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Europa

La UE quiere atraer inmigrantes cualificados

El Parlamento Europeo apoya el proyecto de la Comisión Europea para atraer mano de obra cualificada, pero endurece las condiciones. Propone exigir más experiencia laboral y un mayor salario para conceder los permisos.

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El informe de la Eurocámara no es vinculante.

La Tarjeta Azul, el documento que en el futuro facilitará la entrada de mano de obra cualificada en la Unión Europea (UE ) procedente de terceros países, ha superado su penúltimo trámite. El Parlamento Europeo ha dado su apoyo -aunque con algunas modificaciones- a la iniciativa de la Comisión Europea. Eso sí, en materia de inmigración, la Eurocámara sólo tiene poder de consulta. La decisión final corresponderá a los Estados miembros. Está previsto que los ministros de Interior y Justicia de la UE den el visto bueno definitivo al proyecto en la reunión que celebrarán la semana que viene.

El Parlamento sugiere cambios

Operation Krankenhaus Arzt

La sanidad, un sector necesitado de mano de obra en Europa.

Respecto a la propuesta inicial de la Comisión, los parlamentarios europeos han sugerido ciertos cambios dirigidos a restringir las condiciones de acceso a la Tarjeta Azul. Por ejemplo, aumentando de tres a cinco años la exigencia de experiencia laboral en el sector para los solicitantes que no cuenten con un título universitario reconocido por los Estados miembros. También proponen elevar el salario mínimo que deberá percibir el titular de la tarjeta para obtener el permiso hasta 1,7 veces el salario medio anual del país de residencia.

El objetivo es, según la Eurocámara, dar prioridad al mercado laboral comunitario y evitar que la entrada de mano de obra provoque un descenso en los sueldos de determinados sectores. A cambio, los parlamentarios proponen que la tarjeta tenga una validez de tres años, en lugar de los dos que en su día propuso la Comisión, y que pueda ser renovada por otros dos años como mínimo.

En el informe aprobado por el Parlamento en Estrasburgo -con 388 votos a favor, 56 en contra y 124 abstenciones-, los eurodiputados solicitan además a los 27 socios comunitarios que no destinen la Tarjeta Azul a "robar" cerebros a terceros países, especialmente en sectores como la sanidad y la educación. El Parlamento también solicita a los estados miembros que clarifiquen los requisitos de admisión.

Tarjeta común, intereses nacionales dispares

Migration Zuwanderungspolitik

Los inmigrantes cualificados prefieren Estados Unidos a Europa.

Sea como sea, y a la espera de lo que acaben decidiendo la semana que viene los ministros de Justicia e Interior de los 27, lo que está claro es que la Tarjeta Azul difícilmente podrá competir con el sistema estadounidense que la inspiró, la Tarjeta Verde. En primer lugar, porque no sustituirá a los sistemas de admisión nacionales existentes, sino que servirá para crear un canal adicional de atracción con un procedimiento común de admisión.

Común, pero con límites. Porque según la propuesta del Parlamento los socios comunitarios deberían tener la potestad de decidir cuántas tarjetas expiden cada año. Además, la cámara propone que la concesión pueda ser rechazada incluso cuando se cumplan todos los criterios. Por si eso fuera poco, según el criterio de los parlamentarios, cada Estado debería poder rechazar a los titulares de una Tarjeta Azul concedida en otro país miembro para facilitar el acceso al mercado laboral a sus nacionales o a otros ciudadanos comunitarios.

De hecho, la propuesta de la Eurocámara eleva de dos a tres años el periodo de residencia legal en un Estado miembro para que el titular de la tarjeta pueda desempeñar otro trabajo altamente cualificado en otro país de la UE.

Cada país por su lado

Y es que desde un principio la creación del nuevo sistema ha sido contemplada de forma muy dispar por los 27 estados miembros de la UE. Países como Bulgaria o la República Checa, por ejemplo, instaron a retrasar la entrada en vigor de la tarjeta -en principio, prevista para 2011- hasta que otros socios como Austria, Dinamarca, Bélgica o Alemania- no levanten sus restricciones a la mano de obra de los nuevos países miembros de la UE.

La misma Alemania, por ejemplo, ya ha anunciado que no quiere hacer demasiado uso de la Tarjeta Azul. El caso es que el gobierno germano ha puesto en marcha su propia iniciativa para fomentar la llegada de mano de obra cualificada al país.

¿Podrá competir con la Tarjeta Verde?

Difícilmente, pues, la Tarjeta Azul europea supondrá una competencia activa a la "Green Card" -Tarjeta Verde- estadounidense. Que Estados Unidos es actualmente mucho más atractivo para la inmigración altamente cualificada. A título de ejemplo: sólo el 5,5 por ciento de los inmigrantes con alta cualificación procedentes de los países del Magreb acaba en la UE. En cambio, el 54 por ciento elige Estados Unidos o Canadá.

La diversidad de idiomas, la potestad de rechazo a los solicitantes que prevén reservarse los socios europeos y la exigencia de un salario mínimo muy elevado son trabas más que suficientes para que los inmigrantes acaben eligiendo otro destino.

Habrá que ver, pues, qué efecto tiene el nuevo sistema europeo una vez que entre en vigor. El caso es que de una manera u otra la UE debe solucionar el problema de falta de mano de obra cualificada que se le viene encima. Se calcula que dentro de 20 años habrá un déficit de 20 millones de trabajadores cualificados en el continente.

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