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Europa

Letones protestan contra cuota de refugiados asignada por UE

Varios centenares de letones se manifestaron en la capital de este país báltico contra los planes de su Gobierno de acoger a unos 250 peticionarios de asilo procedentes del norte de África, de acuerdo al reparto de cargas de refugiados propuesto por la Unión Europea.

La marcha fue un reflejo de los crecientes recelos y brotes xenófobos entre los ciudadanos letones, contrarios al asentamiento en su país de refugiados procedentes de regiones en conflicto, en su mayoría de etnia, religión y cultura consideradas remotos para ese país.

A la manifestación se habían unido algunos grupos de ciudadanos procedentes de las vecinas Estonia y Lituania, con banderas y pancartas de ambos países, que corearon consignas asimismo contrarias a la acogida de refugiados.

La protesta había sido convocada por un grupo deportivo militar, aunque estaba secundada por la Alianza Nacional, una de las tres formaciones que integran la coalición gobernante de Letonia.

Este partido trató de relativizar la presencia en la manifestación de pancartas de signo claramente xenófobo, con el argumento de que se trataba de provocaciones orquestadas para desacreditar al movimiento.

Fuentes policiales estimaron en unos 250 y 300 el número de manifestantes, mientras que agencias locales de noticias hablaban de hasta mil y aludían a las protestas desencadenadas en 1980 contra la inmigración de origen ruso.

Para algunos ciudadanos, el propósito de la UE de acoger ahora a peticionarios de asilo no es muy diferente al de las autoridades soviéticas de entonces, que favorecieron esa inmigración de mano de obra rusa, a la que en Letonia se vio como población "ocupante".

Horas antes de la marcha, el ministro de Exteriores letón, Edgard Rinkevics, había apremiado a sus compatriotas a mostrar generosidad hacia los refugiados procedentes de África y tener un comportamiento solidario hacia el resto de los socios de la UE para acoger el contingente planteado por Bruselas. La república báltica no está entre los destinos prioritarios de los peticionarios de asilo que llegan a territorio de la UE y, hasta ahora, su Gobierno había observado una política absolutamente restrictiva respecto a su acogida (efe).