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El Mundo

La última tentación de Trump y el Papa

Separados en cuerpo y alma: cuando Trump visite a Francisco colisionarán dos mundos. Uno cree en el poder del dinero, el otro en el de la misericordia. ¿Qué tienen que decirse uno al otro?

Entre su viaje a Jerusalén y su cita en la cumbre de la OTAN en Bruselas, el presidente de Estados Unidos hace escala este miércoles 24 de mayo en Roma para una visita al papa Francisco. Ya en 2013 Trump intentó, a su manera, acercarse al pontífice. "El nuevo Papa es un hombre modesto, como yo, lo que probablemente explique por qué me gusta tanto", escribió esa Navidad en Twitter.

 

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La comparación navideña no era muy acertada. En cuestión de modestia a ambos los separa un mundo. Mientras el Papa venera a San Francisco de Asís, fundador de la orden mendicante de los franciscanos, Trump hace ostentación de su estilo de vida lujoso y relajado.

"Los cristianos no construyen muros"

Diferencias irreconciliables los separan, como su postura ante los refugiados. Francisco concedió asilo a 12 musulmanes tras visitar la isla de Lesbos. Trump decreta un veto migratorio a los ciudadanos de siete países musulmanes. A su regreso de México, preguntaron al Papa si Trump era el candidato de los cristianos en las elecciones en Estados Unidos. "Alguien que piensa en levantar muros, en lugar de puentes, sea donde sea, no es un cristiano", dijo entonces.

A esa crítica papal contestó irritado un Trump sin ninguna sensibilidad: "Si el Vaticano fuera atacado por Estado Islámico, Francisco sería el primero en rezar por que Donald Trump sea presidente de Estados Unidos", fue su réplica en Twitter. Y, de paso, dijo que le daba "completamente igual" lo que dijera el Papa.

El papa Francisco en la frontera entre Estados Unidos y México, el 17 de febrero de 2016.

El papa Francisco en la frontera entre Estados Unidos y México, el 17 de febrero de 2016.

Militar y misionero

Incluso aunque las diferencias entre el protestante calvinista de Nueva York y el párroco de barrio de Buenos Aires no pueden ser mayores, también hay algunas similitudes sorprendentes entre el jefe de la Iglesia Católica Romana y el comandante en jefe de la mayor fuerza militar mundial.

Ambos se han impuesto a la jerarquía y han tenido que luchar contra sus críticos. Tampoco los despidos fulminantes son ajenos al jefe del Vaticano, como cuando sacó al comandante de la Guardia Suiza, Daniel Rudolf Anrig, por su orientación militarista. O al cura homosexual polaco Krysztof Charamsa, que era miembro de la Comisión Teológica.

Puertas abiertas en el Vaticano

A la vista de tales diferencias y similitudes, puede que la reunión se reduzca a un cambio de impresiones entre dos ancianos entre los muros del Vaticano. "Hay que ir paso a paso", dijo en la radio vaticana. El Papa no se hace "nunca un juicio sobre una persona sin escucharla".

Donald Trump en un servicio eclesiástico en Detroit, en septiembre del año pasado, cuando aún era candidato presidencial.

Donald Trump en un servicio eclesiástico en Detroit, en septiembre del año pasado, cuando aún era candidato presidencial.

Pero él no invitó a Trump, fue éste el que solicitó audiencia. Tal vez sólo quiera una fotografía para los medios. Para el Vaticano no hay una agenda política, más allá de un mero encuentro de rutina diplomática. Y la misión de Trump es difícil de clasificar. No viene ni como hijo pródigo ni tampoco, con su pasado de divorcios, es un modelo del ideal de familia católica.

¿Relaciones públicas para Trump?

Como adalid de la paz tampoco puede presentarse después del acuerdo armamentístico con Arabia Saudita. Y las esperanzas de impulsar un diálogo religioso y político en Oriente Medio chocaría con su yerno y consejero, Jared Kushner.

"Los asesores de Trump confían en difundir un mensaje de 'paz, unidad, tolerancia y esperanza' entre las tres grandes religiones, el islamismo, el catolicismo y el judaísmo… por supuesto, bajo la dirección del presidente de Estados Unidos", escribe el corresponsal en Roma del suplemento sobre religión de Die Zeit, Julius Müller. "Eso suena tan papal y contradictorio con las, hasta ahora, políticas islamófobas de la administración Trump, que la sospecha de que se trataba únicamente de una medida de relaciones públicas no se puede apenas negar".

Autor: Astrid Prange (LGC/DZC)

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