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Cultura

La inmigración y los cambios en el idioma alemán

Desde hace 50 años llegan inmigrantes a Alemania, lo cual no solo cambia el panorama social, sino también al idioma. De manera lenta pero continua se simplifican algunas de sus estructuras. Expertos explican el fenómeno.

El idioma está en proceso de cambio continuo. Aunque no lo notemos, las transformaciones en la sociedad moldean también las costumbres lingüísticas. Y la migración es uno de esos fenómenos. En Berlín, una de cada cuatro personas tiene origen extranjero. La población inmigrante de Leipzig, por el contrario, está muy por debajo del 10 por ciento. Allí, Deutsche Welle habló con profesor Uwe Hinrichs, docente de la Universidad de Leipzig, sobre el fenómeno de la maleabilidad del lenguaje.

Las declinaciones, un obstáculo a superar

Los inmigrantes transforman al idioma alemán.

Los inmigrantes transforman al idioma alemán.

Al aprender alemán, los inmigrantes cometen a menudo errores, como es natural, y sobre todo porque el alemán es un idioma que tiene sus bemoles. Con el tiempo, esos errores se vuelven cada vez más frecuentes en el habla y son asumidos por reflejo por los mismos alemanes, modificándose así el uso del idioma. La palabra hablada se ve más afectada por este fenómeno que la palabra escrita. Es decir, el habla coloquial es lo que denota un cambio más profundo, explica Hinrichs.

El principal obstáculo –también para muchos alemanes nativos- son las declinaciones. El alemán posee cuatro casos: el nominativo, el genitivo, el acusativo y el dativo. “Los errores que más se escuchan son frases con acusativo en lugar de dativo, como por ejemplo: Ich verspreche es IHN [se lo prometo (a él)] en lugar de Ich verspreche es IHM , que sería lo correcto”, señala el docente. Una pequeña diferencia, es decir, la n final en lugar de la m, que representa un gran problema para muchos estudiantes del alemán, y también modifica a largo plazo la pronunciación del alemán. “Los casos se confunden, se trocan o dejan de utilizarse por completo”, dice Hinrichs.

El idioma alemán no es fácil, pero muy interesante.

El idioma alemán no es fácil, pero muy interesante.

Mezcla de alemán y turco en grandes ciudades

Otro nuevo fenómeno es el cambio de idioma en una frase, como por ejemplo, la mezcla del alemán con el turco que se da en ciudades como Mannheim, Fráncfort y Düsseldorf y que caracteriza a los grupos de hablantes más jóvenes. La mezcla también puede producirse entre el alemán y el ruso, o cualquier otro idioma, señala el profesor de la Universidad de Leipzig. El lingüista Harald Haarmann, que vive y trabaja en Finlandia, escribió ceca de 40 obras sobre la influencia cultural en la evolución del idioma. El experto confirma la tesis de Hinrichs: “Ciertas costumbres idiomáticas desembocan, a través de determinados canales, en su uso en el habla coloquial”. Eso es lo que sucedió en los años 90 entre los inmigrantes turcos y del Este de Europa. En la escuela, el uso equívoco de la lengua influyó también en el desarrollo del idioma en niños nativos. “La educación escolar puede intentar ir en contra de esa tendencia, pero la presión de los cambios sociales es más fuerte”, señala Haarmann.

Dentro de 30 a 40 años no habrá tantas declinaciones, dice experto.

"Dentro de 30 a 40 años no habrá tantas declinaciones", dice experto.

El desarrollo planteado por Uwe Hinrichs fue objeto de críticas desde el flanco más ortodoxo. Se lo tachó de “traidor del alemán” y de que daba “una imagen maquillada de la Alemania como paraíso multicultural”. Pero, según él, lo único que cabe a la investigación es ofrecer una aproximación sensata a la realidad. “Es evidente que los alemanes deben confrontarse más con las consecuencias de la inmigración de lo que lo han hecho hasta ahora. Y ese fenómeno también tiene facetas lingüísticas”, asegura. Nunca existió un idioma que no hubiera sufrido modificaciones a lo largo de la historia. “Ya sucedió en el Imperio Romano, en Inglaterra y en Europa del Este. ¿Por qué no iba a suceder en Alemania?”, dice el experto.

El contacto entre las diferentes lenguas también es un factor que moviliza fuerzas productivas en el ámbito de la cultura, señala, por su parte, Harald Haarmann. Y Uwe Hinrichs lo secunda: “Vamos deshaciéndonos de aquello que ya no necesitamos. La ventaja es que el alemán se agiliza, sus estructuras se simplifican y acercan más al francés, al inglés y al neerlandés". Quien estudie alemán dentro de 30 o 40 años seguramente no tendrá que vérselas con tantas declinaciones, dice. Algo que no solo alegraría a los estudiantes extranjeros o a los inmigrantes, sino también a alguno que otro alumno nativo.

Autor: Ronny Arnold/ Cristina Papaleo

Editora: Emilia Rojas-Sasse

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