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Alemania

La AfD es la tercera fuerza en Alemania

Los índices de popularidad del controvertido partido de derecha Alternativa para Alemania (AfD) siguen subiendo en los sondeos de opinión: con 10 por ciento, esa formación acaba de superar a Los Verdes y a La Izquierda.

En primer plano, la presidenta del partido Alternativa para Alemania, Frauke Petry.

En primer plano, la presidenta del partido Alternativa para Alemania, Frauke Petry.

Los índices de popularidad del controvertido partido de derecha Alternativa para Alemania (AfD) siguen subiendo en los sondeos de opinión al calor del debate en torno a la política de refugiados del Gobierno. Según una medición realizada por el instituto Emnid para el periódico dominical Bild am Sonntag, esa formación ya cuenta con el respaldo de un 10 por ciento del electorado; las encuestas de las televisoras estatales ZDF y ARD le atribuyen un apoyo popular del 11 por ciento. Esto convierte a la AfD en la tercera fuerza política del país.

Sólo la Unión Demócrata Cristiana (CDU) –el partido de Angela Merkel– y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) estarían por delante de la AfD si los votantes fueran a las urnas este 24 de enero. El ascenso de este grupo – que ya superó a Los Verdes y a La Izquierda– tiene lugar pocas semanas antes del “superdomingo” electoral del 13 de marzo, cuando se celebrarán comicios regionales en tres Estados federados. Como otros partidos euroescépticos, la AfD fue creada en 2013 para protestar contra el rescate económico de Grecia.

En 2014 logró representación en el Parlamento Europeo y en tres Länder del este de Alemania. En 2015 ingresó también en los parlamentos regionales de Hamburgo y Bremen. Tras meses de división interna, el ala más conservadora se impuso el año pasado al sector fundador. El partido desplazó su punto focal de las propuestas económicas liberales a la política nacional conservadora, del discurso antieuro al discurso contra la inmigración, lo cual ha llevado a sus críticos a catalogar a la AfD de populista, oportunista y xenófoba.

“Por supuesto que debemos nuestra recuperación en primera línea a la crisis de refugiados. Podríamos considerarla un regalo”, admitió recientemente el vicejefe de la AfD, Alexander Gauland, en entrevista con el semanario Der Spiegel. Sólo en 2015, Alemania recibió 1,1 millones de solicitantes de asilo, en su mayoría procedentes de Siria, Irak o Afganistán. Los esfuerzos de acogida e integración han sufrido serios reveses que van desde los ataques contra los refugiados y sus albergues hasta los sucesos de Nochevieja en Colonia.

El 31 de diciembre de 2015, cientos de mujeres fueron víctimas de agresiones sexuales y robos perpetradas por hombres que muchas de ellas describieron como “hombres de origen árabe y norteafricano”. Con el paso del tiempo, la prensa local informó sobre episodios similares registrados en otras ciudades alemanas. El hecho de que esos acontecimientos contribuyeran a abultar los índices de popularidad de la AfD en los sondeos hace que muchos expertos describan ese auge como un fenómeno circunstancial. Un 68 por ciento de los consultados
considera que el ascenso de la AfD será pasajero. Un 20 por ciento cree que ese grupo llegó para quedarse.

ERC ( EFE / dpa / Reuters )

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