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La prensa opina

La hora de Obama

Ante el notable avance de pre candidato demócrata Barack Obama en las encuestas, la prensa analiza las virtudes y defectos de este político que amenaza arrebatarle la nominación a Hillary Clinton.

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Pese a su carisma, Obama sigue siendo una incógnita.

Süddeutsche Zeitung, de Múnich: “Barack Obama sería el peor candidato y también el mayor riesgo para los demócratas en la verdadera disputa por la presidencia de Estados Unidos contra espadachines republicanos como John McCain. Quien lea los discursos de Obama, quien analice su trayectoria, quien estudie sus apariciones públicas de principio a fin, reconocerá que tiene un extraordinario talento político. Sin embargo, al mismo tiempo, el candidato desconcierta, porque se mantiene extrañamente inasible, elástico y hueco. Cuando Obama se debatía en el otoño en una baja de popularidad, ello tenía una causa: el hombre era inasible.”

Rey de corazones

Tagesspiegel, de Berlín: “El bando de Hillary Clinton no puede creerlo: ahí aparece este joven senador negro, que no dispone de su experiencia política, y le roba la nominación que creía segura como candidata presidencial de los demócratas. (...) Ella es la competencia personificada. Pero él conquista los corazones. Las masas acuden a ver a Obama y esperan horas sin chistar. (...) Él afirma que Estados Unidos está abriendo un nuevo capítulo de su historia. Promete la reconciliación de las rasas, las clases sociales, los bandos políticos. (...) Bush dividió a la sociedad, pero en realidad eso comenzó en la época de Clinton. Estados Unidos no quiere regresar allí”.

Una incógnita

La Repubblica, de Roma: “Él quiere ser un Ronald Reagan negro, un presidente que predica a un Estados Unidos que se reencuentra consigo mismo, la necesidad de ser una nación y no ‘dos mitades con bandos políticos que se combaten entre sí’. (...) Quizá no consiga arrebatar la nominación a la maquinaria de Clinton cuando, más adelante, se vote más allá de estos pequeños estados norteamericanos, cuya importancia para las primarias se sobreestima. Si resulta elegido, bien podría ser un presidente miserable. Porque los jefes de Estado son algo así como la caja de bombones de la película Forrest Gump: nunca se sabe lo que saldrá de ella.”