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Economía

La factura de una posible eurozona sin Grecia

“Grexit”: pensar en una salida de Grecia de la zona euro era antes un tabú. Entretanto, eso es lo más probable. ¿Qué consecuencias podría tener la salida de Atenas?

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Cada vez se habla más de una posible salida de Grecia de la zona euro

Los planes de emergencia se hacían a puerta cerrada; se diseñaba los más diversos escenarios y se rumoreaba bastante. Nadie quería hablar abiertamente sobre el tema. Con las elecciones de junio, se pensaba que se había evitado la salida de Grecia de la zona euro. Pero no ha sido así, la paciencia de los que están en las fuentes de dinero pende de un delgado hilo y Grecia no avanza en las privatizaciones y las reformas de su inmenso aparato estatal. Que Atenas deje de ser miembro de la eurozona es cada vez más probable. Aunque se empieza a hablar al respecto abiertamente, acerca de las consecuencias que ello tendría, no se dice mucho.

No existe una regulación para el caso de que un país tenga que abandonar la moneda única. Los padres del euro lo concibieron con el gran plan de que lograr que el club del euro se convirtiese en una región económica líder, al lado de Asia y Estados Unidos; párrafos de qué hacer en caso de parálisis o enfermedad de alguno de sus miembros no fueron incluidos en el Tratado de Lisboa.

Por un segundo

Pero los juristas han encontrado una solución: Grecia podría salir por un segundo de la Unión Europea, de la eurozona y volver a entrar inmediatamente. Ese segundo lograría poner todo a cero y los acreedores se quedarían con sus cuentas por cobrar.

Según cálculos actuales, Alemania dejaría de cobrar unos 80 mil millones de euros; en ello se incluye el aporte de Berlín al paquete de rescate y las pérdidas de los flujos de efectivo neto en el sistema euro. El sistema Target 2, el sistema de pagos del Banco Central Europeo (BCE), regula el flujo entre los bancos centrales, así los deudas y los cobros los asume el BCE. El “saldo Target” de Grecia se calcula en unos 100 mil millones de euros que tanto el Bundesbank como el BCE tendrían que amortizar. Sin valor se quedarían también los bonos estatales que, por valor de unos 55 mil millones de euros, el BCE tuvo que comprar.

¿No es tan grave?

No es tan grave, dicen los expertos. “La deuda conjunta de Grecia –tanto la estatal como la privada- asciende sólo al cuatro o cinco por ciento del producto interno bruto de la zona euro”, explica a DW Christian Schulz del Berenberg Bank. Esto significaría que, en el peor de los casos, la deuda de la zona euro crecería del 88 al 90 por ciento. “Esto no tendría gran efecto en los costos de refinanciación de los europeos”, afirma Schulz.

Para Alemania, los riesgos que implica una salida de Grecia serían soportables. Según Friedrich Heinemann del Centro de Investigación Económica Europea (ZEW), “sería mucho más grave que se pusiera en marcha una reacción en cadena”. Así, mientras que los costos de la llamada “Grexit” son calculables, los efectos del contagio a otros países del euro son más difíciles de prever. Esto causa incertidumbre y miedo.

La primera ficha del dominó

El punto decisivo en caso de que se dé “Grexit” será la estrategia de mercado; “dependerá de que se pueda vender la salida de Grecia como un caso especial y único o si se toma como el comienzo de la desintegración de la eurozona. Lo último es muy peligroso”, explica Heinemann. ¿El motivo? La especulación dirigida a otros países del euro podría hacer tambalear el sistema.

“No es poco probable que entonces hubiese que proteger tanto a españoles como a italianos del pánico en el mercado y habría que preparar paquetes de rescate mucho mayores que los de Grecia”, dice Schulz. “Esto significaría que el rescate griego se habría acabado, pero que el español empezaría”, agrega.

El día después

Los griegos son los menos preparados para este caso. En realidad, no quieren dejar de ser miembros de la eurozona. Sólo quieren más tiempo para sus reformas y renegociar condiciones. “Se enfrentarán a un colapso de la economía, sobre todo cuando los euros abandonen el país, llegue la recesión e introduzcan una nueva moneda sin credibilidad, lo cual conllevará a una inflación masiva”, dice Schulz. Casi todo lo que Grecia ganaría en competitividad, se lo comería la inflación. “Este camino alejaría a Atenas del núcleo europeo”, afirma.

Otros entendidos en la materia son más optimistas y ven en su salida, una oportunidad para Grecia. “Será más difícil importar productos del extranjero, pero así los productos griegos podrán reemplazar otra vez al yogur alemán y a los tomates holandeses. La demanda interna crecerá”, explica a DW Dirk Müller, experto en finanzas. “En ese caso, creo yo, después de uno o dos años las perspectivas de desarrollo económico para Grecia volverán a ser buenas”, agrega. Por su parte, Heinemann también es de la opinión de que después de un tiempo turbulento, la situación del país se calmará en seis o doce meses.

¿Se descompone la eurozona?

Para muchos observadores, la salida de Grecia es sólo una cuestión de tiempo, pero no ven una inminente descomposición de la zona euro. “Los costos serían tan altos que Alemania preferiría incrementar sus esfuerzos de rescate”, opina Heinemann. En su opinión, el problema en el caso de España es que la deuda no es sólo del Estado sino también de la empresa privada, los bancos y las aseguradoras; “sería tan grave gravedad que nadie lo permitirá”.

Por su parte, Müller cree que la eurozona se mantendrá, pero no en su configuración actual. “Cada país necesita una moneda adecuada a su capacidad de rendimiento y en Europa, simplemente, hay mucha diferencia ente los países”, opina Müller para quien es más realista una futura eurozona entre los países económicamente más fuertes.

En agosto, Grecia deberá recibir otro tramo de la ayuda financiera para poder pagar 3,6 mil millones de su deuda con el BCE. Si esto sucederá y en qué medida, aún no se sabe. La troika de la Comisión Europea, el BCE y el Fondo Monetario Internacional se encuentran otra vez en Atenas esta semana; su informe se espera para otoño. Se prevé que las notas que den a Atenas tampoco esta vez serán buenas.

Autora: Rayna Breuer/mb
Editor: Enrique López

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