel Lenski. "Está la iglesia que viene de la inmigración alemana, como la de Chile, Argentina y Brasil, pero también hay grupos que llegaron desde Europa o Estados Unidos, como el Sínodo de Missouri, que empezó con una misión propia. Ambas corrientes fundaron iglesias y no siempre han tenido contacto entre sí. Eso explica la fragmentación del paisaje luterano en América Latina”.

No todas las iglesias son miembos de la FLM. Un ejemplo es la Iglesia Evangélica Luterana Argentina (IELA), que se formó a partir de inmigrantes ruso-alemanes del Volga, que llegaron a Argentina y Brasil en la segunda mitad del siglo XIX. Luego se vinculó con el Sínodo de Missouri, "formado a partir de alemanes que emigraron a Estados Unidos disconformes con la unificación religiosa protestante de la unión prusiana. Nuestra iglesia es conservadora moderada ”, dice a DW su presidente, el pastor Carlos Nagel, de padre alemán y madre lituana, llegados a Argentina en los años 20.

En sus inicios, las comunidades religiosas de inmigrantes eran bastante cerradas, lo que les impidió crecer. "En Brasil y Argentina, los moldes culturales, sanguíneos y étnicos han sido como un chaleco de fuerza. Siempre se cuidó mucho de preservar la historia, la cultura, la fe, las costumbres, y no era fácil abrirse hacia quienes no eran de sangre alemana”, indica el reverendo Nagel.

"Al igual que el idioma, la religión tenía un papel muy importante para mantaner la identidad nacional de los inmigrantes”, indica Daniel Lenski, quien realiza su tesis doctoral sobre la historia de la iglesia luterana en Chile. Hoy, a pesar de mantenerse en un lugar discreto, el luteranismo es una alternativa entre la hegemonía de la Iglesia católica y las numerosas iglesias pentecostales de estilo carismático y misionero.

"Es un tercer camino para los cristianos que buscan una iglesia con cierto nivel de formación de los pastores y que sea una alternativa intelectual a la Iglesia católica, y con una teología más sistematizada que la de las iglesias carismáticas. Que no dependa de las emociones, sino de la comprension integral de la persona”, apunta Daniel Lenski.

Luteranismo ante tiempos difíciles

Para los grupos que querían conservar firmemente su identidad alemana, el nacionalsocialismo significó una dura prueba. "Había un fuerte vínculo entre el pueblo alemán y la identidad protestante; proclamar el evangelio y defender la cultura alemana para ellos era casi lo mismo. En muchos países como Argentina, Brasil y Chile, hubo algunos pastores que estuvieron en contra del nacionalsocialismo, pero no fue la mayoría”.

Estolas tejidas de la iglesia luterana de Bolivia, comunidad involucrada en las celebraciones por los 500 años de la Reforma.

Estolas tejidas de la iglesia luterana de Bolivia, comunidad involucrada en las celebraciones por los 500 años de la Reforma.

Más tarde, las reacciones en las comunidades luteranas ante las dictaduras militares en América Latina fueron muy diversas y pusieron a prueba las diferencias internas. "Lutero tuvo posturas controversiales sobre la situación política de su época y las iglesias hicieron interpretaciones diferentes de su teología. Algunas dijeron que ayudar a las víctimas de la dictadura era un deber eclesiástico y no tenía nada que ver con política, mientras que otras optaron por enfocarse en el culto”, sostiene Daniel Lenski.

"Una de las razones de la división de la iglesia luterana chilena en los años 70 fue la postura ante los derechos humanos, pero en el fondo había distintos conceptos de la iglesia”, explica el teólogo alemán. En El Salvador, en tanto, surgió una figura emblemática, el obispo Medardo Gómez . "Él fue un ejemplo para muchos países de cómo la iglesia luchó a favor de los derechos humanos y sufrió mucho por la dictadura, sin abandonar nunca esa lucha, junto con otras iglesias”, dice Lenski.

Desafíos de la Reforma

Iglesias luteranas en Latinoamérica promueven hoy un gran número de actividades acordes con los tiempos. Proyectos sociales, justicia de género, medio ambiente, pobreza, violencia o plataformas ecuménicas son temas que atraen a nuevos miembros hacia esta comunidad que se maneja en forma participativa y democrática, a diferencia del modelo jerárquico del catolicismo.

En Argentina, el pastor Carlos Nagel se suma a la lucha por una nueva ley de culto, que dé igualdad de oportunidades a todas las iglesias. También muchas congregaciones participan en la educación. La IELA, por ejemplo, tiene diez colegios, además de un seminario teológico.

La preparación para el aniversario de la Reforma comenzó hace algunos años, trabajando sobre la actualidad de su mensaje. "La Reforma tuvo mucho que decirles a las familias, al gobierno y también a la iglesia", dice Nagel. "Hoy la gente ya no está bajo la presión de una institución religiosa, pero muchos siguen siendo liberados por el mensaje de la palabra de Dios”.

"Ha sido todo un renacer sobre el tema de la Reforma y el hecho de que es una ciudadana del mundo. Otras iglesias se hacen parte también, pues no es sólo nuestra, es mucho mayor”, destaca Patricia Cuyatti.

"La Reforma cuestiona a la sociedad con respecto a la fe. Uno de los lemas de la FLM para el aniversario es "la salvación no está en venta", indica Daniel Lenski, refiriéndose a iglesias pentecostales que invitan a asistir al culto y entregar grandes donaciones. "El concepto luterano es todo lo contrario. Dios te ama, independiente de lo que tienes o haces. Esa afirmación era tan actual en el siglo XVI como ahora, sobre todo viendo la difícil situación en muchos países y cómo algunos quieren lucrar con la religión", agrega.

En opinión del teólogo, "la sociedad latinoamericana vive grandes transformaciones políticas, sociales y también en el ámbito de la religión. Es una gran oportunidad para las iglesias luteranas de América Latina ofrecer una perspectiva cristiana basada en los principios de la libertad, de la escritura y del bienestar del ser humano”.

 

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