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Política

La OTAN opta por tenderle una mano a Rusia

Los países del Este europeo tenían sus dudas, pero al final la OTAN decidió retomar los contactos con Rusia. La cuestión era importante, pero las miradas estaban fijas en Hillary Clinton y su estreno ante la Alianza.

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La secretaria de Estado, Hillary Clinton, en el centro de la atención.

Había muchos temas relevantes a tratar en la reunión de ministros de Exteriores de la OTAN, pero todo el interés lo concentraba Hillary Clinton. Nuevos aires y un espíritu cooperador ha traído la secretaria de Estado estadounidense a la Alianza, opinaba Frank-Walter Steinmeier, el ministro que dirige en Alemania la diplomática cartera.

NATO-Treffen in Brüssel - Steinmeier

El ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier.

Los años de Georg W. Bush fueron tiempos de entendimiento difícil y relaciones tensas y Clinton no sólo introduce el viento fresco, sino que también parece dispuesta a cumplir con todo lo que se espera de ella.

“He venido para transmitir un mensaje claro: el apoyo de Estados Unidos a la OTAN es incondicional y el Gobierno de Obama trabajará para renovar el diálogo dentro de la Alianza. Nos alegramos de escuchar, consultar y cooperar con ustedes”, dijo Clinton a sus colegas congregados en Bruselas.

Rusia, el global player

NATO - Hillary Clinton, Gordan Jandrokovic und Lulzim Basha

Hillary Clinton conversa con sus colegas de la OTAN en Bruselas.

Sin embargo, el encuentro en la capital belga no estaba planeado como terapia de grupo con la que superar las discrepancias y mejorar el ambiente dentro de la Alianza. Había mucho trabajo por hacer: los problemas del mundo no esperan a que los miembros de la OTAN se quieran de nuevo y las decisiones que planteaba la agenda del día no eran fáciles.

Por ejemplo, los ministros de Exteriores tenían que tratar el tema de Rusia y el restablecimiento del Consejo Rusia-OTAN, cuyas actividades habían quedado en suspenso desde la guerra en Georgia. Y los ministros optaron por que la próxima reunión del gremio quede programada para lo antes posible, seguramente para principios de abril. “Rusia es una fuerza importante, un global player. Y eso significa que no hablar con Rusia no es ninguna opción”, declaró el secretario general de la Alianza, Jaap Hoop Scheffer.

Russische Panzer in Nordossetien

La guerra en Georgia en agosto de 2008 tensó las relaciones entre Rusia y la OTAN.

Las reticencias al restablecimiento de los contactos con Moscú procedían sobre todo de algunos ex miembros del Pacto de Varsovia. Y también los antiguos socios de la alianza militar comunista y aspirantes a formar parte de la alianza militar capitalista, Georgia y Ucrania, temían que el nuevo curso de acercamiento al Kremlin frustrase sus esperanzas de ingreso.

Pero al final, entre los primeros se impuso la idea de que es mejor discutir las diferencias en el marco de un diálogo instituido a no hablar de ellas, y a los segundos se les prometió que no se interrumpirían las negociaciones. “Yo creo que a nuestros socios del Este de Europa también les interesa que se reduzca la tensión entre Rusia y Estados Unidos porque ello podría ser una contribución a aumentar los niveles de seguridad en Europa”, dijo Fran-Walter Steinmeier.

Cuestión de intereses

Y precisamente de intereses va la cosa. Los miembros de la Alianza saben que pertenecen a ella porque tienen intereses en común, y que es de su interés trabajar conjuntamente para lograrlos. Y también saben que algunos de esos intereses los comparten con Moscú, y que la tarea se simplifica ampliando un poco de sinergía.

Por ejemplo, tanto Rusia como la OTAN se encuentran en lucha, más o menos declarada, contra el extremismo islamista: sobre todo en Afganistán, y ambas partes quieren evitar tener que enfrentarse algún día a un Irán dotado de armas nucleares. A ello se suma el conflicto en Oriente Próximo, más fácil de encauzar por la vía del bombardeado proceso de paz si todos ponen de su parte.

En definitiva, para ser tratado en el Consejo Rusia-OTAN hace cola más de un tema.

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