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Europa

La dura espera de los refugiados en Grecia

Más de 13.000 refugiados esperan en la frontera greco-macedonia con la esperanza de seguir viaje hacia el norte y teniendo que soportar filas de varias horas para obtener alimento. Diego Cupolo informa desde Idomeni.

Refugiados en Idomeni, en la frontera entre Grecia y Macedonia.

Refugiados en Idomeni, en la frontera entre Grecia y Macedonia.

Mientras que la crisis de los refugiados pasa a una nueva etapa, las decisiones –se tomen o no- tienen un impacto inmediato a lo largo de toda la ruta de los Balcanes, y en ningún lugar se sienten con tanta dureza como en la fila para conseguir comida en Idomeni.

Esperar tres horas por un sándwich para engañar al estómago ya se ha hecho costumbre, y la gente también se ha acostumbrado a empujar para acortar camino. Sobre todo ahora que hay más de 13.000 solicitantes de asilo ocupando la frontera greco-macedonia, en un campamento construido para albergar solo a 2.500 personas.

“Las cosas se están transformando gradualmente en una crisis humanitaria de grandes dimensiones”, dijo Babar Baloch, portavoz de ACNUR, el Alto Comisionado de la ONU para los refugiados, en conversación con DW. “No se puede mantener a la gente en estas condiciones desastrosas y esperar que se queden tranquilos”, añadió. Según él, esta no es una crisis de manejo de la llegada de refugiados, sino una crisis de solidaridad en la Unión Europea.

Luego de una reunión entre Austria y los países de los Balcanes, las autoridades fronterizas de Macedonia empezaron poner freno a la entrada de ciudadanos afganos, permitiendo pasar a cerca de 50 a 250 personas por día. Ahora, con el aumento de solicitantes de asilo, el abastecimiento está colapsado en Idomeni, y los que esperan en el campamento para saber cuál será su suerte casi no pueden recurrir a nadie que les de apoyo.

Miles de personas esperan en Grecia sin saber cuál será su destino.

Miles de personas esperan en Grecia sin saber cuál será su destino.

Medidas intimidatorias de las autoridades

Hay afganos que relatan que los sirios los han empujado fuera de la fila de los alimentos varias veces y que están siendo discriminados por los demás refugiados, que frecuentemente no los dejan dormir en las tiendas de campaña donde hay calefacción. Pero ellos insisten en su objetivo de llegar a Alemania, por lo cual tratan de evitar confrontaciones.

Usama Samha trabaja como intérprete para Praksis, una ONG griega que distribuye un promedio de 2.500 sandwiches por hora en diversas áreas del lugar. “Los afganos y los sirios a menudo pelean porque sus culturas son muy diferentes. Pero la comida no es el principal problema. Lo más importante es la condición psicológica de muchas personas que tienen miedo porque no saben lo que les espera”, explica.

Además, continúa Usama Samha, “la Policía de Frontera de Macedonia le sacó los papeles a un grupo de sirios, diciéndoles que besaran sus botas, solo porque vieron videos en los que los solicitantes de asilo participaron de una protesta el lunes pasado”. Luego la Policía los golpeó y los envió de vuelta al campamento sin sus documentos, según Samha. Eso es un duro embate para esos refugiados, ya que, sin documentos, tienen que solicitar una reubicación a través de Naciones Unidas, un procedimiento que puede demorar hasta cuatro meses. “Se trata de medidas intimidatorias”, señala Samha, “todos los días escucho historias similares”.

Esta familia yazidí recolectó hojas de un bosque cercano para poder alimentarse sin esperar en las interminables filas de alimentos.

Esta familia yazidí recolectó hojas de un bosque cercano para poder alimentarse sin esperar en las interminables filas de alimentos.

Las personas que tratan de cruzar la frontera macedonia hacia el norte deben poder probar que no pasaron más de 30 días en total, tanto en Grecia como en Turquía, ambos considerados países seguros. Los agentes fronterizos verifican ese dato por medio de un registro de llamadas así como de fotografías en los teléfonos móviles de los solicitantes de asilo.

Asimismo, la gente debe decir que busca precisamente asilo en Europa, no un trabajo ni reunirse con sus famililares. De otro modo, son enviados de regreso a Grecia.

Perder la esperanza

“No se los puede detener. A nivel psicológico, quieren estar cerca de la frontera en caso de que abra solo por un segundo”, dice Jean-Nicolas Dangelser, un director de distribución de Médicos sin Fronteras (MSF). Dangelser cuenta que supervisó este fin de semana la construcción de dos nuevas salas y de tiendas para varias personas, así como de decenas de nuevos baños, para poder contener a la nueva oleada de refugiados en el campamento de Idomeni. “Si yo estuviera en una situación así, me volvería loco”, dice. “No sé si es que están tan desesperados que ya no pueden expresar su ira, pero me sorprende que sonrían y que quieran compartir su comida con nosotros.”

Voluntarios estiman que un tercio de los refugiados en los campamentos son menores.

Voluntarios estiman que un tercio de los refugiados en los campamentos son menores.

En suma, Usama Samha intepreta este estado de cosas así: Macedonia está cerrando poco a poco sus fronteras, y piensa que terminará de cerrarla del todo en los próximos días.

“No se necesita un anuncio del Gobierno para ver lo que está sucediendo”, afirma. “Austria está reduciendo su cuota de aceptación. Grecia está construyendo nuevos campamentos. Está todo claro.”

“¿Y qué pasará con esa gente?”, pregunta. “Basta mirar lo que pasa con los palesitno. Fueron a Líbano, Jordania y Siria, y se quedaron allí. Siguen viviendo sus vidas en comunidades cerradas, y todos ellos todavía tienen las llaves de sus casas en el bolsillo."

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