Las protestas en Nicaragua dividen a las familias | América Latina | DW | 08.06.2018
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América Latina

Las protestas en Nicaragua dividen a las familias

Las protestas que estallaron en abril en Nicaragua contra el presidente Daniel Ortega, y que derivaron en una grave crisis, colocan a dos hermanas en aceras opuestas y mundos que parecen irreconciliables.

A las hermanas Argentina y Ninoska las une una familia numerosa y un pasado revolucionario del que no se arrepienten. Gloria Argentina López, 60 años, historiadora, abogada y antropóloga, es militante del gobernante Frente Sandinista y está a una semana de jubilarse como decana de la Facultad de Humanidades de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), la más grande del país.

Su hermana Ninoska, ingeniera de 54, formó parte de las revueltas estudiantiles sandinistas contra la dictadura del último de los Somoza (1956-1979), una de las más sangrientas de América Latina. Hoy atiende un pequeño negocio de comidas en su casa del populoso barrio Venezuela, en el sector oriental de Managua.

"Yo tenía 15 años en 1979 y no me gustaba la dictadura de Somoza. Pero estos son peores”, dice "Nino” refiriéndose a Ortega y a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo. Los acusa de haber ordenado sofocar a balazos las protestas sociales en los últimos 50 días.

"Estos no respetan a nadie”

"La guardia de Somoza mataba cuando nadie los miraba, pero éstos están matando ante la mirada de todos. Somoza respetaba a las mujeres y a los niños si llevaban banderas blancas, pero estos no respetan a nadie”, expresa.

Recuerda que los guerrilleros sandinistas, compañeros de armas de Ortega, levantaron barricadas, quemaron autobuses e hicieron fogatas y mítines callejeros. "Y ahora estos sinvergüenzas les llaman delincuentes a los jóvenes que están haciendo lo mismo”, agrega.

"Nino” se declara nuevamente "insurrecta” y esta vez lo hace contra Ortega, que gobernó en la década de 1980 y volvió al poder en 2007. Le parece "inconcebible” que la Policía haya disparado balas de plomo contra manifestantes desarmados.

"Ya no se puede con la represión hacia los jóvenes, esa fue la gota que derramó el vaso, por eso regresamos a las calles”, comenta al relatar por qué decidió apoyar a uno de sus hijos universitarios y volvió a fabricar bombas molotov, como lo hizo hace 40 años.

"Los estudiantes nos despertaron a todos”

Para "Nino”, las protestas que comenzaron el 18 de abril por una polémica reforma al Seguro Social, hicieron "despertar” a los nicaragüenses. "Estábamos dormidos, éramos conformistas. Mirábamos lo malo, la corrupción del Gobierno  pero nos quedábamos callados”, razona.

"Todos tenían algo que reclamarle al Gobierno, pero los estudiantes nos despertaron a todos, despertaron al gigante”, exclama.

Nicaragua: Schwestern Argentina und Ninoska López (DPA)

Las hermanas López intentan sobrellevar el choque de sus posturas desde el vínculo que las sigue uniendo a través de los años: el familiar.

"Hay manipulación y financiamiento de grupos extraños”

Para "Tina”, en cambio, la rebelión que ha puesto en jaque a Ortega no es un fenómeno espontáneo. "Hay manipulación y financiamiento de grupos extraños. Esto era algo que se venía fraguando”, dice, haciendo suyas las afirmaciones del Gobierno.

Sin embargo, admite que en el oficialismo se temía un estallido social, pero "el que tiene el poder cree que lo puede controlar todo. Pienso que nadie captó la magnitud del problema”.

A su  juicio, Ortega ha perdido apoyo popular por factores como la impunidad frente a la corrupción de funcionarios públicos y, en estos días, por el uso excesivo de la fuerza policial, que el Gobierno rehúsa reconocer como un error.

También "Tina” lo justifica: "Rosario Murillo no niega los muertos, sólo lo diluye, los minimiza, los suaviza, porque hay que seguir adelante y construir un país”. 

Además, disculpa los "errores” de su partido, señalando que "el militante sandinista es disciplinado, debe apoyar siempre a Daniel y al modelo de Gobierno”.

Pese a sus diferencias, las hermanas López continúan visitándose y coinciden en eventos familiares. Comparten almuerzos en la casa materna y se tratan mutuamente con afecto.

"Hay familias que son enemigas por esta causa”, dice "Tina” y agrega: "Nosotros entre hermanos discutimos sobre política, nos arrechamos (enojamos) pero nos respetamos, porque ninguna ideología o preferencia política puede ser más fuerte que la familia”.

A su lado, "Nino” también afirma que la crisis todavía no ha fracturado a su familia y confía en que ésta seguirá unida, aunque ella se oponga al Gobierno. "Yo ayudé a derrocar a una dictadura y voy a luchar por derrocar a otra”, subraya.

Por Johnny Cajina (dpa, especial para Deutsche Welle desde Managua)

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