Kim y Trump: crónica de un fracaso previsible | Política | DW | 25.05.2018
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Política

Kim y Trump: crónica de un fracaso previsible

El rechazo de Donald Trump hacia Corea del Norte no es tan sorprendente. La historia de la cancelada cumbre comienza en 2002, pero las últimas semanas han sido decisivas.

¿Qué ha sucedido hasta ahora?

Para entender lo sucedido, hay que volver al pasado: 15 años. En 2002, el entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, declaró a Irán, Irak y Corea del Norte el "eje del mal”. Culpó a Kim Jong II, el padre de Kim Jong-un, de romper el pacto acordado bajo Bill Clinton de renunciar a las armas nucleares. Las relaciones bilaterales empeoraron en 2003 cuando el diplomático estadounidense John Bolton, a cargo de asuntos de Corea del Norte, atacó duramente a Kim Jong Il en un discurso en Seúl. Para los medios estatales de Corea del Norte, Bolton fue desde entonces "escoria" y un "chupasangre".

En la década de 2000, Pyongyang impulsó su programa nuclear estatal. El Ejército norcoreano probó, por primera vez, una bomba nuclear bajo tierra en 2006. Después de la muerte de Kim Jong Il en 2011, su hijo Kim Jong-un de 27 años, pasó a encargarse de los asuntos de Estado. Él oficialmente declaró a Corea del Norte una potencia nuclear por enmienda constitucional y continuó avanzando en el desarrollo de cabezas nucleares y misiles crucero.

El presidente estadounidense saliente, Barack Obama, al traspasar sus poderes a Donald Trump le habría dicho que Corea del Norte sería el mayor problema de su mandato.

George W. Bush.

El expresidente George W. Bush cuando declaró a Irán, Irak y Corea del Nore el "eje del mal" en 2002.

El primer año de Trump

Donald Trump pronto experimentó las provocaciones militares de Kim: solo en abril de 2017, Corea del Norte probó tres misiles. Después de varios lanzamientos más en los meses siguientes, Trump amenazó con "fuego y furia" en agosto si Corea del Norte amenazaba a EE. UU. Kim respondió con un cohete que envió sobre el espacio aéreo de Japón. En septiembre del mismo año y, ante la ONU, Trump habló del "pequeño hombre del cohete”, refiriéndose a Kim. En 2018, ambos continuaron con las frases salidas de tono.

Deshielo en las Olimpiadas de Invierno

De repente, Corea del Norte dio un cambio radical. En enero anunció inesperadamente su intención de participar en los Juegos Olímpicos junto con Corea del Sur. El 9 de febrero, los atletas desfilaron en el estadio olímpico en Pyeongchang portando una bandera que mostraba el contorno de toda la península de Corea. Después de las competiciones, Corea del Norte dijo que esperaba una "oportunidad adecuada" para conversar con Washington. El 9 de marzo se anunció en la Casa Blanca que Kim Jong-un deseaba reunirse con Donald Trump. Este anunció por Twitter, naturalmente, que  "se está planeando el encuentro”.

La Casa de la Paz en Panmunjom

La Casa de la Paz en Panmunjom, lugar propuesto por Trump para encotrarse con Kim.

El pedregoso camino hacia la cumbre

Ambas Coreas siguieron con el acercamiento que comenzó durante las olimpiadas. Desde 1953 sigue en vigor el alto el fuego. En la ciudad fronteriza de Panmunjom, decidieron poner fin al estado de guerra y deshacerse gradualmente de las armas nucleares. Kim prometió cerrar el sitio de prueba nuclear Punggye-ri. Corea del Norte ajustó sus relojes a la hora de Corea del Sur.

Inspirado por el esta cumbre histórica, Trump también propuso el mismo lugar para el encuentro. Mike Pompeo, Ministro de Exteriores estadounidense, voló por primera vez a Corea del Norte el 9 de mayo para fijar los detalles.

Muchos malentendidos

Una palabra importante en la preparación de esta cumbre fue "desnuclearización", porque concedió un margen de maniobra a los diplomáticos. Los norcoreanos entendieron este proceso de manera gradual, pero para los estadounidenses era un requisito previo que Kim renunciara a todo su arsenal nuclear.

Además. Corea del Norte interpretó como provocación unas maniobras militares realizadas por Corea del Sur y Estados Unidos a partir del 14 de mayo, que ya habían sido planeadas antes que la cumbre con Corea del Norte.

Otro problema añadido. John Bolton, contratado por Trump como asesor de seguridad nacional, propuso el "modelo libio" a Corea del Norte: Libia había finalizado su programa nuclear en 2004. A cambio, Estados Unidos levantó sus sanciones. Kim pudo haber interpretado el final de la historia, sin embargo, como una amenaza. El entonces gobernante libio, Muamar el Gadafi, fue asesinado en 2011 durante la guerra civil por rebeldes, al parecer después de que un dron estadounidense lo hubiera rastreado.

Por otra parte, la decisión de Trump de abandonar el pacto nuclear con Irán aumentó el escepticismo de Kim hacia Trump. Mike Pence amenazó este 22 de mayo a Corea del Norte. Si no están de acuerdo con la desnuclearización, su historia "acabará como en Libia”.

En su carta, Trump deja abierta la posibilidad de encontrarse con Kim en el futuro.

David Ehl (RMR/EL)

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